he de confesar que también soy de las pocas personas de este hilo que nunca ha probado el alcohol, a pesar de mis treinta y algo añitos (tengo excusa: motivos de salud, porque un día que me ventilé en ayunas un vaso de sangría empezó a entrarme un puntillo paranoico en el que pensaba, casi llorando, que todo Cristo quería hacerme daño... Por fortuna, se me pasó a los pocos minutos, pero la angustia tan fuerte que tuve me sirvió de escarmiento para los restos...).
En cambio, en cierta ocasión, hace unos añitos atrás, estábamos Yoli (una de mis mejores amigas), su novio (que estaba como un treeeen, el tío) y un amigo mío tomándonos unas copitas en un bareto, cuando Yoli, que llevaba algo más que un "puntillo" en el cuerpo (una destilería de licor entera en el cuerpo, vamos) me dijo que la acompañara al baño. Una vez dentro, se da casi de morros con la taza del water, y echa una potada de auténtica antología.
Cuando acaba, la pobre no puede aún ni levantarse. La incorporo lo mejor que puedo (me sacaba casi medio metro de altura) y le limpio y seco bien los labios con agua y unos kleenex. Cuando llevábamos un ratillo sentadas, esperando que se le pasara, al menos un poco la melopea, se me echa al cuello, y con voz totalmente alcohólica, me dice que soy su mejor amiga. Iba a contestarle, cuando de golpe siento que me mete su lengua hasta la campanilla. Me quedé de piedra, imagino que con los ojos como platos por el megamorreo inesperado (a todo esto, su novio a escasos cinco metros detrás de la puerta).
Lo curioso del caso (lo sé por experiencia) es que ella siempre fue hetero (actualmente está casada con su chico), y por mi parte, nunca me atrajo, pese a que, durante un par de años, trabajó como modelo para una empresa del norte de la península, y estaba cañón, como os podréis imaginar (aunque sólo había feeling amistoso entre nosotras).
Kisses for ev"rybody.