Bueno, que vivimos en un país de "gaita y pandereta" lo tengo cada vez más claro y, sobre todo, si me animo a echar un vistazo a la televisión que hacía meses la tenía abandonada.
El caso de Dolores Vázquez es una muestra triste de una sociedad ávida de prisas y morbo y carente de responsabilidad. Pero aquí no se salva ni el apuntador, empezando desde la "benemérita", pasando por una madre cegada por el odio y llegando a la Campos y compañía.
Me alegro de que la claridad empiece a asomar en todo este caso pues no sólo constituye haber acabado con un "supuesto" asesino en serie (con un amplio historial detrás), no sólo supone el fin del víacrucis de Loli Vázquez, sino también la necesidad de empezar a cuestionarse qué tipo de medios de comunicación estamos creando o padeciendo.
Y, desde luego, la primera y más dolorosa colleja a unos "supuestos" profesionales que deberían haber hecho su trabajo y no intentar echar la pelota en otro tejado, porque eso sí que es preocupante, si esos son los profesionales primeros instrumentos de la justicia ya podemos echarnos a temblar tod@s. Pero vayamos por partes:
En primer lugar, todo el calvario de Dolores Vázquez comenzó a raíz de un supuesto toyota celica rojo que dos guardiaciviles observaron con actitud sospechosa en el lugar donde mataron a Rocío (creo, o sino en donde la encontraron). En ese coche vieron a dos hombres que intentaron identificar pero que huyeron antes de que pudieran hacerlo. Entonces tomaron la matrícula del coche y resultó ser el de Dolores Vázquez. A raíz de esto interrogaron a Loli y como ella negó haber prestado su coche, por lo tanto y a ojos de la "benemérita" mentía, se convirtió en la cabeza de turco de todo este culebrón. Es curioso que a Loli la encerraran casi un año después de haber visto el coche (y sospechoso también, dado que si tan claro tenían que era el suyo y tanto les llamó la atención por qué no empezaron la investigación en ese momento?) Y lo más curioso es que empiezan a salir informaciones (que hay que tomar con pinzas, claro, después de todo lo visto hasta ahora) que afirman que en el tiempo del asesinato de Rocío, el tal Tom Alexander tenía un toyota celica rojo...... Si esto llega a confirmarse, mucho me temo que ya sabremos quién cometió el primer error en todo esto. Esperaremos a más informaciones y sacaremos nuestras propias conclusiones.
En segundo lugar, la madre, Alicia Hornos. Una madre destrozada que clama justicia, en todo su derecho, pero que a raíz de la "supuesta" implicación de Loli en el asesinato vuelca toda su ira en ella y se dedica a pasearla con toques folclóricos por todas las cadenas televisivas, con el consentimiento y la aprobación de no pocos personajes con alta influencia mediática que se creen con derecho a juzgar todo aquello que se le ponga delante: tenga patas, piernas o vuele. Así se creó el llamado juicio paralelo que tuvo mucho que ver en una sentencia de culpabilidad para Loli sin motivaciones y basada en "indicios" que much@s no leg@s en cuestiones legales consideramos absurdos para condenar sin tener ninguna duda.
A día de hoy, la postura de unos padres, como es el caso de la última chica asesinada, han demostrado una cordura y una lucidez digna de admiración, y han señalado (y con toda la razón) con el dedo acusador a un cuerpo de seguridad que en vez de haber realizado una investigación decente que podría haber evitado la muerte de su hija, se han dedicado a buscar debajo de la paja las agujas que pudieran sujetar a Dolores a un calabozo para gran parte de su vida.
Sí, bien triste. Supongo que un día de estos la familia Hornos tendrá a bien pedir disculpas a quien convirtieron en blanco del linchamiento popular, o quizás no lo haga, creo que el odio y la rabia siempre han sido malos consejeros, pero en este caso, me da la sensación (y esto es opinión libre mía) de que esa rabia es anterior al trágico suceso.
Pero también deberían disculparse esos periodistas (o mal llamados periodistas) que se han dedicado a señalar acusadoramente porque sí, quizás por la audiencia, quizás porque así se ganan adept@s que se sigan postrando ante el televisor mientras ell@s ocupan la pantalla, no sé, ell@s sabrán, pero desde luego, con personajes así la basura seguirá llenando las casas y las mentes de quienes tienen la televisión como dios del siglo XXI.
Esperemos que pronto se acabe esto para Loli Vázquez y que el "supuesto" asesino (que aquí ya no hay indicios, hay PRUEBAS directas)pague y no pueda actuar más. Y ahora permitidme una frivolidad entre tanto fenómeno mediático y personaje televisivo: Viva Mila! 