Nuevos roles. Políticos, sociólogos y asociaciones de mujeres, madres solteras, separadas y lesbianas reclaman cambios legales que igualen todas las formas de convivencia y paternidad.
La familia no es hoy un núcleo formado por el matrimonio y los hijos. Uniones de hecho, solteras con hijos, divorciados que viven solos, viudas con mayores a su cargo, parejas homosexuales... El catálogo es plural y diverso y revela que, lejos de estar en crisis, "la familia ha evolucionado y va creciendo hacia nuevos modelos", comentó Carmen Toledano, vicepresidente de la Unión de Asociaciones Familiares (UNAF) que abrió el debate en el Congreso Internacional de las Familias que se celebra desde ayer en Sevilla.
Bajo el lema de Derechos sociales para todas las familias, políticos, psicólogos, sociólogos y asociaciones de mujeres, amas de casa, víctimas de malos tratos, madres solteras, divorciados, gays y lesbianas e incluso de emigrantes reclamaron al unísono cambios legislativos que den las mismas oportunidades a los distintos modelos familiares que hoy conviven en España. "No podemos hablar de familia, sino de familias, en plural".
Con la polémica de fondo suscitada esta semana por la Conferencia Episcopal -que culpa de la revolución sexual a problemas como la violencia doméstica-, los especialistas coincidieron en la necesidad de impulsar nuevas políticas orientadas a los derechos individuales de los miembros de las familias, sea cual sea su modelo.
El reto es garantizar el bienestar social y, por tanto económico, y permitir una auténtica conciliación de la vida familiar y laboral. Para ello se requiere, además de conciencia social, inversiones y leyes. En un ambiente preelectoral, responsables del Gobierno andaluz -pionero en estas políticas- denunciaron el retroceso experimentado en España en los últimos ocho años que se sitúa hoy en el último lugar de la Unión Europea en protección social, ámbito al que sólo dedica el 0,5 por ciento del Producto Interior Bruto (PIB).
"Si comparamos a este país con China o los países del Este la situación no es tan mala, pero si lo hacemos en relación a la UE...", comentó Michelle Fedoroff, representante de la dirección de ONG de Naciones Unidas, sorprendida al conocer algunos datos de boca del consejero de la Junta de Andalucía, Isaías Pérez Saldaña. "Una familia española tendría que tener once hijos para estar al nivel de ayudas que recibe una francesa por un solo hijo", comentó el titular de Asuntos Sociales.
Ante un auditorio formado mayoritariamente por mujeres, el representante de la Organización Mundial de la Familia (OMF), Isidro do Brito, lanzó una aplaudida reivindicación: potenciar con leyes un compromiso del hombre con sus responsabilidades, a través de iniciativas novedosas como los permisos parentales. "Nuestros hijos tienen derecho a disfrutar de la presencia del padre, trabaje o no, y éste debe integrarse en la educación y crianza de los niños", aseguró.
En esta línea, la portavoz de la UNAF advirtió que hoy se oyen "muchos mensajes de crisis de la familia y de desestructuración por la incorporación de la mujer al mundo laboral", pero antes que culpar a la mujer se debería analizar el cambio de roles y la necesidad de adaptar a las familias a esta nueva situación. "En ese camino a la igualdad hay muchas trabas pero el cambio debe ser asumido por todos", dijo Carmen Toledano.
Según la socióloga Inés Alberdi, catedrática de la Universidad Complutense de Madrid, "las mujeres jóvenes quieren trabajar, pero también ser amas de casa, tener hijos, cuidar a su pareja y a su hogar" y el reto, según ella, está en garantizar la igualdad.
Tras un debate intenso, el reto es lograr la igualdad de derechos de todos los modelos de convivencia y paternidad y los instrumentos necesarios serían una ley de protección familiar, otra que garantice la conciliación de la vida familiar y laboral, una legislación más avanzada de parejas de hecho, una ley de adopciones más ágil y otra integral contra la violencia de género.
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