CRISIS Y SOSTENIBILIDAD
Los sueños y las pesadillas que están hechos de los mismos materiales, pero esta pesadilla dice ser nuestro único sueño permitido: un modelo de desarrollo que desprecia la vida y adora las cosas.
¿Podemos ser como ellos? Promesa de los políticos, razón de los tecnócratas, fantasía de los desamparados: el Tercer Mundo se convertirá en Primer Mundo, y será rico y culto y feliz, si se porta bien y si hace lo que le mandan sin chistar ni poner peros. Un destino de prosperidad recompensará la buena conducta de los muertos de hambre, en el capítulo final de la telenovela de la historia. Podemos ser como ellos, anuncia el gigantesco letrero luminoso encendido en el camino del desarrollo de los subdesarrollados y la modernización de los atrasados.
Pero lo que no puede ser, no puede ser, y además es imposible, como bien decía Pedro el Gallo, torero: si los países pobres ascendieran al nivel de producción y derroche de los países ricos, el planeta moriría. Ya está nuestro desdichado planeta en estado de coma, gravemente intoxicado por la civilización industrial y exprimido hasta la penúltima gota por la sociedad de consumo
[Galeano, 1992]
Con la sostenibilidad se pretende una ideología de quien contamina, paga, que en realidad oculta y postula algo más brutal: quien puede pagar, puede contaminar.
Aquella sin equidad, sin reparto, no es sostenible. Es un concepto hueco que sólo sirve para enmascarar políticas selectivas de exclusión, discriminatorias. Ésta es la ideología que sustenta por el momento la Unión Europea: defiende la imposición de las llamadas ecotasas como sistema para limitar los efectos ecológicos negativos, pero que permite su elusión a quienes puedan pagarla.
Por ello no puede entenderse sólo una sostenibilidad medioambiental, sino que ha de abarcar a más, a una sostenibilidad desde el ámbito social y equitativo.
... que hará falta mucho esfuerzo para conseguir concienciar a todo el mundo de la necesidad de cambiar nuestros hábitos y de empezar a exigir que se tomen medidas para intentar frenar el deterioro medioambiental, ya se sabe, pero no por ello hay que desmoralizarse porque lo cierto es que o se empiezan a tomar medidas ya mismo o tal vez se llegue demasiado tarde. Estoy segura que tú, como mucha otra gente, ya has empezado a modificar unas cuantas cosas en tu quehacer cotidiano (reciclado de basuras, utilización del coche, consumo de agua, la luz...) ¿no? pues por el resto no te preocupes que poco a poco todo se irá concienciando y copiando ese tipo de conductas... y cruzaremos los dedos para que no sea demasiado tarde