El programa aprobado en la primera cita oficial de delegados en la Convención Republicana es una muestra de las tendencias ultraconservadoras que rigen en el partido de Bush.
En general, los republicanos se muestran unidos respecto a la guerra de Irak y a las políticas de seguridad o económicas, según una encuesta publicada el domingo por The New York Times .
Sin embargo, hay división en el ámbito de los derechos civiles. Al menos un 11% de delegados dicen sí al aborto, a los matrimonios homosexuales y al reconocimiento de derechos económicos para parejas del mismo sexo. Estos parámetros horrorizan al sector duro del partido, representado entre otros por el propio Bush y por asesores en la sombra como Karl Rove -definido como el cerebro de Bush en un documental estrenado este fin de semana, «Bush Brain», que trata de airear el control que ejerce sobre el mandatario-.
Su visión se ha impuesto en las directrices aprobadas ayer, lo que ha provocado una profunda batalla interna que podría salir a la luz en cuanto termine la convención.
Votos en peligro
«Nuestro programa refleja los principios que unen a nuestro partido», clamó ayer el líder de la mayoría republicana en el Senado, Bill Frist, tras la aprobación oficial.
Sin embargo, la realidad es que Bush podría perder un millón de votos: el de los gays que le votaron en el 2000.
The Log Cabin Republicans, que agrupa a los homosexuales del partido, decidirá la próxima semana si apoyará o no la reelección del actual presidente, puesto que al igual que otros extremistas de su partido, Bush quiere una enmienda constitucional que prohíba a gays y lesbianas casarse o tener los mismos derechos que un matrimonio heterosexual y «hay cosas que son más importantes que la reelección de un presidente», aseguró Patrick Guerriero, director ejecutivo de The Log Cabin. «Se trata de ver si hay espacio en las familias norteamericanas para gays y lesbianas». El propio vicepresidente Dick Cheney ha tenido que suavizar sus planteamientos ultraconservadores tras las críticas recibidas por su hija, una republicana lesbiana.
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