Las asociaciones de gais y lesbianas se congratulan de que el Ejecutivo cumpla los plazos comprometidos por los socialistas durante la campaña electoral
El primer paso efectivo hacia la legalización del matrimonio homosexual tiene ya fecha, adelantada ayer por José Luis Rodríguez Zapatero; el próximo 1 de octubre el Consejo de Ministros aprobará el proyecto de ley con el que el Gobierno quiere atender sus promesas electorales y dar respuesta a una de las demandas históricas de los gais y lesbianas españoles.
El anuncio del presidente, a través de los micrófonos de la Ser, fue acogido con satisfacción por este colectivo, que ve cómo se cumplen los plazos comprometidos por los socialistas para acabar con una de las discriminaciones más sangrantes con las que aún cargan en razón de su orientación sexual.
Las declaraciones de Zapatero «demuestran que cumple sus promesas». Beatriz Gimeno, presidenta de la Federación Estatal Lesbianas, Gays, Transexuales y Bisexuales (FELGT), recordó ayer que ya en junio el Ministerio de Justicia adelantó su intención de poner el proyecto sobre la mesa del Consejo de Ministros en octubre, de modo que la ley pudiera quedar aprobada a principios del 2005, una vez superado el preceptivo trámite parlamentario.
«No podemos sino expresar nuestra alegría por este hecho; sólo nos queda esperar que todos los grupos parlamentarios estén a la altura de este momento histórico», reclamó Gimeno.
La FELGT -recalcó su presidenta-, abogará por que el reconocimiento del matrimonio homosexual sea pleno a todos los efectos y lleve aparejado el derecho de adopción en pareja, en igualdad de condiciones que las uniones heterosexuales. «Otra cosa sería inconstitucional», subrayó Gimeno. Sin embargo, este extremo no parece entrar por ahora en los planes del Ejecutivo. Las modificaciones precisas en el Código Civil para autorizar la unión legal civil de dos personas del mismo sexo no tocan el tema de la adopción, por lo que no sería preciso regular este extremo en este momento, argumentan fuentes del Ejecutivo.
Dudas en la sociedad
El Gobierno se apoya para ello en las dudas que aún suscita en la sociedad española la adopción de menores por parejas homosexuales. Según el sondeo publicado en julio por el CIS, mientras dos de cada tres españoles (66,2%) defiende sin ambages la legalización del matrimonio homosexual, sólo el 48% apuesta por la adopción en pareja; un porcentaje muy similar, el 47,6%, opina que la pareja tradicional, hombre-mujer, garantiza mejor el bienestar de los niños.
Aunque gais y lesbianas pueden adoptar sin problemas a título individual, la actual legislación no autoriza el trámite en pareja. Esta circunstancia ha acabado por crear una situación de facto -numerosas parejas homosexuales con hijos adoptados por uno de sus miembros- en medio de un limbo legal que empieza a resquebrajarse con sentencias como la de un juzgado de Pamplona, que autorizó a una lesbiana a adoptar legalmente a los hijos biológicos de su compañera.
El proyecto de ley del matrimonio homosexual contará en el Parlamento con la oposición del PP, que ya se significó en el debate, el 29 de junio, de varias proposiciones de ley presentadas por ERC, IU y el Grupo Mixto como el único grupo que votó en contra de legalizar las bodas entre parejas del mismo sexo.
Además de la jerarquía de la Iglesia Católica española, grupos minoritarios de sesgo muy conservador repudian la ampliación del derecho civil de familia que prepara el Gobierno. El matrimonio homosexual es, para el Instituto de Política Familiar, «un grave retroceso social». Su presidente, Eduardo Hertfelder, lo considera un «grave retroceso social» y el reflejo de una cierta "fobia" del actual Ejecutivo a la familia y el matrimonio tradicional.
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