Desde Fundacion Triangulo empezamos a entender porque en el instituto se podía elegir entre “religión” o “ética y moral”.
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Desde Fundación Triangulo queremos denunciar la bajeza ética y moral de los comportamientos y declaraciones de la Iglesia en estos últimos meses.
Tal institución, y haciendo una lectura poco objetiva a sus textos básicos, no solo ha tachado la gente homosexual de depravados, desordenados, enfermos e inmorales, también ciertas declaraciones nos han puesto a la altura de cualquier delincuente. ¿Y no son tales comentarios vertidos un acto de delincuencia?.
No creemos que la Iglesia, conforme su actitud no solo plenamente homófona, sino repleta de odio, tenga la suficiente autoridad tanto ética como moral para erigirse como miembro vertebrado de una opinión pública que le está demostrando que ella misma se va desprestigiando poco a poco.
No creemos que sea ni ético ni moral, declarando que tenemos el mismo derecho que cualquier otra persona, se promueva hacia nosotros tal odio por haber conseguido esos derechos que no ostentábamos, siendo objeto de todas las obligaciones existentes; y más todavía versados tales comentarios de una institución que promueve el amor y el entendimiento entre las personas.
No es ético ni moral el tachar nuestra condición de reprobable o malo desde un punto de vista moral. Por una parte, la Iglesia no tiene consideración por la gente que cada día sufre la indefinición de su sexualidad, con sus dudas y su sentimiento de culpa al sentirse diferente, cuando ella es la institución que se erige como conciliadora de ese perdón a través del reconocimiento del pecado.
¿Y es pecado ser homosexual?. Parece ser que para la Iglesia si que lo es, para la Iglesia si que es pecado el mero hecho de amar, Y ya lo demuestra ella con sus declaraciones, mostrando que no tiene ningún amor por el prójimo, ningún amor por el oprimido, ningún amor por el que sufre la discriminación. ¿Y que dice la Iglesia al respecto de aquellos homosexuales que siguen siendo creyentes?. ¿No piensa que pueden sentirse ofendidos y traicionados?. Nunca hemos mostrado ninguna discrepancia entre la sexualidad y la religión, es la Iglesia la que la ha mostrado, la que ha creado tal veta dentro del ser humano.
No es ético ni moral tal comportamiento de esta institución, que nos ha declarado a los homosexuales como sus enemigos fundamentales sin razón alguna. En ningún momento hemos tenido un comportamiento agresivo frente a tal Institución, solo nos hemos defendido de sus ataques, de los cuales aun nos seguimos cuestionando cuales son los fines de los mismos, pues no llegamos a entenderlos.
Y por ultimo, no es ético ni moral el uso de unos niños de corta edad para la propagación de tales materiales y discursos. Hace unos días, la Iglesia criticó una iniciativa propuesta por COLEGAS basada en explicar a los escolares lo que es la homosexualidad, pero es la propia Iglesia la que se da legitimidad para enseñar a tales escolares lecciones de homofobia, escolares que en un futuro convivirán con otros homosexuales o algunos serán otros homosexuales. Y sin pensar que tales niños son el futuro de esta sociedad, una sociedad que empieza por ser inculcada en el odio y el desprecio. ¿Es ético enseñar el odio?. ¿Es moral enseñar el desprecio a alguien que no hace daño a nadie?. Para la Iglesia si.
Desde Fundación Triangulo empezamos a entender porque se nos daba a elegir en el instituto entre “ética y moral” y “religión”, porque poco a poco la Iglesia, que no los feligreses, nos están demostrando que son completamente incompatibles. Y desde aquí les pedimos que dejen sus actitudes homófobas para el ámbito de la propia persona, y no intenten, con el uso de la palabra sagrada, el crear una revolución social en contra nuestra.
Rubén Soler, presidente de Fundacion Triangulo Comunidad Valenciana, ya no pide ni ruega, sino que exige a las autoridades de la Conferencia Episcopal que dejen de promover el odio que siempre han versado en los homosexuales de una manera tan ilícita, usando la palabra de Dios para tal fin, cuando ni la religión ni los feligreses son homófobos, solo lo son aquellos que ostentan el poder en tal institución. Y exijo que, la siguiente vez que hagan cualquier declaración de tal bajeza moral, lo hagan como personas, no como institución.
Y para terminar, Rubén Soler también le recuerda la Iglesia que todo homosexual, lesbiana, bisexual o transexual es hijo de una pareja heterosexual, y tampoco se ha producido ninguna inducción de ningún tipo y tampoco ha necesitado, en la mayoría de ellos, ningún referente homosexual cercano, porque han recibido lo que se espera recibir de todo padre, toda madre y de toda familia, sea del tipo que sea, que es aquello que la Iglesia, como institución, no es capaz de dar.
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Desde Fundación Triangulo queremos denunciar la bajeza ética y moral de los comportamientos y declaraciones de la Iglesia en estos últimos meses.
Tal institución, y haciendo una lectura poco objetiva a sus textos básicos, no solo ha tachado la gente homosexual de depravados, desordenados, enfermos e inmorales, también ciertas declaraciones nos han puesto a la altura de cualquier delincuente. ¿Y no son tales comentarios vertidos un acto de delincuencia?.
No creemos que la Iglesia, conforme su actitud no solo plenamente homófona, sino repleta de odio, tenga la suficiente autoridad tanto ética como moral para erigirse como miembro vertebrado de una opinión pública que le está demostrando que ella misma se va desprestigiando poco a poco.
No creemos que sea ni ético ni moral, declarando que tenemos el mismo derecho que cualquier otra persona, se promueva hacia nosotros tal odio por haber conseguido esos derechos que no ostentábamos, siendo objeto de todas las obligaciones existentes; y más todavía versados tales comentarios de una institución que promueve el amor y el entendimiento entre las personas.
No es ético ni moral el tachar nuestra condición de reprobable o malo desde un punto de vista moral. Por una parte, la Iglesia no tiene consideración por la gente que cada día sufre la indefinición de su sexualidad, con sus dudas y su sentimiento de culpa al sentirse diferente, cuando ella es la institución que se erige como conciliadora de ese perdón a través del reconocimiento del pecado.
¿Y es pecado ser homosexual?. Parece ser que para la Iglesia si que lo es, para la Iglesia si que es pecado el mero hecho de amar, Y ya lo demuestra ella con sus declaraciones, mostrando que no tiene ningún amor por el prójimo, ningún amor por el oprimido, ningún amor por el que sufre la discriminación. ¿Y que dice la Iglesia al respecto de aquellos homosexuales que siguen siendo creyentes?. ¿No piensa que pueden sentirse ofendidos y traicionados?. Nunca hemos mostrado ninguna discrepancia entre la sexualidad y la religión, es la Iglesia la que la ha mostrado, la que ha creado tal veta dentro del ser humano.
No es ético ni moral tal comportamiento de esta institución, que nos ha declarado a los homosexuales como sus enemigos fundamentales sin razón alguna. En ningún momento hemos tenido un comportamiento agresivo frente a tal Institución, solo nos hemos defendido de sus ataques, de los cuales aun nos seguimos cuestionando cuales son los fines de los mismos, pues no llegamos a entenderlos.
Y por ultimo, no es ético ni moral el uso de unos niños de corta edad para la propagación de tales materiales y discursos. Hace unos días, la Iglesia criticó una iniciativa propuesta por COLEGAS basada en explicar a los escolares lo que es la homosexualidad, pero es la propia Iglesia la que se da legitimidad para enseñar a tales escolares lecciones de homofobia, escolares que en un futuro convivirán con otros homosexuales o algunos serán otros homosexuales. Y sin pensar que tales niños son el futuro de esta sociedad, una sociedad que empieza por ser inculcada en el odio y el desprecio. ¿Es ético enseñar el odio?. ¿Es moral enseñar el desprecio a alguien que no hace daño a nadie?. Para la Iglesia si.
Desde Fundación Triangulo empezamos a entender porque se nos daba a elegir en el instituto entre “ética y moral” y “religión”, porque poco a poco la Iglesia, que no los feligreses, nos están demostrando que son completamente incompatibles. Y desde aquí les pedimos que dejen sus actitudes homófobas para el ámbito de la propia persona, y no intenten, con el uso de la palabra sagrada, el crear una revolución social en contra nuestra.
Rubén Soler, presidente de Fundacion Triangulo Comunidad Valenciana, ya no pide ni ruega, sino que exige a las autoridades de la Conferencia Episcopal que dejen de promover el odio que siempre han versado en los homosexuales de una manera tan ilícita, usando la palabra de Dios para tal fin, cuando ni la religión ni los feligreses son homófobos, solo lo son aquellos que ostentan el poder en tal institución. Y exijo que, la siguiente vez que hagan cualquier declaración de tal bajeza moral, lo hagan como personas, no como institución.
Y para terminar, Rubén Soler también le recuerda la Iglesia que todo homosexual, lesbiana, bisexual o transexual es hijo de una pareja heterosexual, y tampoco se ha producido ninguna inducción de ningún tipo y tampoco ha necesitado, en la mayoría de ellos, ningún referente homosexual cercano, porque han recibido lo que se espera recibir de todo padre, toda madre y de toda familia, sea del tipo que sea, que es aquello que la Iglesia, como institución, no es capaz de dar.
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