El pasado jueves 30 de septiembre fue asesinada a puñaladas Fanny Ann Eddy, quien destacó en la comunidad lésbica, gay, bisexual y transgénero (LGBT) de Sierra Leona por su trabajo en favor de este sector de la población en el continente africano.
De 30 años de edad, Fanny Ann fundó en 2003 la Asociación de Lesbianas y Gays de Sierra Leona (SLLAGA). En la primera conferencia de la Iniciativa por los Derechos de África Toda, realizada en Johanesburgo en febrero de este año, explicó como gracias a su esfuerzo la SLLAGA obtuvo la personalidad jurídica y la apertura de una cuenta bancaria, dato que podría parecer simple, pero que para el contexto homofóbico de su país, fue muy significativo. En 2002 visitó Zimbabwe para establecer contacto con activistas y pedirles ayuda para formar un grupo LGBT en su país natal. Sin embargo, su llegada no agradó a las autoridades locales y la amenazaron por el simple hecho de ser lesbiana.
A lo largo de su trayectoria, la activista denunció constantemente el hostigamiento del que son objeto organizaciones y personas vulnerables no sólo de Sierra Leona, sino de todo el continente africano por parte de gobiernos conservadores que se niegan a reconocer su existencia. Acusó a líderes de la región de tolerar y promover actitudes discriminatorias y violentas en contra del colectivo LGBT.
Ann Eddy participó este año en la Comisión de Derechos Humanos de las Naciones Unidas, y exteriorizó el temor con el que viven las personas no heterosexuales en África no sólo a nivel social sino familiar. Expresó que cientos de hombres y mujeres jóvenes son expulsados de sus hogares debido a su orientación sexual o identidad de género, obligados así a ejercer el trabajo sexual para sobrevivir. En su discurso la activista responsabilizó a las autoridades africanas del aumento de los casos de VIH/sida en el continente por no emprender estrategias de prevención del sida en la comunidad homosexual, una de las más golpeadas por la pandemia.
La activista mostró un estudio elaborado por la SLLAGA y la Health Sierra Leone, en donde se refleja que el 90 por ciento de los varones de su país que tienen sexo con hombres (HSH), también mantienen relaciones sexuales con mujeres, ya sean novias o esposas. De este grupo, el 85 por ciento dijo no utilizar condones, "lo que muestra la ineficacia de las campañas de educación sexual y prevención del VIH/sida en este sector de la población", expresó. En aquella ocasión, Fanny Ann Eddy exhortó a los integrantes de la comisión a reconocer que en África se violan los derechos humanos a causa de la orientación sexual o identidad de género, además de que les pidió ayuda para "obtener los derechos y libertades plenas que nos corresponden en todas las sociedades, incluyendo mi amada Sierra Leona".
Ante este asesinato, organizaciones LGBT de todo el mundo han manifestado su repudio y piden al gobierno de Sierra Leona aclare el móvil y los motivos. Asimismo, que se castigue a los ejecutores. En el contexto de la lucha por los derechos del sector de la diversidad sexual, han planteado que la muerte de Fanny Ann Eddy, sea un recordatorio de la importancia y urgencia de que la Organización de las Naciones Unidas (ONU) apruebe la resolución de Brasil que plantea la orientación sexual como un derecho humano, que tendría como consecuencia la sensibilización de los gobiernos y la modificación en leyes consideradas como discriminatorias.
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