La relación que encuentra la Iglesia del aumento de la violencia doméstica con la "revolución sexual" fue criticada hoy desde todos los sectores. El portavoz del Gobierno, Eduardo Zaplana, aseguró que discrepa de la visión de los obispos, ya que en su opinión las raíces de este fenómeno "son muy extensas". Mucho más duro fue el PSOE, que calificó esta reflexión de "irritante", "fuera de tono" y "reaccionaria". Además invita a la Iglesia a considerar si el papel de sumisión que postulan para la mujer "no ha contribuido también" a este fenómeno.
El portavoz del Gobierno no cree que, tal y como sostiene la Conferencia Episcopal, haya aumentado la violencia doméstica en los últimos años, debido al "fruto amargo de la revolución sexual".
Zaplana desmintió hoy que este fenómeno haya aumentado sino que, en su opinión, hay una mayor concienciación de la mujer para dar la cara y denunciar su situación, distinta a las "arcaicas" que vivía en el pasado.
Zaplana aprovechó para recordar la labor del Gobierno en la materia asegurando que en los últimos años se han llevado a cabo "avances sustanciales". En cualquier caso, aunque reiteró que "respeta a todos los colectivos", argumentó que la violencia doméstica tiene las raíces "muy extendidas".
Unas palabras mucho más duras utilizó el PSOE para referirse a esta reflexión de los obispos, que manifestaron ayer durante la presentación del "Directorio de la pastoral familiar de la Iglesia en España". A través de dos comunicados, la secretaria de Movimientos Sociales y Relaciones con las ONG, Leire Pajín y la secretaria de Igualdad, Micaela Navarro, calificaron estas teorías de "reaccionarias, fuera de tono e irritantes".
Por un lado, Navarro se pregunta si la Iglesia "no es consciente de que el papel de sumisión y subordinación que predica también ha contribuido a la violencia que históricamente han sufrido las mujeres". Y añade que "lo que ellos denominan revolución sexual no es más que la eliminación de la doble moral, históricamente establecida, donde todo estaba permitido y donde, guardando las apariencias, se mantuviera la estructura del matrimonio y la mujer soportara con resignación católica las humillaciones de esas situaciones".
RANCIOS PRINCIPIOS Además cree "muy grave" que esta opinión forme parte de la asignatura de religión que el Gobierno del PP ha incluido como obligatoria en el sistema educativo. Leire Pajín cree que "es intolerable que en un momento de especial sensibilidad social por los numerosos casos de violencia de género, la Conferencia Episcopal dé muestras nuevamente de su anacronismo y falta de sensibilidad ante graves problemas sociales, cuya resolución debería primar sobre la imposición de sus rancios principios".
El portavoz del PNV, Iñaki Anasasgasti, recordó hoy a los obispos que siempre han existido los malos tratos y dijo que el documento que han escrito parece "de hace cien años". Anasagasti cree "normal" que la Iglesia culpe a los políticos del supuesto deterioro de la familia, aunque la mayoría de la gente ve a los obispos como "unos carcamales que hablan de una moralidad que desconocen".
Por otro lado, la presidenta de la Comisión de Investigación de Malos Tratos a Mujeres, Consuelo Abril, recordó a la Iglesia que un gran número de matrimonios anulados se debe a la violencia doméstica y los malos tratos. En su opinión, lo que está en crisis es la "familia tradicional, en la que existía una diferencia de roles entre hombres y mujeres".
RELIGIOSIDAD FUNDAMENTALISTA En la misma dirección se pronunció la presidenta de la Federación de Asociaciones de Mujeres Separadas y Divorciadas, Ana María Pérez del Campo, que cree que la doctrina de la Iglesia es uno de los pilares fundamentales de esta violencia cuando discrimina a la mujer y la hace culpable de todos los males del mundo. "Le pedimos a los obispos que se deje de tanta religiosidad ultramontana y fundamentalista y tenga más consideración por los seres humanos", argumentó.
La presidenta de la Federación Española de Gays, Lesbianas y Transexuales, Beatriz Gimeno, defendió que es legítimo reivindicar los derechos de los homosexuales que el resto de los ciudadanos. Los obispos criticaron que los políticos hagan de altavoz de los gays, que piden "derechos para unos pocos". Gimeno señaló que "los obispos no saben nada de familias porque ellos no forman familias. Yo tengo hijos y los obispos no son los más adecuados para pronunciarse en este sentido", dijo.
Igualmente, Juan Ignacio Sampeiro, del Colectivo de Lesbianas, Gays, Transexuales y Bisexuales de Madrid, aseguró que "los gays no reclamamos los privilegios sino los mismos derechos que tiene el resto de la sociedad".
Comentarios
Todavía no hay comentarios. ¡Deja el primero!