Se celebró el 5 de junio 19-04-2005
El Tribunal de Apelación de Burdeos, en el suroeste de Francia, anuló hoy el primer matrimonio homosexual celebrado en Francia, que presidió el pasado 5 de junio el alcalde verde de la localidad de Begles, Noel Mamere.
La corte admitió así la petición de la Fiscalía, que solicitó la confirmación del dictamen emitido en primera instancia en julio y anulase el matrimonio.
Pese a admitir que el Código Civil galo "no dice formalmente que un matrimonio esté reservado únicamente a un hombre y a una mujer", el fiscal había señalado en la audiencia que cuando se redactó en 1804 "ningún historiador del derecho dirá que los legisladores no pensaban que el matrimonio es algo entre un hombre y una mujer".
Además, el fiscal aludió a un dictamen en el mismo sentido del Tribunal Supremo en 1903.
Legislación
Tras subrayar que el Tribunal Europeo de Derechos Humanos, con sede en Estrasburgo, nunca ha establecido que el matrimonio esté abierto a personas del mismo sexo, el fiscal dijo que los demandantes se han "equivocado de vía" al considerar que ese debate corresponde a "los legisladores".
En ese sentido, recordó que la existencia del matrimonio entre homosexuales ha sido posible en algunos países gracias a una modificación previa de la ley.
La pareja rebate que el objeto del matrimonio sea fundar una familia cuando en una Francia republicana y laica no tiene como fin la creación.
Dispuestos a llegar al final
Los abogados de la pareja, compuesta por Stéphane Chapin y Bertrand Charpentier, de 34 y 31 años, respectivamente, destacaron que sus clientes "no son militantes de la causa homosexual sino esposos normales".
Los letrados señalaron, además, que la protección que ofrece el Pacs (Pacto civil de solidaridad, una figura impulsada por el anterior Gobierno francés de izquierdas) es muy inferior a la que ofrece el matrimonio.
Asimismo, la defensa rebatió que la justificación del matrimonio sea "la fundación de una familia", como afirmó el Tribunal de Gran Instancia de Burdeos en su dictamen de primera instancia, pues en una Francia "republicana y laica" "no tiene el fin último de la creación".
Pierrat y Pedler se mostraron decididos a ir hasta el final, incluso al Supremo, y, si la respuesta también en negativa, al Tribunal Europeo de Estrasburgo.
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