Igual se me cuelga por esto, pero lo escribí porque es lo que siento por este deporte, así que no encontraré mejor manera de expresarlo... Además, no os quejéis que es una primicia del libro que igual nunca llego a publicar...

. Es coña... Es mi deporte favorito, si lo empezase de cero haría algo más largo, os lo aseguro... Además, a ver si así animo a las chicas que pueda haber aquí de Santiago de Compostela a unirse al equipo femenino de la USC. Porfiiiiiii... Que necesitamos chicas...(PUBLICIDAD SUBLIMINAL...)jejeje
Adoro el crujido de las hojas bajo mis pies. A veces puedo llegar a ser muy infantil, correteando por el campo sólo buscando ese sonido. La gente me mira. No dicen nada (ni falta que hace), me reprochan con los ojos que me comporte como una niña. No saben disfrutar de la vida... A mí me gusta ser infantil a veces, como cuando corremos en el campo de arena y nos salpicamos en los charcos. Los entrenadores ya no se molestan en echarnos la bronca. Antes solían decirnos que si hablábamos, quería decir que todavía podíamos correr más deprisa. Pero saben que sólo bromeamos en el calentamiento; cuando empezamos a jugar duro, nos ponemos serios. En cuanto nos pasan el balón, cambiamos nuestros objetivos: bajamos los hombros, le echamos valor e intentamos atravesar la defensa para marcar. Y si no lo conseguimos, al menos ganamos unos metros... Lo importante es no tenerles miedo, aunque sean tan grandes y tan brutos. Si ellos piensan que no vas a pasar, tienes más probabilidades de colarte.
Me hace gracia cómo nos mira la gente de la calle al ver el balón. Supongo que el hecho de que seamos chicas no muy grandes les rompe los esquemas. Va siendo hora de que alguien acabe con los prototipos marcados. No necesitas pesar 120 kilos para ser jugadora de rugby, aunque según nuestra entrenadora ayuda mucho... Lo esencial es el valor, una forma física decente y el compañerismo. Estamos hartas de oír lo de que "somos un equipo". En realidad no lo somos. Nos falta mucha gente. En cuanto le dices a alguna chica que se acerque por los entrenamientos, se acobarda porque comete el error que todos están tan acostumbrados a tomar como norma: rugby = fútbol americano. Si tan sólo se molestasen en venir a un entrenamiento... Yo me enamoré de ese deporte desde el primer día que jugué. Me sentí inmersa en algo por primera vez... Cuando estás en el campo, sabes que si miras atrás, tendrás a un par de compañeras apoyándote. Es un deporte en el que es imposible sentirse sola.
Es difícil explicar lo que sientes cuando estás en el medio y medio de una mele, en una touch, o cuando placas al tío más grande y consigues que se pare... Cuando corres por el campo lo más rápido que te permiten tus piernas, con el balón en los brazos y una jauría de perros rabiosos detrás, maldiciéndose por haberte dejado escapar; llegar a la línea de ensayo y tirarte al suelo, justo cuando uno de ellos te echaba la mano... Ellos se pican, claro... Como somos chicas... Que nos sigan subestimando por ser mujeres y pequeñas, que seguiremos ensayando cuando se descuiden. Todavía recuerdo mi primer ensayo... Fue en un tocata con todo el equipo masculino. No sé ni cómo conseguí colarme, pero lo que sí sé es que oía a mi entrenador diciéndome que corriese, que podía llegar sola... Y llegué. Vaya si llegué... Nunca me había sentido tan orgullosa de estar tan llena de barro...
No importa si hace frío, no importa si llueve, no importa el calor... Lo único que importa es ese estúpido balón ahuevado que nunca se sabe hacia dónde va a botar... Los mejores entrenamientos son, sin ninguna duda, los que hacemos cuando llueve a cántaros. Sientes cómo el agua resbala por tus mejillas, por tu cuello, por tu espalda, por todo tu cuerpo... Es fácil sentirse viva. El pelo empapado y chorreando sobre los hombros, la ropa tirando de ti hacia abajo, como si llevases unos cuantos kilos de más... Estás tan mojada que no te importa nada tirarte en medio del charco más grande si con ello puedes hacerte con el dichoso balón. Y entonces es cuando te dicen que puedes ir a ducharte... La sensación del agua caliente, que te quema, cayendo por tu piel es lo mejor que te puede pasar en ese momento. Es casi mejor que ensayar... CASI. Y escuchar cantar a los chicos desde su vestuario; o hacerles la competencia cantando "Mujer contra mujer" desde el nuestro.
Lo mejor de todo es asistir a los partidos del equipo masculino. Allí es donde te das cuenta de que los entrenamientos no sirven de mucho... Cada uno juega a su manera. En el último partido no llegaron a marcar ni un solo ensayo. Pero el tercer tiempo fue de lo más entretenido... En el bar se dejan las diferencias entre equipos, dirían todos... Pues no. Se dedican a hacer competiciones... Allí también existe la touch, pero con cerveza y en calzoncillos... Mejor no explicarlo, que los rituales del rugby son demasiado complicados. Hay que vivirlos para entenderlos. No es de extrañar que en esa touch del tercer tiempo sí nos quieran ver participar... Algún día les haremos ese favorcito, y por supuesto ganaremos.
A veces se me da por ponerme filosófica con el rugby, comparándolo con la vida. Que se rían todos aquellos que no lo entiendan, pero yo seguiré manteniendo esta teoría. Cuando llevas el balón, cuando tienes esa suerte, todos vienen a intentar arrebatártelo; cuando lo pierdes, ya no le interesas a nadie. Sólo eres una pieza más del inmenso tablero, que tiene que esforzarse en ser como los demás y conseguir volver a tener el balón en sus manos. La ventaja es que no importa si el balón lo llevas tú, mientras quién lo lleve sea de tu equipo. La idea del equipo, la idea de la familia, la idea de una comunidad... es la misma. Si se cae el balón, se nos cae a todos; si uno comete un error, nos equivocamos todos; y si uno ensaya, el partido lo ganamos todos. No hay un favorito, no hay un gran jugador; todos somos grandes jugadores. Y si perdemos, la culpa no es del que dejó caer el balón en aquella jugada; es de todos. El rugby es un deporte que te enseña la manera de enfrentarte a tus miedos, a tus problemas, a la vida... Siempre hay que echarle valor, pero sin olvidar nunca que detrás están todos los demás. Al fin y al cabo: "somos un equipo".
Cala_Ithil
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"Ven a dormir conmigo; no hagamos el amor, él nos hará" (Julio Cortázar)