[color=cyan]Faltaban 2 días para el cumpleaños de Maca. Esther, que aún no había decidido lo que la iba a regalar no hacía mas que darle vueltas a la cabeza intentando descubrir el regalo perfecto para ella.
Las 7:00 de la mañana.
-¡¡¡¡¡pipipipipipipi!!!!!!
Esther, con la cabeza entre la almohada, alargó el brazo a ciegas hasta la mesilla de noche donde se encontraba el pequeño despertador que no dejaba de sonar con aquel retumbante pitido. Lo cogió y se lo acerco con desgana a la cara. Con la vista todavía nublada consiguió reconocer la hora que marcaban aquellos números rojos brillantes: 7:01. Se incorporó lentamente frotándose los ojos y tapándoselos al mismo tiempo ya que la claridad que entraba por la ventada que tenia a su derecha la molestaba. Retiró la colcha y comenzó (como de costumbre) a buscar las zapatillas debajo de la cama repitiendo para sí a partir de hoy me propongo ser mas ordenada. Pero también pensaba en que no era capaz de ello y que lo que convertía en propósito en su cabeza se desvanecería tan pronto como había llegado a ella. Después de ponerse las zapatillas se fue derecha a la cocina y dejó calentando en el microondas un vaso de leche. Mientras tanto volvió a la habitación y ojeando una por una todas las camisetas que tenía en el armario se decidió por una verde que le había regalado su madre hacía un par de meses. Se la puso y mientras se abrochaba el botón del pantalón vaquero que había dejado preparado la noche anterior, se dirigió hacia la cocina justo en el momento en el que el microondas avisaba con su familiar sonido que la leche estaba lista para tomar.
Minutos después mientras se lavaba los dientes creyó oír que alguien llamaba al teléfono. Cerró el grifo un momento y manteniéndose en silencio, sin hacer ningún ruido, comprobó que alguien estaba llamándola al móvil. Enseguida, después de enjuagarse a todo correr, se dirigió a su habitación de donde venía el sonido. Comenzó a revolver los cajones, la cama,...pero ni rastro del móvil que no dejaba de sonar. Por fin lo encontró debajo de un montón de ropa doblada que tenía preparada para guardar en el armario.
- ¿Si?- contestó rápidamente
- ¡Esther! Pero, ¿dónde te has metido?
- Ah Maca, eres tú.
- Claro que soy yo. Llevo esperándote 10 minutos.
Esther girándose y mirando de nuevo el despertador comprobó que efectivamente eran las 7:55 y que hacía 10 minutos que debía haber estado en la esquina donde cada mañana quedaba con Maca para ir en moto al hospital.
- Lo siento Maca. Verás es q he tenido un pequeño problema con las zapati....
- Esther, vamos, coge tus cosas y baja o llegaremos tarde. Por el camino me cuentas.
- Está bien. Dame 3 minutos.
- Venga.
- Hasta ahora.
Esther cogió su bolsa el móvil y las llaves. Cerró la puerta de su casa y bajó corriendo las escaleras. Abrió la puerta del portal y vio a pocos metros la figura de Maca apoyada de pie en la moto y comenzó a correr.
- ¡Hola!- exclamó Esther con una sonrisa.
- Ya estás aquí. Ten ponte el casco que nos vamos o las dos vamos a tener un problema cuando lleguemos al hospital. (se ríe).
Maca se subió a la moto poniéndola en marcha mientras Esther acababa de ajustarse el casco.
- ¿Estás?- preguntó Maca
- Sí contestó Esther mientras la agarraba por la cintura.
- Pues vamos (arrancando la moto)
Mientras tanto en el hospital.....
- Teresa, ¿ha llegado ya Esther?
- No, y tampoco ha llamado para avisar que hoy no venia. Estará a punto de llegar.
- Bien. (señalando a Teresa con el dedo) En cuanto le veas le dices que me busque, ¿entendido?
- Ah, si si, claro. (Teresa con cara de pocos amigos ve como Viches se da media vuelta y entra en Urgencias).
- ¡Qué pasa Teresita! Oye vaya cara ¿no?- pregunta Rusti acercándose al mostrador - ¿te pasa algo?
- No, nada. Qué acaba de llegar Vilches y a preguntado por Esther.
- ¿Esther? No la he visto llegar.
- Pues claro, porque no ha llegado. Y pss claro ya conoces a Vilches.
- Vamos mujer ... Mira he traído una caja de rosquillas del bar de enfrente. Tienen buena cara ¿Eh? Venga coge una, te invito.
- Gracias Rusti. Mm. (después de tragar) Oye que ricas.
(Aimé entra en el hospital y se acerca al mostrador dejando su maletín negro encima)
- Buenos días
- Ah! Aimé dice Dávila que vayas a su despacho.- informa Teresa
- ¿Para qué?
- No se. No lo ha dicho.
- ¿Qué cara tenía?
- Pues no estaba muy contento la verdad.
- Está bien ahora voy. Reza por mi Teresa.
- ¿Una rosquillita? pregunta Rusti mientras le acerca la caja a Aimé con una sonrisa.
- Sí gracias Rusti, mira y me llevo otra para Dávila a ver si el dulce amansa las fieras (se ríe)
En ese momento entran Maca y Esther quitándose el casco. [/color]
Editado para dejar un título que aclare que este será un post de fan fics.Gracias