Madrid, 20 de mayo de 2004
Ante las declaraciones aparecidas el lunes 17 de mayo en La Razón –
Murcia, en el artículo a cargo del delegado José Clemente, rqtr declara:
En primer lugar, nuestra más contundente repulsa ante unas afirmaciones
que atentan contra el principio de integridad física y moral que, por
cuanto le pese al señor Clemente y a quienes desde La Razón le ofrecen
la cobertura necesaria para vulnerarlo, constituye un derecho protegido
por la Constitución y de inquebrantable cumplimiento para el ejercicio
de la profesión periodística.
En segundo lugar, resulta inevitable evidenciar la profunda ignorancia
que subyace al texto publicado, derivando en los intensos tratamientos
despectivos y en la falta de rigor y veracidad sobre los hechos que
parece aventurar.
Monfloritas, pelanas, mariconcetes, tortilleras, pelandusc@s, floreros,
pandilla de salidos y sarasas fueron los adjetivos utilizados por el
señor Clemente, en el periódico La Razón, para referirse a gays y
lesbianas.
Asimismo, la confusión de la “paridad de sexo” con la consecución de
los derechos civiles de lesbianas, gays y bisexuales desvela el
inexistente sustento de las manifestaciones realizadas. Si las primeras
incitaban a la violencia social de organizaciones como las
de “antiafeminados” que nombra Clemente, las segundas solo buscan el
desconcierto de una sociedad que finalmente a dado un paso adelante en
la vía de la defensa de los derechos humanos.
Por último exigimos a l@s responsables del periódico de La Razón el
cese de D. José Clemente por el desarrollo de su actividad en el
compromiso con el refuerzo de la homofobia y al margen del respeto a
los derechos fundamentales de lesbianas, gays y bisexuales. La
incitación a la violencia social supone una condenable práctica que
sitúa a La Razón en el vehículo mediático de la homofobia, y que
requiere de un pronunciamiento público y expreso a la ciudadanía sobre
el cese o la continuidad de estos actos.
La igualación de los derechos civiles de lesbianas, gays, transexuales
y bisexuales se encuentra tácitamente contemplada en el artículo 14 de
la Constitución. Sus detractores deberían reconocer que la problemática
de su homofobia no puede convertirse en el sustrato para privar de
derechos a niñas y niños. Por el contrario ratifica una vez más la
necesidad de articular políticas públicas contra el sexismo y la
homofobia que resulten permeables al conjunto de la sociedad y los
sectores que la conforman.
rqtr
Asociación de lesbianas, gays,
transexuales y bisexuales de
la Universidad Complutense
de Madrid (UCM)
La Cresta del Gallo - La Razón Murcia (publicado el 17/05/2004)
por José Clemente - Delegado de la Razón en Murcia.
Gays versus menores
La Generalitat ha igualado a los monfloritas con los heterosexuales. Es
parte del peaje que Maragall debe pagar a los pelanas por su incondicional apoyo en su carrera hacia el poder. Lo mismo que hará Zapatero para devolver el favor a los mariconcetes y tortilleras que le ayudaron a desalojar a Aznar de la Moncloa. En política todo tiene un precio. Que le pregunten a los murcianos porque se han quedado sin PHN. Que reconozcan los derechos individuales o colectivos de pelandusc@s me parece muy bien, pero que los igualen a las parejas tradicionales no sólo constituye una aberración digna de toda crítica, sino que, además, atenta contra la más elemental norma de convivencia al poner en pie de indefensión a los menores. Para la florería catalana y pronto para el resto de floreros españoles: una gran medida hecha por un gobierno progresista. A los menores que les den, literalmente, por el culo. El derecho de todo niño a tener una familia normal, sin comillas, vale
menos que el caprichoso deseo de una pandilla de salidos del armario.
Pero, claro, ¿qué podemos esperar de un Gobierno donde la paridad de sexo está más pensada en los de la acera de enfrente que habitan en su seno, que no en los derechos humanos intrinsecamente como tales?. Los derechos universales del niño, del menor o de la infancia sólo son papel mojado ante el poderoso "lobby" que representan los gays y lesbianas, y mucho más en Cataluña, donde ya son todo un ejército con poderosas infiltraciones en la política, la economía y el negocio de la prostitución, con lo bueno y malo que anida en ella. Los sarasas sacan pecho, eso sí, ante los menores que han machacado con su igualación a las parejas heterosexuales. A partir de ahora la ayuda de mi renta a fines sociales ira a parar a organizaciones de antiafeminados.
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