Por Violeta Yangüela
Según las cifras de UNICEF, en los 28 países de Africa y Medio Oriente donde se lleva a cabo la ablación o mutilación genital femenina, 130 millones de niñas han sido víctimas de esta práctica. En Europa las hijas de inmigrantes procedentes de los países que la practican son llevadas a sus países de origen y, según denuncias de Organizaciones No Gubernamentales (ONG's) que se ocupan del tema, ya se practica en el territorio europeo.
En el Reino Unido existe una ley que prohíbe la mutilación genital con sanciones de hasta 14 años de cárcel; en Noruega la pena es de tres a ocho años de cárcel y, recientemente, en Barcelona, un juez, a solicitud del padre, le ha prohibido a la madre viajar a Gambia, su país de origen, para evitar la ablación.
En junio de este año Egipto ha prohibido la ablación del clítoris originada por la muerte de una niña de 12 años en el proceso ''operativo''. La práctica se realizaba en hospitales y clínicas en casos de necesidad médica. La nueva ley penaliza a médicos y enfermeras.
Sin embargo, se calcula que el 90% de la población femenina egipcia ha sufrido la mutilación del clítoris y esta vez los medios de comunicación, locales y globales, han aireado y resaltado el caso, lo que ha conducido a la prohibición legal y a un pronunciamiento de la autoridad islámica, calificando la ablación como un pecado.
Evidentemente que ha pecado mucha gente.
En Francia la preocupación es otra. Es la poligamia. El reagrupamiento de las familias musulmanas podría implicar que un señor tenga más de una esposa, lo que es legal en su país de origen, no así en el de acogida.
Pero como Francia es una sociedad de bienestar social, la primera, es decir, la primera esposa, cobra subsidios estatales como la esposa, y las otras como madres solteras, porque a partir de los tres hijos los subsidios estatales son automáticos.
Según las cifras, en el 2004 había 30 mil familias polígamas en Francia con un promedio de 15 miembros, los que representaba alrededor de 300 millones de euros en subsidios y asistencia sobre todo para alojamiento. En la actualidad el presidente de la Mouvement pour la France, Philippe de Villers, afirma que suman 80 mil.
¡Cómo crecen! ¿Y no se supone que la ley es igual para todos?
¿Se imaginan que en Palestina pueda existir una asociación de lesbianas? Pues sí y no. Aswat, que quiere decir Voces en árabe, es una organización de lesbianas palestinas que opera en Israel. Su cofundadora, Nisreen Massawi, y miembro de la junta directiva, de visita en España para participar en un debate con los colectivos españoles especializados en el tema y establecer una vía de ayuda a organizaciones como Aswat, afirma que ''tengo que poder ser palestina, mujer y lesbiana, todo a la vez''. ¡Tremenda tarea!
Decía el arquitecto alemán-estadounidense Ludwig Mies van der Rohe que ''Dios está en los detalles''. ¿Será verdad?
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