Casi a las puertas de las elecciones generales, España vivió una agitada semana de manifestaciones y protestas de los mas variados sectores, todas enfiladas contra la política del derechista gobierno de José María Aznar.
Madrid se convirtio hoy en escenario de por lo menos cuatro manifestaciones y paros protagonizados por grupos tan disímiles como agricultores, trabajadores del instituto de meteorología, homosexuales e inmigrantes.
Por la mañana, alrededor de 20 mil campesinos cultivadores de olivo marcharon por el centro de la ciudad para reclamar una reforma de las ayudas comunitarias al sector del aceite que ampare a los productores de áreas de bajo rendimiento.
Según los olivareros, con esa medida se podría evitar que las tres provincias andaluzas con mayor producción, Jaén, Córdoba y Sevilla, concentren el grueso de los subsidios en detrimento del resto de las regiones, lo que llevaría, si no a la ruina, a una situación más precaria a miles de productores.
Los olivareros marcharon desde la céntrica Puerta de Alcalá por el paseo de Alfonso XII, hasta la plaza de Atocha, donde radica el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación.
Mientras, alrededor del 95 por ciento de los trabajadores del Instituto Nacional de Meteorología participaron en una primera jornada de huelga para protestar por la imposición de un nuevo reglamento que rige sus horarios de trabajo.
El paró, que duró seis horas, retrasó las predicciones generales del tiempo y limitó las informaciones que se suministran en los aeropuertos.
En un ambiente más festivo pero igualmente reivindicativo, los homosexuales madrileños protagonizaron frente a la catedral de La Almudena una "besada" multitudinaria para protestar contra los pronunciamientos del gobierno y de la iglesia, considerados discriminatorios por las organizaciones de gays y lesbianas.
Los homosexuales reclaman la oficialización de los matrimonios entre parejas del mismo sexo y la adopción de hijos, a lo cual se opone el gobernante Partido Popular, y con mayor reticencia aún la jerarquía católica.
También por la tarde desde el castizo distrito de Lavapies, donde hoy viven inmigrantes de todas partes, marcharon hasta le céntrica Puerta del Sol miles de extranjeros y españoles partidarios de que los inmigrantes reciban el mismo trato que los nacionales.
Con el lema central Nativos e inmigrantes, la misma clase obrera, los manifestantes protestaron contra la ley de Extranjería, por discriminatoria e inconstitucional, y también repudiaron el proyecto de Constitución Europea, que a su juicio convertirá la zona en una fortaleza.
La marcha fue secundada por partidos de oposición, decenas de asociaciones de inmigrantes y sindicatos.
Pero las mayores manifestaciones tuvieron lugar el miércoles último cuando cientos de miles de estudiantes de todos los niveles de educación excepto primaria, protestaron en las 50 mayores ciudades del país contra lo que califican como reforma reaccionaria de la educación impuesta por el gobierno.
Los jóvenes fueron respaldados en sus manifestaciones por las principales centrales sindicales, organizaciones de docentes y asociaciones de padres, entre otros.
Asimismo el viernes, 11 mil trabajadores de los astilleros de toda España se concentraron en esta capital para reclamar al gobierno encargos para la fabricación de buques y con ello evitar el cierre de las plantas, lo que podría dejar sin el sustento a unas 15 mil familias.
Los representantes de los trabajadores acusan al gobierno y a la empresa de no presentar soluciones serias que impidan el colapso definitivo de la industria naval, de la cual España era una potencia hace sólo unas décadas y que en la actualidad prácticamente no tiene contenido de trabajo.
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