El secretario general de la ONU, Kofi Annan, recibió ayer por parte de varios países, sobre todo musulmanes, africanos, el Vaticano y Estados Unidos, la petición de que reconsidere su posición acerca de los derechos concedidos a los homosexuales empleados en la ONU.
A finales de enero, Annan concedió los mismos derechos a los empleados de la ONU casados con una persona de su mismo sexo que a los casados con otra de distinto sexo, siempre y cuando sus países de origen reconozcan estas uniones.
Los 57 países de la Organización de la Conferencia Islámica (OCI), el Vaticano, varios países africanos y Estados Unidos condenaron ardientemente lo que consideran el reconocimiento de las uniones entre homosexuales.
Ayer, el comité presupuestario de la Asamblea General votó una resolución en la que pedía a Annan que revisara su decisión, mientras que los defensores de la familia tradicional mostraban su descontento en los pasillos de la ONU, muy tranquilos, por lo general.
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