Hijo único del matrimonio formado por Edward y Sandra (Jessica Lange), Will crece escuchando la serie de relatos y aventuras que le describe su padre, cada uno de los cuales, por ser tan "maravillosos" y ""espectaculares", terminan siendo muy inverosímiles para él.
Víctima de las dudas que esto le despierta, acerca de qué tan real es todo aquello que escuchó durante sus épocas infantiles y juveniles, Will Bloom analiza racionalmente todos esos cuentos hasta que llega a la conclusión de que ninguno de ellos tiene un fundamento sólido y verdadero.
Distanciado de su padre por algún tiempo, Will contrae matrimonio con una chica francesa llamada Josephine (Marion Cotillard) y juntos toman la decisión de ir a vivir a París.
La misma noche en la que dan a conocer esa noticia, Will y Edward Bloom tienen otra de sus múltiples y agrias discusiones. En ella Will vuelve a reclamarle a su padre por qué se ha pasado la vida contándole puras cosas que no son ciertas.
Lo que no sabe en esos momentos Will es que todo, absolutamente todo lo que le ha dicho su padre, es verdad. Esto se le va revelando a partir del momento que su progenitor cae gravemente enfermo....
Con sensibilidad y gentileza, la película hace un pase hacia la temprana vida de Edward Bloom (aquí interpretado por Ewan McGregor), que se lanza a recorrer los caminos del mundo con el corazón y el espíritu dispuestos a aceptar, como un hecho real, cualquier maravilla que le salga por enfrente. Es por tal razón que no le causa ningún asombro el contacto amistoso que establece con un melancólico gigante, ni el encuentro que tiene con la mujer que se convierte en el amor de su vida. Tampoco Edward analiza por medios lógicos la aparición del poeta que decide volverse asaltante de bancos o la presencia de la bruja que lo ama por encima de cualquier cosa.
Dueño de una sensibilidad poco común, el joven Edward comparte con todos aquellos que tienen la suerte de llegar a conocerlo, la vitalidad, el entusiasmo, el asombro y la pasión que le produce saber que la vida es un misterio tan magnífico que no requiere explicarse por medios racionales.


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