Anit: Es que creo comprender el porqué te enojaste. Yo lo expresaría del siguiente modo: Tanto Torquemada y sus seguidores, como Hitler y los miembros del proceso militar argentino, chileno y uruguayo, entre muchos otros ejemplos que pueden darse, para eliminar opositores y ejecutar castigos y torturas usaban un cálculo estrictamente racional. Su fin era “infligir el mayor dolor, humillación y padecimiento al sujeto castigado sin que llegue a morir”. La muerte ellos la decidían también fríamente, pero luego de haber ejercido todo el daño posible para, a su vez, implantar el terror en la sociedad. Pues aquí, como en muchos otros ejemplos actuales (más sofisticados y complejos como las guerras que hoy existen), no hay “locura”, sino el uso de “un tipo” de razón: la razón del perverso. Pero no hay que equivocarse. Ese uso de la razón está impulsada por ciertas pasiones, como el odio, la codicia, la ambición desmesurada de poder, el gozar con el sufrimiento ajeno, el querer imponer (por la fuerza o como fuera) ideas propias o de un grupo como si fueran verdades absolutas al resto de las personas, etc. Si no me equivoco, es ese uso de la razón lo que te indigna y alarma, y que tal uso no te parezca “inteligente” habla de tu inteligencia y tu virtud.
Porque existe otro uso de la razón, guiada por otra sensibilidad que busca dejar fuera de juego las pasiones nocivas e involucrar los sentimientos y pasiones más nobles de los que es capaz el ser humano, y está animada por el respeto al otro, el amor al ser humano, la búsqueda de lo justo, la búsqueda de conocimiento para construir, la búsqueda del equilibrio entre la razón y el corazón, el respeto por la diferencia y por los diferentes, la búsqueda de una sociedad más justa y tolerante, la conciencia de la propia fragilidad, la aceptación de que todos tenemos falencias y podemos equivocarnos y por lo tanto no somos dueños de la verdad, etc. Es gracias a las personas que hicieron uso de este tipo de razón que se logró derrotar a un Torquemada y a sus seguidores, y en cuanto a los miembros de las dictaduras latinoamericanas, eso todavía está un poco verde, pues si bien en Argentina ahora se los está juzgando por “crímenes de lesa humanidad”, no sucede lo mismo en otros países latinoamericanos. Pero esa posibilidad de juzgar a los genocidas es gracias, entre otros importantes factores (como la incansanble lucha de los familiares de los desaparecidos), a gente que usó su inteligencia y su sensibilidad para poner una jurisprudencia que sirva como marco y que condene la ferocidad de la que es capaz el ser humano cuando, dada su falta de virtud, hace un mal uso de la razón. Y sí... las consecuencias de una razón guiada por las peores pasiones son terribles, pavorosas.
Sólo si desarrollamos nuestra inteligencia de la mejor manera posible, es decir, de la mano de la virtud, podremos derrotar a aquel otro “tipo de razón”, la del pensamiento único, y lograremos que se dé lugar a la razón o inteligencia que apuesta a la tolerancia y a la construcción de sociedades más justas y donde se respeten a las minorías y las diferencias.
En síntesis: el hecho de que el Vaticano se oponga a que exista jurisprudencia a favor de una minoría como la nuestra manifiesta que está ejerciendo, una vez más, el tipo de razón perversa: la del pensamiento único. Pero claro, que existan curas como Martini, como oportunamente señalan Maggie_Oconnell y Pen2, es algo alentador, pues él está guiado por una inteligencia que busca alejarse del pensamiento único. Esperemos que otros sigan su ejemplo.