Hoy me he dedicado a buscar cosas de TLW y he descubierto q han sacado un perfume (L eau de perfum, de Aphotia)
167respuestas
Lo abrió renacuaja el
Ir al último mensaje
Hoy me he dedicado a buscar cosas de TLW y he descubierto q han sacado un perfume (L eau de perfum, de Aphotia)
soydulci Wrote:y sobre todo de que llegue con subtítuloseso,eso, un detalle importante... a ver si se apiadan de las que tenemos un nivel de inglés algo bajo ¬¬
Promo del primer episodio de la cuarta. Lo que hizo Shane fue imperdonable ![]()
Pobrecita, se nota que lo está pasando mal...
Y por la traducción!
Ya empieza la 4ª temporada, q ganas de verlaaaaaaaaa! ![]()
uff me encanta ![]()
Vader. Los mensajes referentes a ese tema no pueden escribirse fuera del foro de Informática. Dale un repasito a las reglas
¡Pero si es el novio de ELLen en el "Puppy Episode! ¿EncasiLLamiento, alguien? [ img ]
Otra cosa, solo en el foro de informática puede hablarse de esos temas, ten cuidado pues si lo haces en otros sitios puedes llevarte una advertencia :)
He encontrado esto en la siguiente página y he pensado que os podía interesar:
http://www.rompiendoelsilencio.cl/artic ... 1ene07.htm
ARTÍCULO / enero 2007
Un análisis diferente a este serie de culto
Lo queer en "The L word"
Algunos blogs dicen que es demasiado gringa. Que desplaza la verosimilitud en pos de la explotación comercial masiva. Que es conservadora. Algunas lesbianas no se sienten identificadas con esos cuerpos tan bellos y glamorosos ni con esas vidas agitadas de sexo y hedonismo. Pero en el fondo, hay algo que no está en duda: The L Word es una serie televisiva totalmente innovadora en cuanto que apunta a un nicho hasta ahora ignorado, contando sus historias también ignoradas. Hasta ahora.
Por Débora Pizarro *
Aunque diez años atrás los ejecutivos de Showtime pensaron que la visionaria Ilene Chaiken estaba loca (creadora y guionista de la serie), hoy en día "The L Word" (1), se ha convertido en un fenómeno a nivel mundial y no sólo entre el público lesbiano, sino que penetrando todas las esferas sociosexuales. La historia transcurre en L.A, California, y gira en torno a un grupo de amigas lesbianas y sus líos amorosos, profesionales y familiares. Todo esto, mediante una perspectiva de lo cotidiano que evita darle protagonismo a falsos estereotipos y que apela a personajes y situaciones universales, haciendo de la serie una historia cercana, con la cual podemos empatizar, aunque no seamos lesbianas ni gringas ni blancas glamorosas de clase media alta. Vemos la presencia de temas universales que van más allá de lo netamente sexual, planteando los ineludiblemente típicos conflictos humanos: la soledad, el vacío existencial, la búsqueda de la persona indicada, el miedo al amor, etc. En este sentido, "The L Word" se distancia bastante de otras producciones televisivas como Will & Grace, Ellen, Queer Eye For The Straight guy, Party Of Five o Friends, lugares donde se ha abordado la temática LGTTB (2) de manera ligera, estereotipada y/o superficial.
Si profundizamos un poco en The L Word podemos notar la presencia de una serie de citas a la cultura y la historia sociosexopolítica queer (3). Por ejemplo, tenemos una escena erótica protagonizada por Ion Overman (Candance) y Jennifer Beals (Bette) al interior de una celda carcelaria, lo cual nos remite al escenario que vio nacer al modelo butch/ femme (pareja de una mujer aparentemente masculina y otra aparentemente femenina), que constituye un gran referente de la cultura queer y que, dicho sea de paso, lejos de repetir un modelo heteropatriarcal, supone una re-apropiación y re-conversión de las performances de género heteronormativas. Así también, en el capítulo 12 de la primera temporada, podemos apreciar una exposición de obras auténticas de Del LaGrace Volcano, fotógrafa y artista visual queer que interviene y transmuta su identidad genérico/sexual y que se dedica a registrar la des-territorialización y la des-ontoligización de los cuerpos y las identidades sexuales, tanto suya como de terceros. Asimismo, podemos recordar la presencia de un terapeuta psicoanalista que, curiosamente, es un hombre blanco heterosexual. Esto nos puede traer a la mente figuras como las de John Money, Sigmund Freud y tantos otros científicos varones y blancos que sirven de referentes para la reacción contracultural queer. Finalmente, vemos que se plantea la problemática del vacío legislativo en torno a los derechos civiles plenos para las mal llamadas minorías y todas las consecuencias que esto puede acarrear. Como por ejemplo, que la ley no le permita al médico tratante confesarte que tu pareja está muriendo al otro lado de la sala de espera.
Un gesto evidentemente político que cabe destacar es el de la presencia continua del proceso de des-territorialización, el cual constituye una de las principales estrategias políticas de lo queer. En este sentido, podemos apreciar que estas mujeres no sólo manifiestan sus afectos y deseos en espacios públicos, sino que además se apropian de bares y clubes de bailarinas, lugares generalmente asociados a lo masculino, así como también se hacen suyos terrenos laborales tradicionalmente reservados a los hombres, como por ejemplo, cargos profesionales importantes y poderosos, y oficios de machos como carpintería, mecánica o negocios. Pero la des-territorialización no sólo se manifiesta en los espacios exteriores, sino que además en el propio cuerpo: podemos citar el caso de Iván, transgénero masculino, de Max, transexual masculino (4), o el de Lisa, un hombre que se cree lesbiana y que rechaza la pene-tración. Lo fundamental, sin embargo, es que todas las protagonistas des-territorializan su cuerpo en cuanto que sus prácticas sexuales contrarían la economía sexual del capitalismo, según la cual el coito debe ser, aparte de hetero, con pene-tración. En The L Word si hay pene, no hay penetración y vicevers. Toda una des-territorialización del placer.
The L Word es más bien una búsqueda teórica que una afirmación determinante, ya que se debate entre lo hiper y post-identitario. Esta paradoja caracteriza a la teoría queer y fuera de ser una mera contradicción, constituye todo un andamiaje intencional de estrategias políticas. Por un lado, tenemos algunos fenómenos post-identitarios ya mencionados (des-territorialización, des-ontologización de las identidades y los cuerpos), pero al mismo tiempo vemos elementos hiper-identitarios, como pueden ser los códigos y la terminología gay/lesbiana, los chistes que parodian ciertas actitudes lesbianas generalizadas, la presencia de marchas del Orgullo y de guetos urbanos, etc. Más allá de optar por lo post o lo hiper, The L Word se vale de ambos con el mismo propósito: criticar el afán categorizador y normalizador de las identidades y los cuerpos (5). Esta serie televisiva también es una búsqueda en el sentido de que en ella convergen aspectos integracionistas (matrimonio y familia homoparentales) con gestos disidentes y subversivos respecto a las políticas heteropatriarcales (matrimonio y familias normales como farsa o fracaso, posibilidad de relaciones libres y polígamas, etc.). También converge la recurrencia a la psiquiatría y al psicoanálisis junto con divertidas burlas al afán biologicista por explicar la homosexualidad y el lesbianismo (por ej., el mito según el cual hay lesbianismo u homosexualidad si el dedo anular es más largo que el dedo medio).
Cabe destacar la presencia de un personaje bisexual y otro transexual pues, aunque solemos olvidarlo, dentro de las mal llamadas minorías, los bisexuales suelen ser el grupo más infra-representado y menos comprendido, tanto por las propias lesbianas y gays, como por los heterosexuales. Asimismo, la transexualidad masculina (mujeres que se transforman en hombres) es un asunto nunca mencionado ni en la literatura ni en el cine, silencio sesgado que no afecta de igual forma al caso inverso, esto es la transexualidad femenina (hombres que se convierten en mujeres). A lo sumo, hemos visto ejemplos de transgenericidad y travestismo, apropiaciones y reconversiones mucho menos radicales y rupturistas puesto que no implican una intervención quirúrgica ni hormonal.
Para finalizar, otro gran mérito de The L Word ha sido el de sexualizar el lesbianismo, a modo de política visibilizadora. La típica pregunta ¿cómo lo hacen las mujeres? es bastante corriente y demuestra el nulo conocimiento que se tiene de la sexualidad femenina, incluso por parte de las mujeres. El mismísimo feminismo es atacado desde las trincheras más radicales por desexualizar históricamente las relaciones entre las mujeres (el típico caso de las amistades románticas del siglo XIX y anteriores). The L Word no sólo nos muestra que las mujeres tienen sexo, mucho sexo, y que es posible alcanzar orgasmos múltiples sin pene de por medio, sino que también las relaciones afectivas entre mujeres no son tan inocentes y asexuadas como pueden parecer a primera vista.
(1) The L Word (2004) cuenta con tres temporadas estrenadas hasta la fecha (2006) y Warner Channel la exhibe para Latinoamérica desde julio del 2005, con escenas censuradas y un año de desfase respecto a su estreno en EE.UU y Canadá. Tras esta serie existe un numeroso equipo creativo y realizador, donde cabe destacar la participación de dos lesbianas con un buen pasado audiovisual: Rose Troche (guionista y directora de algunos episodios) y Guinevere Turner (guionista y actriz que encarna a la fatal Gabby Deveaux). Respecto al elenco, solamente una de las actrices se ha declarado abiertamente lesbiana.
(2) Lesbianas, gays, transgéneros, transexuales, bisexuales
(3) Se han escribido cientos de páginas para explicar la traducción de este término, pero, grosso modo, queer significa raro, invertido, marica, tortillera. Posee una connotación peyorativa y sirve para designar todo lo que no es sexualmente normativo
(4) Mujer que se convierte biológica y anatómicamente en hombre
(5) Tal vez, la escena más decidora en este sentido es aquella donde vemos a un transexual masculino penetrando con un cinturón protésico a una drag queen en la barra de un bar. Es decir, una mujer que se ha transformado biológicamente en hombre, penetra con un falso pene a un hombre que se disfraza de mujer
* La autora es cineasta, activista de la Coordinadora Universitaria por la Diversidad Sexual (CUDS) y colaboradora de nuestro medio.
-------------------------------------------------------------
Un saludo,
Aitor.
Bette está impresionante... tan sexy y guapa como siempre. Tina tb me gusta pero como está con el tio ese, ya no me hace tanta gracia.
De hecho en el capítulo 3 de esta 4ª temporada durante la fiesta que prepara Tina para juntar a los amigos heteros de su novio y las lesbianas de Tina... ahí se ven cosas... que yo creo que ella realmente no se siente agusto con ese tipo de gente... No se siente identificada...
Ojalá que vuelvan. Me gustaría mucho!!!
Y a vosotras??
Y por favor, que haya más escenas de sexooooooo... que en la temporada 1 y 2... veiamos escenas de sexo de por lo menos 3 minutos y ahora se acortan a 1... Qué es esto???
Besos.
Bette28