Ayer revisité esta espléndida película de Taylor Hackford. Está basada en un libro de Stephen King y supongo que esto afectó negativamente la recepción: hay gente que odia a este autor, y sus fans debieron de quedar algo decepcionados ante la falta de elementos truculentos. Dejando de lado la fuente, es una película que me emociona profundamente cada vez que la veo. En parte porque emplea uno de los motivos centrales del melodrama clásico: la relación entre una madre y una hija.
Es un motivo que, como espectador, y probablemente por razones de experiencia, para mí está muy cargado de sentimientos. De hecho, entre mis películas favoritas hay varias que exploran las relaciones entre madres e hijas. Además de que dan pie a momentos de explosión emocional y de sentimientos largamente reprimidos, es un cine que se presta a las interpretaciones de mujeres fuertes por parte de actrices. A pesar de sus amaneramientos, soy bastante fan de Jennifer Janson Leigh. Y Kathy Bates debería ser la actriz preferida de todo el mundo. Si hay una actriz que pueda hacernos creer que su personaje es capaz de matar, es Kathy Bates. También, y aquí supongo que las chicas tendrán algo que decir, encaja bastante bien con cierta iconografía lésbica. Y luego está Judy Parfitt. La hemos visto alguna vez en papeles secundarios. Aquí da una interpretación estremecedora. Fría, cruel, implacable. Y lúcida.
Pero esto son motivos muy de chico gay. Lo interesante de este visionado, es que ha coincidido con la lectura del libro sobre lesbianismo de Beatriz Gimeno. Tenía la cabeza llena de ideas al respecto y la película me ha servido de ilustración de algunas cosas que menciona la autora.
Porque uno de los centros de la película es, simplemente, una historia de amor entre mujeres. Está ahí, a mucha gente le pasaría desapercibido, pero realmente es el corazón de la película, y el personaje de la hija lo hace muy explícito. En la película hay dos tramas. Una la mencionada de la relación entre madre e hija. Otra, narrada en flashback, la de la relación entre dos mujeres. Dolores trabaja para una mujer rica que la maltrata. Pero también la maltrata su marido. Con el tiempo entre estas mujeres nace algo parecido a la solidaridad, quizá un modo rebuscado de amor. Ciertamente hay lealtad por parte de Dolores. La frase central de la película la pronuncia primero el personaje de Judy Parfitt, y la repiten las otras protagonistas: "En muchas ocasiones, la única posibilidad que le queda a una mujer es la de ser una cabrona". Ambas acaban por matar a sus maridos. Por supuesto esto no ha de ser leído de manera literal, pero hay que decir que, en términos de narrativa, ambos "se lo merecen". Es como cuando Thelma y Louise hacen estallar el camión. Es un acto de retribución comprensible por la existencia de hombres así. En cualquier caso, se sigue la tesis de que el lesbianismo puede (y soy consciente de que la tesis tiene sus oponentes) entenderse como solidaridad de mujeres frente a la explotación masculina.
Así, Eclipse total puede ser cine lésbico por dos motivos. Primero porque efectivamente es una película de mujeres. Segundo porque sugiere una tesis central al feminismo lésbico. No sé. Especialmente, ¿qué pensáis las chicas? ¿Es algo que os pareciese relevante? ¿Es una película que os parezca de especial interés? ¿Que os impacte? ¿Simpatizáis con Dolores y Vera? La narrativa ciertamente invita a ello...
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