Como dijo el matemático Blaise Pascal El corazón tiene razones que la razón no entiende. Por eso, los psicólogos han comenzado a estudiar varios trastornos mentales relacionados con la capacidad humana de enamorarse, sus causas, sus consecuencias y las posibles formas de combatirlas.
Varios especialistas coinciden en que el primer paso para conocer estas patologías es entender que es el amor y cuales son sus manifestaciones más normales. Para entender la definición de amor, podemos tomar al psiquiatra estadounidense Scott Peck, es la voluntad de extender el sí mismo, con el fin de promover el crecimiento espiritual propio o de otra persona. Con esta definición no hablamos de un sentimiento, ni de una reacción visceral, sino más bien tocamos una decisión y esto es muy importante porque el amor no se trata de un arranque emocional, sino de algo que la persona elige. Es fuertemente afirmado por diversos reconocidos autores (as) que el amor es una decisión y no un sentimiento, que se caracteriza en buscar aquello que hace feliz a la pareja.
No obstante, se debe de diferenciar entre amor y enamoramiento, que surge cuando una pareja se conoce, ese estado de atracción que incluye cambios fisiológicos y que puede durar hasta seis meses o incluso extenderse un año y medio, si se encuentra algún obstáculo en la relación. El enamoramiento se basa en la emoción, en nuestro instinto; es algo que no pensamos, solo sentimos. En esta etapa vemos al ser amado como algo perfecto que nos vuelve locas, pero no es más que una ilusión, en la que queremos hacer todo por nuestra pareja y creemos que ella también lo hará.
LOS GRIEGOS DEFINEN EL AMOR CON LAS PALABRAS EROS Y AGAPE
Nuestro idioma es parco en definiciones para hablar del amor, pero los griegos, tenían dos palabras para definirlo: Eros y Ágape. Eros se refiere a la reacción visceral que, en nuestro español, correspondería al estado de enamoramiento, mientras que ágape, representa una conducta más tranquila y estable, la que vemos en parejas que llevan muchos años juntos y que equivale a la palabra amor.
De acuerdo con los especialistas, durante el Eros, la pareja de desarrollar una serie de vínculos que les permitirá pasar al Ágape. Se trata de un proceso natural que puede suceder un sin número de veces durante la vida de un ser humano, y no hay quién este exento de él.
Sin embargo, dado los cambios físicos que experimentan muchas personas, es durante la etapa del enamoramiento que ocurren la mayoría de los trastornos psicológicos.
Como en el Eros se dan ese conjunto de reacciones fisiológicas se puede decir que la persona no está en pleno uso de sus facultades mentales. En este estado, los secretan sustancias como endorfinas y adrenalina, que son drogas naturales para el organismo. Así, alguien en estado de enamoramiento se encuentra bajo el efecto de una droga. Una persona enamorada puede perder el apetito, emocionarse al recibir una llamada telefónica y admirar profundamente al ser amado, sin que esto deba de interpretarse como una enfermedad.
Las conductas enfermizas aparecen cuando alguien se obsesiona por el amor de otro, al punto que se anula como individuo, actúa y vive en función de su pareja buscando agradarle en todo momento.
Como lo define el psicólogo Walter Riso, en su libro Amar o Depender cuando el bienestar recibido se vuelve indispensable, la urgencia por verla no te deja en paz y tu mente se desgasta pensando en ella, eres una adicta afectiva. Celos extremos, codependencia, alteración de la realidad, sobreprotección y atracción desmedida, figuran entre los principales síntomas de varios trastornos mentales. Todas estas patologías tienen cura, pueden ser tratadas y transformadas en un elemento constructivo para la vida de la persona. La mayor parte de los casos requieren atención no solo psicoterapeuta, sino de algún grupo de apoyo. Precisamente, el primer paso para la cura es la aceptación, al igual que en el caso de la drogadicción, y tener la voluntad de cambiarlo, algo que la terapia y los grupos de apoyo, resultan de gran ayuda.
A estas personas se les brindan las herramientas para que logren tener control sobre sus vidas, que superen sus temores y establezcan relaciones sanas en las que una renuncia a la expectativa de que la otra debe de hacerme feliz y asume la responsabilidad de sus acciones, amando sin miedo ni angustias. De acuerdo con los especialistas, una vez superado el trance, las personas deben comprender que la cura no es para siempre, sino que pueden presentarse recaídas en sus actuales o nuevas relaciones de pareja, la diferencia es que ahora sí tendrá las armas necesarias para evitarlas.
TRANSTORNOS DEL ENAMORADO:
CELOTIPIA:
Nombre con el cual se conoce a los celos morbosos o celos patológicos, que constituyen el mal de amor más habitual entre las parejas. Los celos se basan en la suposición errónea de que una persona tiene derecho sobre la existencia de su compañera, especialmente sobre la vida sexual de esta. Quién los padece experimenta un gran miedo a perder la fuente de satisfacción de sus necesidades (no de las de la persona amada); por eso se le cela hasta con la propia sombra.
DEPENDENCIA PATOLÓGICA:
En todas las relaciones de pareja se crea una cierta dependencia, pero en algunas ocasiones esta llega a tal punto que la persona pierde su identidad y se convierte en una especie de esclavo de otro. Estas personas se caracterizan por ser controladoras y manipuladoras. Algunos autores llaman a este trastorno codependencia y hablan de él como una enfermedad. Otros se refieren a los codependientes como adictivos afectivos, individuos que buscan la gratificación de la pareja como si fuera una droga y necesitan aferrarse a ella aunque su compañía les cause dolor.
BOVARISMO:
Toma su nombre de la novela de Gustave Flaubert, Madame Bovary y constituye una alteración del sentido de la realidad. Puede afectar la relación de pareja cuando el paciente atribuye a su ser amado cualidades y virtudes idílicas. No se trata de magnificar sus bondades (algo común en los enamorados), sino de proyectar en él o ella las cualidades de la persona ideal.
AMOR MANIACO:
Bajo los efectos de esta patología, el hombre o la mujer muestran un deseo impulsivo de agradar a su pareja, visten de manera provocativa, gastan grandes cantidades de dinero en regalos e intentan tener el control sobre todas las situaciones. Esta conducta impide al paciente relacionarse con su pareja, pues esta se sentirá presionada en exceso, sobre todo su compañera se desequilibra ante errores, fallas o malinterpretaciones. Los pacientes son personas con una atracción desmedida por el placer erótico y tienden a enamorarse de toda aquella que se cruza en su camino.
