No es nada raro que dos buenas amigas decidan vivir juntas. Puede ser problemático si sus personalidades son como la noche y el día. Si además, una de ellas se siente poderosamente atraída por la otra desde que la conoció, es peligroso. Y para colmo, si esta última se encuentra muy vulnerable y necesitada de cariño tras una ruptura traumática… ¿una receta para el desastre?
Sea como sea, Hanna y Terhi están a punto de comprobar si es cierto aquello de que… "La mejor manera de huir de la tentación es sucumbir a ella".


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