Esas "mariposas" que dibujaban formas de corazón en tu tripa, se han transformado y son buitres que despliegan sus alas al acecho de tu corazón. Los ojos cargados de sueños dulces y tiernos, esponjosos.... han provocado una reacción alérgica... que lavas todos los días con manzanilla..y tila para los nervios.
Por las noches, el filo de tu cama es la mejor aliada. Ves pasar los minutos en la negrura. Castigando tu mente, formulando mil y una manera de seguir con la conversación "pareja" que llevan pendiente un mes. Acaso las explicaciones son tan ambigüas que no llegan a calar en ella. Acaso no aclaras tus ideas porque no estàs clara con tus sentimientos. Acaso ella se aferra a sus sentimientos y con ellos, le basta para proseguir. ¿Y tú?
Tú, por ser tú, llevas castigándote mucho tiempo. Sintiéndote culpable. Te muestras absorta. Tratas un día y otro también decirle lo que sientes. Como el squash, lanzas y lanzas y te devuelven y te devuelven, hasta que estás tan cansada que dejas pasar la pelota. Una más. Otra más. Y así pasa el tiempo y con el tiempo tu tranquilidad. Entonces llega ese día. Ella se acomoda y te pregunta ¿Qué ocurre? Y tú destrozas la pelota con un NO TE AMO.
Todo lo que habías pensando, la manera y la suavidad con la que te hubiera gustado decirle, se han ido por el retrete. Ves como sus ojos se dilatan, como boquea y se aleja de ti. Tratas de decir algo. Pero muda te quedas. Oyes, sientes sus movimientos en la habitación. Escuchas sus llantos. Y sigues clavada en el sillón. Miras a la ventana, te levantas, ves la vida pasar por ella.
Oyes la puerta. Un sonido sutil, casi aguantando el imaginario estampido de tu cabeza. Estoy bien, estoy mal. No sé como estoy. Pasas ese día masticando el mal sabor de boca, la comida que con desganas te has preparado, la programación de la tele, esa música que tanto odia ella. Masticas tu falta de tacto, tu manera de enfrentarlo todo...hasta el si yo hubiera.... Y llega la noche. Llega con ella.
Han pasado tres semanas. En este tiempo he olvidado mi falta de tacto. Ya es una confrontación abierta. Cada comentario, cada movimiento mata un poco más los recuerdos válidos. Los momentos importantes que tuvimos juntas. La indiferencia surca por mi persona. El dolor y la decepción por ella. Sí, han pasado tres semanas. Aún vivimos en el mismo espacio. Hasta que vuelva a perder el tacto de nuevo... una vez más y el últimatum salga de mis labios como hoja afilada, cortando el último eslabón que nos mantiene unidas... mi culpabilidad.
