Batalla legal por monumento que condena a joven gay asesinado en Wyoming.

Una iglesia estadounidense ha provocado una polémica constitucional en un pueblo del oeste del país, porque quiere erigir un monumento para conmemorar la "entrada en el infierno" de un estudiante homosexual asesinado en el mismo lugar. La batalla constitucional surgió cuando el concejo municipal de Casper, en el estado de Wyoming, bloqueó los planes de un reverendo de Kansas, Fred Phelps, para erigir el monumento condenando a Matthew Shepard, un estudiante asesinado por dos hombres porque era gay. Phelps quiere erigir una estatua de 1,83 metros en un parque con otros monumentos, que incluye uno de los Diez Mandamientos. Shepard, del pueblo de Casper, murió en 1998 tras recoger en la carretera del pueblo de Laramie a dos hombres que luego le dieron una paliza antes de dejarlo atado a una cerca en una remota pradera, a la intemperie y en una noche fría. El crimen acaparó entonces la atención de los estadounidenses, y se hizo hasta una película del mismo. La estatua propuesta por Phelps tendría una placa con la inscripción: "Matthew Shepard entró al infierno el 12 de octubre de 1998, desafiando la advertencia de Dios: 'No te acostarás con los hombres como con las mujeres. Es una abominación': Levítico 18:22". Phelps, líder de la Iglesia Bautista de Westboro, en Topeka (Kansas, centro), sostiene que la ciudad debe erigir el monumento, a un coste de 15.000 dólares, que además mostraría a Shepard rodeado de llamas. Citó un precedente legal que obliga a las ciudades que tengan monumentos de los Diez Mandamientos permitir también la exhibición de otras declaraciones religiosas en la misma área. Pero en una turbulenta reunión, el concejo rechazó unánimemente la propuesta de Phelps, y decidió mover el monumento de los Diez Mandamientos a otro parque donde se exhiben documentos históricos. "Nadie quiere que aquí se ponga el mensaje de odio de Phelps", dijo el gerente municipal Tom Forslund, y agregó que la propuesta le resultaba "repulsiva". Batalla legal y constitucional Sin embargo, la decisión del concejo no parece haber apagado la polémica, que amenaza ahora en convertirse en una batalla legal y constitucional. Phelps dijo que demandaría a la ciudad por supuestamente haber violado la Primera Enmienda de la Constitución, que garantiza la libertad religiosa y de expresión. "Cuando uno ataca la Primera Enmienda tiene una guerra en este país", dijo Phelps. Su abogada, Shirley Phelps-Roper, agregó: "Lo que han hecho (el concejo) es un intento solapado de esquivar la Constitución". Mientras tanto, los funcionarios municipales están seguros de poder ganar la batalla. Phelps, quien desde hace años ha combatido a los homosexuales a través del conservador medio oeste, incluso llevó a cabo protestas durante el funeral de Shepard, provocando la ira de los asistentes. "Matthew fue asesinado por hombres que creyeron que odiar a la gente porque son diferentes es algo que debe glorificarse. Lo que los provocó es la misma forma de intolerancia que provoca a Phelps", dijo Elizabeth Birch, del grupo de derechos de los homosexuales Human Rights Campaign. Los residentes de Casper, por su parte, quieren dejar en su lugar el monumento de los Diez Mandamientos, pero están furiosos por el mensaje de Phelps.

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