Relatillo veraniego, intrascendente, para animar el cotarro
MAXIMA RIVALIDAD
Fue el verano pasado, no se como apareció, nos la presentaron por casualidad, venia con unas amigas conocidas de unas amigas, en la pandilla empezaron a hacer conjeturas, que si estaba con fulanito, que si iba con menganito.
Yo la miraba de lejos, y me hacia ilusiones, era tan guapa y estaba tan buena.
Miraba sus manos, tenia las uñas largas, sus ademanes femeninos su manera de vestir, su relación con los chicos de la pandilla, eran señales inequívocas de que no entendia.
La veía en el bar, en la playa, nos tropezábamos a veces en el mercadona de la playa haciendo la compra con su madre y me saludaba cortes, amable pero distante.
Yo la miraba embobada cuando ella no me miraba, se movía etérea por la vida desplegando sus encantos, en la playa su pelo rubio se llenaba de reflejos dorados, su piel morena, sus piernas largas, torneadas, terminaban en un perfecto triangulo que apenas me permitía mirar, su cara enmarcaba unos increíbles ojos verdes y su boca carnosa, jugosa, esbozaba una perenne sonrisa.
No habíamos hablado nunca las dos, salvo las conversaciones con el grupo, pero yo sabia casi todo de ella, estudiaba Publicidad, su madre era abogada, su padre notario, no sabia nada de informática, ni fotografía, adoraba la playa, le interesaban poco los coches salvo para decir:
.-huy que mono yo me comprare uno rojo cuando tenga pasta
y que yo supiera nunca le había gustado el fútbol.
Yo habría dado media vida por tener algo con aquella chica, habría renunciado a mi patria, a mi bandera,(se que parezco una canción de Victor Manuel, pero es que cuando pienso en ella me pongo asi de boba) habría cruzado el mar a nado por un beso suyo, luchado contra las mas terribles fieras, subido a la montaña mas alta, bajado a las profundidades del océano, su boca era mas que un sueño, era una tortura.
Fue un sábado del mes de Agosto, habíamos quedado en la playa con tres amigas, ella llego la ultima, desplegó su toalla junto a la mía y se tendió cuan larga era a mi lado, notaba su calor de lo cerca que se puso, al cabo de unos minutos se levanto y fue a darse un baño, yo la miraba sin poder mover un músculo de la impresión, la vi meterse en el mar, nadar con bastante estilo unas brazadas de croll y después salir del agua despacio, recreándose, intuyendo que habían ojos mirándola, se quedo de pie mientras untaba su piel con la crema protectora, cuando termino se volvió a tumbar junto a mi.
Mis amigas después del baño solar decidieron dar un paseo por la orilla de la playa y nos dejaron solas.
La situación para mi era incomoda, no sabia que hacer ni que decir, su sola presencia ya me impresionaba, cuanto mas no lo estaría sabiendo que se encontraba a centímetros de mi, acostada a mi lado y semidesnuda, fue ella la rompió el fuego, me pregunto por mi familia, la que por lo visto conocían sus padres, siguió con un interrogatorio mas intimo, si salía con alguien, o si tenia el corazón ocupado, al cabo de un rato y casi sin darme cuenta, su cuerpo se había instalado en mi toalla y sus muslos tocaban los míos, situación que me hizo tartamudear un poco al responder a sus preguntas, se quito el sujetador del bikini y se tendió boca arriba.-dijo-
.-Se que te gusto, te he visto mirarme y no me cabe la menor duda, quiero que sepas que tu a mi también, pero antes de darte el primer beso tengo que pedirte algo.
Yo, que no creía que estuviera diciéndome lo que acababa de oir, le dije.
-Lo que quieras.
Acercó su cara a la mía, notaba su aliento en mi mejilla volví la cara para ofrecer mi boca a la suya anhelada, me dijo rozándome los labios.
.-Tienes que hacerte del Madrid.
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