He econtrado este articulo en una pagina navegando sin rumbo... Sincermente, me ha parecido muy enriquecedor y muy profundo... . La pagina es:
¿Seré lesbiana?
¿Cuándo nos damos cuenta las lesbianas, de que somos lesbianas?. He aquí una muy buena pregunta.
Ahora bien, yo me pregunto: ¿Cuándo se dan cuenta los heterosexuales, que son heterosexuales?, o ¿cómo hicieron para darse cuenta de que lo eran?. Una de las respuestas podría ser: Nunca. Ni siquiera tuvieron la necesidad de planteárselo. La atracción por el sexo opuesto fue algo que sintieron en el momento en que se despiertan al sexo y al amor. Nacieron en una sociedad que no esperaba otra cosa que fueran heterosexuales, se enamoraran, se casaran y tuvieran hijos, y lo hicieron. Tal vez condicionados, pero de ninguna manera forzados. Así como yo siento naturalmente atracción por las mujeres, entiendo que haya mujeres que se "derritan" por un hombre.
Sin embargo, en el caso de los hombres heterosexuales el asunto no es tan sencillo. A pesar de su certeza, un niño que se sienta atraído por el sexo opuesto desde pequeño, va a tener que demostrar ante la sociedad - más tarde o más temprano -, su orientación sexual. Los hombres son los que tienen que dar pruebas de su hombría. Son los que "tienen", y por lo tanto tienen que "mostrar" y "demostrar". Si no tienen relaciones con una mujer en su adolescencia, silenciosamente se instalará en el imaginario de familiares y amigos, la idea de que "el chico es gay", para terror del padre, que teme que su pesadilla más grande se vuelva realidad.
Las mujeres, en cambio, no tenemos que demostrar nada. Cuanto menos mostremos y demostremos, mejor a los ojos de la sociedad. Cuando una adolescente tiene su primera relación sexual con un varón, ninguna madre suspira aliviada repitiéndose: "menos mal que la nena no es lesbiana". Por el contrario, la reacción de los padres suele ser la preocupación porque algo que de cualquier manera iba a ocurrir, haya pasado sin que ellos pudieran evitarlo. A tal punto somos ignoradas. A tal punto se nos considera pasivas y faltas de decisión. Los padres tienen miedo de tener un hijo homosexual, pero diría que casi nunca sospechan que su hija pueda ser lesbiana. Ni aunque la niña se comporte como si fuera Calamity Jane. Generalmente piensan: "ya va a crecer, se le van a ir esas ideas tontas de ser la jefa de la pandilla, y va a encontrar a un hombre que la convierta en una - verdadera - mujer".
Acorde con la "invisibilidad social" de las lesbianas, a nadie se le ocurre que dos amigas que compartan una habitación de estudiantes, puedan convertirse en amantes por la noche, y menos aún que esas "compañeras de estudio" sean en realidad una pareja. Las mujeres somos consideradas poco menos que "asexuadas". Incluso antiguas leyes que han penalizado las relaciones homosexuales entre hombres, han ignorado completamente al lesbianismo, para regocijo de las damas de la época.
Por el contrario, dos hombres que caminan juntos por la calle, deben arbitrar todos los medios a su alcance para evitar ser "confundidos". Ni hablar si el destino ha hecho que tuvieran que vivir juntos...
Así es como sintiéndolo desde que tienen memoria, demostrándolo lo más que pueden unos, y lo menos posible otras, los hombres y mujeres viven sin culpa, replanteos, ni cavilaciones, su heterosexualidad.
Son porque son, y porque nunca han querido ser otra cosa.
Otros (¿cuántos?) son "hetero" porque no se han animado, porque no han podido (no los han dejado) ser otra cosa. Viven resignados a ser lo que no son. Por la familia, por el gobierno, por el trabajo, por los hijos, por los padres, por...
Mucho se ha hablado, y muchas veces sin una evidencia científica confiable, acerca del origen de la homosexualidad. Estemos o no determinados a sentir lo que sentimos, hay algo que los homosexuales sí elegimos, y es vivir nuestra homosexualidad. A enamorarnos o desenamorarnos, a formar o romper parejas, a llevar modos de vida más o menos parecidos a los de la sociedad heterosexual.
Habiendo crecido en una sociedad donde por defecto seríamos heterosexuales, nosotros sí elegimos. Pusimos y ponemos en ello todo el corazón.
Pero, ¿cómo saber si una es lesbiana?.
Yo siempre tuve en claro "qué era". Entre los 3 y los 5 años, desarrollé en mi mente una imagen de lo que era una pareja de lesbianas; las veía juntas bajo una arboleda, con el cabello corto y ropa de jean. No sé si las vi o las imaginé. De cualquier manera, esa imagen me producía, y sigue produciéndome, mucha paz. Años después vine a descubrir la similitud de mi "visión", con la foto de cubierta de un CD de las Indigo Girls.
Claro que no todas las lesbianas hemos tenido una definición tan precoz de nuestra orientación sexual, o al menos de lo que queríamos ser.
Muchas de mis amigas, e incluso parejas, han pasado por una etapa, más o menos prolongada, de heterosexualidad. "Consumada" en algunos casos, amores sin genitalidad, en otros, su heterosexualidad era vista por todos como algo "definitivo". Parecería que el hecho de tener una sola relación con un miembro del sexo opuesto, bastara para ser inmediatamente "clasificado" como hetero. No vaya a ser cosa que...
Nadie pensaría que los novios de la nena son sólo experiencias pasajeras en la búsqueda de su verdadera identidad, y que pronto se convertirá en lo que debe ser, una lesbiana. No son raras sin embargo, las conjeturas en sentido contrario. Hasta cierto punto la sociedad tolera y justifica las "aventuras" homosexuales de la adolescencia, claro, siempre que demostremos luego con hechos cuán "confundidos" estábamos.
Ahora bien, siguiendo este concepto: ¿de cuántas mujeres tenemos que enamorarnos, cuántas por la calle tienen que hacernos voltear la mirada, con cuántas tenemos que acostarnos para poder decir finalmente que somos lesbianas?. Hasta hay quienes tienen la esperanza de que un día aparezca "el hombre" que nos convierta...
Los amores entre mujeres son considerados por muchos hombres, como totalmente inofensivos. Y hasta hay quienes los alientan en su propia pareja, en la seguridad de que no constituyen infidelidad alguna.
Esto no hace otra cosa que generar más y más confusión en aquellas que dudan de lo que sienten por otra mujer. Mejor dicho, no de lo que sienten, sino de lo que significa lo que sienten.
La idea de "confusión" tan alentada por la sociedad, llega a veces a hallar eco hasta en nosotras mismas. Mi ex pareja me decía que yo sólo había sido un accidente en su vida, que ella era heterosexual y que el día que nos separáramos, ella se casaría y formaría una "familia". Poco tiempo después de habernos separado, encontró consuelo en los brazos de otra mujer...
Saber "qué se es" es empezar a conocerse y a reconocerse. Es comenzar a ser. Esta definición puede ser algo que traemos desde muy pequeñas, puede revelarse un día, o puede llevarnos mucho tiempo, acaso una vida. Las lesbianas no somos lesbianas porque no podemos enamorarnos de un varón. Ni siquiera porque no gozamos sexualmente con un varón. Ser lesbiana es mucho más que llegar con una mujer a la cama. Es elegir un lugar para mirar el mundo, un lugar que nos es cómodo y familiar. Que nos da felicidad.
Isabel Russo