-Lo malo de los caracoles es que son muy trabajosos hasta que los limpias bien, echan las babas y demás.
-Pues mételos en la lavadora- le contesta la otra lista, no se si la mas lista o más graciosa del mundo.
Así quedó la cosa, hasta que la joya se presenta en la casa con sus 8 kilitos de caracoles, sin la cesta apropiada para meterlos hasta que echen sus desperdicios. De pronto se acuerda de las palabras de la vecina, sabios consejos que en otros momentos le ha dado y le han venido muy bien para la crianza de sus hijos.
Allá va: prepara la bolsa donde las personas normales ponen calcetines y medias para que no se pierdan por los bajos fondos de la lavadora y mete los kilos de caracoles. ¡!!!!La tía ni corta ni perezosa va y los mete a la lavadora ¡!!!!!!!
Cuando aparece el técnico en servicio urgente se encuentra que en pleno centrifugado no dejan de salir babas por el lugar donde se mete el jabón. Babas y babas viscosas por doquier que no dejan de manar del cubito mezclándose con restos de suavizante.
Imaginad la escena por las Diosas del mundo.!!!!!
El filtro lleno de las cascaritas de los apreciados caracoles y demás sustancias que para que no deje de hacer gracia y pase a dar asco no contaré.
A todo esto la buena señora no echo jabón aunque podía haber echado salsitas y demás, porque el lavado se hizo a 60 grados, así que los pobres animalitos salieron escaldados.
La jodida vecina . Imaginar las risas que se dio. Y aun encima la puso de tonta hasta decir basta.
Lo dicho: consejos tengo los que para mi no quiero.