No se si el juego con amigas o primas, cuando tienes menos de diez años, a papas y mamas o a médicos tiene algún significado mas allá que la imitación de patrones tradicionales, o de pura curiosidad, pero yo no lo creo, sinceramente.
Mi primer recuerdo lesbico lo tengo asociado al sentimiento de culpa, fruto de la educación religiosa basada en el pecado y en el castigo.
Yo tenia unos doce años, era verano, fui al cine sola, todavía recuerdo la película, Flor de cactus con Ingrid Bergman, y Walter Mathau, estaba sentada esperando que comenzara la proyección y comiendo pipas, de repente oi como me chistaban desde atrás, la niña mas popular de mi colegio estaba sentada dos filas detrás y me pedía que le hiciera un favor, que me pusiera a su lado para que no se sentara ningún chico, me levante y me senté a su lado.
Tenia dos años mas que yo, era la niña mas guapa que podáis imaginar, y los ojos negros mas bonitos que he visto y veré nunca, con las pestañas largas y abundantes, su pelo era negro y largo, su cara era como de muñeca de porcelana, yo había hablado muy pocas veces con ella, y aunque compañeras de clase, ella pertenecía al grupo de las elegidas por la madre superiora, era sin lugar a dudas la preferida.
Hablamos de naderías, sobre como nos iba en el instituto y de gente que conocíamos de las monjitas, compartimos mis pipas y nos reímos, tenia una risa muy sonora y contagiosa..
Empezó la peli, y después de unos minutos sentí el calor de su brazo junto al mío, compartíamos el reposabrazos del sillón, deje mi mano en el aire y note la suya justo al lado, nuestros dedos meñiques se engarzaron, minutos después nos cogiamos de la mano, yo no dije nada pero nunca había sentido latir mi corazón con tanta fuerza, el rubor me subió por las mejillas, no hablábamos, dejo mi mano y me paso el brazo por la espalda, me pregunto si tenia frió, le dije que si, me apretó junto a ella y apoye mi cabeza en su hombro, me dio un beso en la frente y mantuvimos esa posición, mientras me acariciaba el brazo, hasta que termino la película.
Cuando se encendieron las luces de la sala ambas nos pusimos rectas en los sillones como si nos hubieran pillado en falta, yo no me atreví a mirarla, salimos a la calle y me pregunto si iba sola al cine, le dije que a ciertas películas si, quedamos para otra ocasión, esa noche no pude dormir de la excitación, me abrumaba el sentimiento de que había hecho algo sucio, había deseado besarla en la boca y eso era pecado.
No volvimos a coincidir en el cine, a ella el verano siguiente la eligieron Reina de las Fiestas del pueblo, murió a los diecisiete años de cáncer.