Convertida en un símbolo de la opresión de las mujeres en Pakistán, Mujtar Mai, condenada hace tres años por un tribunal popular a ser violada públicamente, explicó en una entrevista a AFP que luchará "hasta el final" para lograr que se respeten los derechos de las mujeres en su país.Mujtar Mai, de 33 años, fue penada en 2002 por un consejo del pueblo en el que vive, Meerwala (en el centro de Pakistán), a ser violada por cuatro hombres en público para "limpiar" el deshonor que supuestamente había cometido su hermano pequeño: hablar con un miembro de la casta superior de los Mastoi.
Lo que me hicieron es "imperdonable", sentencia Mai, con la ayuda de un traductor, ya que sólo habla el dialecto de su región, el saraiki.La maestra decidió, después de pensar en el suicidio, emprender acciones legales contra los que ordenaron su violación y los que la llevaron a cabo. El caso se encuentra actualmente en el Tribunal Supremo de Pakistán, la mayor instancia judicial del país.
El problema es que "en los pueblos las tribus locales poderosas hacen lo que quieren, instauran su ley" sin que el Gobierno pueda hacer nada, explica esta maestra del Corán, que es analfabeta.
Mai, cuyo rostro refleja el daño sufrido, asegura que llevará hasta "el final, hasta la vida" su batalla para conseguir "que la gente tenga mayor conciencia de los derechos de la mujer (...) y acaben los abusos" como el que sufrió.
Cuando las "mujeres de mi pueblo vienen a explicarme sus historias terribles a veces olvido mi propia pena", añade, con el deseo de que su sufrimiento sirva para evitar nuevas injusticias cometidas contra las mujeres paquistaníes.
Su historia vuelve a la escena internacional por la publicación de una biografía en la que explica cómo fue violada "por honor".
"Al principio me sentía mal porque en mi pueblo está mal visto que alguien explique su vida públicamente, pero después tomé conciencia" y decidió explicar su historia, subraya.
Mai destinará parte de los beneficios del libro "a la educación", que estima que es la mejor manera de ayudar a "la gente pobre que jamás tuvo la posibilidad de ir a la escuela (...), que no es consciente de sus derechos".
Esta paquistaní fue elegida mujer del año 2005 por la revista norteamericana Glamour, y será recibida el lunes por el ministro francés de Asuntos Exteriores, Philippe Douste-Blazy.
"Es un honor para mí, para una mujer pobre" obtener todo este reconocimiento, "todo este amor", confiesa.
Dice que el pasar de ser una desconocida a una activista de los derechos de las mujeres ha contribuido a que "se sienta más protegida".
La casa de edición francesa Oh! obtuvo los derechos mundiales de su terrible historia y publicará el lunes una biografía titulada "Déshonorée" (Deshonrada), que será traducida al español, inglés y alemán en 2006, sin embargo, su publicación es Pakistán es todavía dudosa.

