A veces, una se sorprende ante la sencillez con que la vida te sorprende. Otras, se te escapa el aire con que respirar. Y aquí estoy, apostando por la vida, regalándole una sonrisa y mil alegrías. Y aun sintiendome perdida, teniendo que aprender a caminar, vuelvo a entornar mi puerta, la del corazón, la que no deja de asombrarme día a día. Es una bonita experiencia la de ir madurando y aprendiendo de las batallas ganadas y perdidas. Y hoy talvez, me acerco a vosotras, para gritar que me siento bien y que estoy viva.