Antonio y Manolo quieren casarse

Dos homosexuales se inscriben en el Registro para contraer matrimonio. Es la primera solicitud que se presenta en Cantabria. El amor ya lo tienen, pero quieren que se reconozcan sus derechos como homosexuales. Por eso Antonio y Manolo acudieron ayer al Registro Civil de Santander a inscribirse para casarse. El primer paso, la presentación de la solicitud, se saldó con éxito y fue aceptada. Pero el juez aún tiene que permitir la boda. Si no lo hace, como es previsible, los novios están dispuestos a llevar su reivindicación hasta el Tribunal Constitucional. Es la primera pareja homosexual que solicita inscribirse como matrimonio en Cantabria. La semana pasada lo hicieron en Madrid dos parejas de gais y otra de lesbianas presentó la solicitud en Valencia. «Llevamos 25 años viviendo juntos; esta no es una relación de dos días, es algo serio y no nos importa dar la cara porque no tenemos nada que ocultar. Eso sí, queremos tener los mismos derechos que los heterosexuales, queremos poder casarnos y que no nos discrimine Hacienda cuando hacemos la declaración; y que si uno de nosotros fallece, pueda heredar el otro, porque lo que tenemos es de los dos. Si pagamos impuestos como cualquiera, no podemos ser ciudadanos de tercera». Por estas razones, Antonio y Manolo, que regentan una peluquería, acudieron ayer a las 13.00 horas al Registro Civil de Santander para ver cumplido su derecho a casarse. Los testigos fueron su abogado Juan Padilla y su amigo Javier, y les acompañó el presidente de la Asociación de Lesbianas y Gais de Cantabria (ALEGA), Regino Mateo. La petición tiene «pocas posibilidades» de prosperar, según reconocieron los protagonistas, que están dispuestos a llevar su reivindicación hasta el Tribunal Constitucional y el Tribunal Europeo de Derechos Humanos de Estrasburgo. Don y Doña La propia tramitación de la inscripción da la espalda a los matrimonios entre personas del mismo sexo. Antonio tuvo que escribir su nombre precedido de una 'Doña' de grandes letras, que tachó con rabia. La pareja no cree en los registros de parejas de hecho porque «no proporcionan ningún derecho. A mí me suena a fichaje, una especie de cotilleo popular a ver quién se acuesta con quién», subraya Manolo. Ahora la petición formulada ayer tomará el siguiente itinerario: la solicitud de matrimonio pasará a la Fiscalía para que diga si está conforme o no con la inscripción; si, como es previsible, el juez del Registro Civil la deniega, la pareja recurrirá a la Dirección General de los Registros y del Notariado, contra la resolución denegatoria de este organismo, apelarán ante la Audiencia Nacional y después ante el Tribunal Constitucional, según informó su abogado Juan Padilla.

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