El 60% de estos matrimonios se han producido entre mujeres
En el conjunto del país, alrededor de 4.000 parejas homosexuales se han casado, según la Federación Estatal de Lesbianas, Gays, Transexuales y Bisexuales. Además, dos de cada tres bodas han sido entre hombres y el resto entre mujeres, al revés de lo que sucede en La Rioja. Pero estas cifras no coinciden con las de Justicia, que sitúa los enlaces en 3.340, sin incluir el País Vasco.
El primer matrimonio homosexual de La Rioja se celebró el 11 de septiembre del 2005, apenas dos meses después de la entrada en vigor de la ley. Fue en Rincón de Soto y la ceremonia la ofició el entonces alcalde popular de la localidad, José Luis Arpón, en el Ayuntamiento. «Para la pareja, como para todas, fue un día especial, pero para mí, se trataba de una boda más», relata Arpón, que ofició un total 12 ceremonias (salvo ésta, el resto heterosexuales) durante el tiempo que permaneció en la Alcaldía.
Pero después de aquella primera boda fuera de la capital, Logroño ha acaparado gran parte de los enlaces. En el Ayuntamiento, se han celebrado siete, la primera el 30 de septiembre del 2005. El juzgado ha acogido también varias.
Una parte importante de las parejas elige Logroño para residir, pero según el presidente de GYLDA, Francisco Pérez, hay matrimonios del mismo sexo viviendo en Calahorra, Arnedo o Pradejón. «La Rioja es un lugar bonito para una pareja, tanto Logroño como los pueblos», explica Pérez. Pero no todas las parejas homosexuales han decidido casarse por la entrada en vigor de la ley. «Muchas han conservado su status anterior. Lo importante es que los homosexuales también podamos elegir», culmina el presidente de GYLDA. El 13 de noviembre del año 2004 José Manuel Salvador, de Cervera del Río Alhama, y Raúl Jiménez, de Bedmar (Jaén), protagonizaron la primera boda (entonces de carácter simbólico) entre gays que se celebraba en Navarra.
El acto tuvo lugar en el colegio 'Francisco Arbeloa' de Azagra (Navarra) lugar donde residían. La pareja había tomado la decisión de casarse de forma civil en marzo de ese mismo año cuando el Ayuntamiento de este municipio aprobó una propuesta de Izquierda Unida sobre matrimonios simbólicos entre gays y lesbianas.Quince días después legalizaron su situación.
Han pasado ya más de dos años y medio y la vida de esta pareja ha cambiado de forma positiva. Tras su boda se trasladaron de Azagra a Tudela, también en Navarra, por motivos laborales.
En esta localidad residen desde entonces y ambos tienen trabajo. En el juzgado de Tudela fue donde el 17 de febrero del año 2006 formalizaron los trámites para conseguir el libro de familia. De esta manera, y previa aprobación de la ley correspondiente por parte del Gobierno Central, pudieron legalizar su situación como pareja, algo que desde el primer momento deseaban.
Por todo ello, el riojano José Manuel Salvador comentaba ayer, en declaraciones a Diario LA RIOJA, que el balance hasta la fecha es «muy bueno y estoy con la persona que quiero y a gusto».
José Manuel recuerda cómo conoció a Raúl hace cinco años (tenían 20 y 24 años respectivamente). «Nos presentó una amiga común, Raúl trabajaba como socorrista en una piscina en Castejón (Navarra) y yo hacía lo mismo en la piscina del balneario de Fitero (Navarra)», relata. «Fue un 17 de agosto -añade- y seis meses después nos fuimos a vivir juntos a Azagra».
Respecto a la actitud de la gente asegura que «ahora ya no es como antes, aunque todavía hay gente cerrada de mente, pero nuestra situación como pareja está asimilada tanto en Tudela como en Cervera cuando subimos a ver a mi familia. Nadie se sorprende ni nadie le da importancia al hecho de vernos de la mano por la calle o darnos un beso, es algo normal». Expectación a las puertas del Ayuntamiento de Rincón de Soto. Hay boda. Aparece la novia. Nervios. De repente, llega... la otra novia. Rincón de Soto vivió el 11 de septiembre del 2005 el primer matrimonio homosexual de La Rioja. La ceremonia fue oficiada por el entonces alcalde, el popular José Luis Arpón. «Hay aspectos de la ley que no me gustan, como la adopción», relata Arpón, «pero yo, cuando he estado en el cargo, siempre he cumplido con la legislación».
En aquella ceremonia, el alcalde percibió «bastante alegría», pero «no en todo el mundo». «Hay gente mayor, o algunos que tienen otro tipo de educación, a los que les costó disfrutar más aquel día», recuerda José Luis Arpón. Él, como en el resto de bodas que celebró durante su mandato, se llevó un recuerdo: una foto de la pareja.
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