Ahí les dejo mi retrato Habla Frida Kahlo

Ahí les dejo mi retrato,
pá que me tengan presente,
todos los días y las noches,
que de ustedes yo me ausente.

Así se expresa Frida Kahlo en 1946, y hoy, más de cincuenta años después de su muerte, la vida y la obra de esta mujer excepcional son ya patrimonio común de todos nosotros. Sus cuadros cuelgan de las paredes de los mejores museos y sus biógrafos le han dedicado cientos de páginas pero lo que faltaba era la voz de Frida en primera persona, su relación con la familia, con los amigos y, por supuesto, con Diego Rivera.

Aquí, en estos apuntes íntimos que desfilan por orden cronológico, está toda la fuerza expresiva de Frida, que juega con las palabras y las moldea a su gusto para que puedan transmitir sus quejas de mujer atormentada por la enfermedad, pero también su amor por ese "niño grandote, inmenso, de cara amable y mirada un poco triste" que era Diego Rivera, y sus comentarios a propósito de "esas cucarachas viejas" que eran para ella André Breton y los surrealistas. Cartas, billetes, poemas y dedicatorias se reúnen en este volumen hasta componer una autobiografía que Frida fue dibujando con el mismo talento e intensidad que tanto amamos en sus cuadros.

 

Hija del fotógrafo judio alemán Guillermo Kahlo, Frida nació en Coyoacán, en el sur de Ciudad de México, en 1907. A los 16 años resultó gravemente herida en un accidente y comenzó a pintar durante la convalecencia. Tres años más tarde le llevó a Diego Rivera algunos de sus primeros cuadros para que el gran pintor los valorara y él la animó a seguir trabajando. En 1929 Diego y Frida se casaron.

En 1938 se inaguró la primera exposición de la pintora en Nueva York, y en 1939 sus contactos con el poeta surrealista André Breton le abrieron las puertas necesarias para exponer en París. En 1953, un año antes de su muerte, expuso por primera vez en la galería de Arte Contemporánea en ciudad de México.

Hoy, más de cincuenta años después de que Frida muriera, su nombre y su vida ya forman parte de la leyenda, su casa de Coyoacán ha sido transformada en museo, y sus cuadros, donde se resume toda la vida de esta mujer atormentada por el dolor físico y sin embargo vital y apasionada, se muestran en las galerías más importantes del mundo. Raquel Tibot, crítica de arte e investigadora argentina, llegó a la casa de Coyoacán en 1953 en calidad de secretaria de Diego Rivera y conoció personalmente a Frida. Es autora de dos trabajos dedicados a la pintora y es la responsable de la ordenación, introducción y notas de estos apuntes personales de Frida.


Autor:Frida Kahlo
Editorial: Lumen
Ensayo

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