Mels y Ellen forma una pareja estable, y aunque en un principio Ellen no esté muy convencida de ser madre, deciden tener un hijo. Para ello, preguntan al hermano gay de Mels si quiere ser el donante y hacer la inseminación en su propia casa. Ellen insiste en que deben decírselo a los padres de Mels, aunque para ello tengan que enfrentarse a una madre que no calla nunca, y que insiste en que Rob es su hijo perfecto y que ante todo es padre y no un simple donante.
Las cosas van cada vez, de mal en peor....

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