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carr #101
POR UN SECRETO

1

Tornado se quedaba quieto en el muelle, tranquilo, dejando que el viento le susurrara en los obenques, clang, otra vez, clang, mientras el marinero se acostaba boca arriba en la cubierta del barco y se concentraba en los sonidos, pero no entendía nada.

Contame tu secreto le decía el marinero al viento.

La respuesta del viento era la de los barcos. Clang clang.

Entonces el marinero le hablaba a Tornado, su barco del alma:

Traducime el secreto del viento.

El barco seguía mezclando el sonido de sus obenques con el de los otros barcos, formaban un coro moderato cantabile en el medio de la noche.

El marinero estaba seguro de que el viento le contaba un secreto a los barcos. Si por eso se había hecho marinero y había construido a Tornado, para que Tornado se hiciera amigo del viento y le descubriera el secreto. Tornado se había hecho amigo del viento y había descubierto el secreto, y ahora el marinero no le perdonaba que no le tradujera todas aquellas palabras.

Como le pareció que no iba a obtener nada en puerto, al día siguiente, el marinero decidió zarpar. Y no pensaba volver hasta no haber conseguido el secreto.

Llevó a Tornado muy lejos, mar adentro. Casi se perdió dando vueltas en vano. Esperaba que el viento se pusiera muy fuerte, lo dejaba gritar en las velas, escoraba el barco para que golpeara en el casco, pero ni así podía encontrar lo que tanto andaba buscando.

Otras veces, cuando el viento se calmaba, ponía atenta la oreja para escuchar el susurro del agua. Aunque era inútil, hiciera lo que hiciera, no obtenía respuesta, ni del barco ni del viento.

Hasta que un día, cuando el marinero ya había perdido la noción del paso de las horas, escuchó una voz muy profunda que le hablaba.

Te diré mi secreto con una condición.

El corazón del marinero se aceleró, casi se le salía del pecho. Por fin le hablaba el viento. Quiso contestarle y al principio no le salían las palabras, juntó saliva, abrió la boca y con un hilo de voz le dijo:

¿Con qué condición?

El marinero estaba muy intrigado y hasta orgulloso de que el viento quisiera algo de él, y seguro de que cualquier condición iba a ser buena con tal de saber el secreto. Había preguntado para poder cumplirla lo antes posible.

Entonces el viento le contestó:

Que apenas te diga mi secreto, me entregues tu voz.

"¿Mi voz?", se preguntó el marinero, "¿para qué querrá mi voz? ¿tendrá miedo de que apenas sepa su secreto lo esté diciendo por ahí? Yo no soy de esa clase de personas, pero si el viento quiere mi voz, aunque me parezca una exageración, se la daré".

Tendrás mi voz contestó el marinero, esta vez pudiendo sacar para afuera toda su voz.

Entonces, el viento le pidió que acercara su oreja a los obenques de Tornado. Y cuando el marinero tenía la oreja pegada a los obenques, le dijo su secreto.

Apenas los obenques dejaron de sonar, el marinero sintió un dolor muy fuerte en la garganta. Se llevó las manos al cuello y quiso gritar. Pero no salió ningún grito.

2

Del otro lado del mar había una isla.

En la isla vivía una pescadora.

Pescaba voces, las pescaba en el mar.

Todos los días entraba a la orilla y tiraba las redes. Cuando pescaba las voces, las voces le hablaban y ella se las quedaba escuchando. Luego las devolvía al mar y se iba a dormir contenta.

Un día pescó una voz muy grande. Tan grande era que parecía todas las voces juntas. La voz, apenas pescada, no dejaba de hablar: "Soy la voz de un marinero que me abandonó en medio del mar. No sé por qué me entregó al viento, creo que por algún secreto. Un secreto del viento. El marinero me entregó pero el viento ni siquiera se agachó a recogerme. Dejó que me hundiera en el agua, que me perdiera de mi marinero. Y a pesar de que mi marinero me abandonó, quiero volver a él, no puedo seguir así. Me abandonaron el viento y el marinero, no sé por qué". Toda la tarde la voz pescada estuvo lamentándose y contando. Entonces la pescadora decidió no devolverla al mar y guardársela. Y al día siguiente, invitó a la voz a subir con ella a una barca. La voz aceptó y se fueron a buscar al marinero.

Varios días estuvieron dando vueltas con la barca mar adentro. La voz le describía el lugar a dónde la habían entregado, de golpe gritaba: "¡Creo que es allí!". Entonces la pescadora remaba y remaba hasta donde había señalado la voz, pero siempre se encontraban con el agua y el cielo.

Siguió pasando el tiempo. La pescadora con la voz en la barca.

Hasta que por fin distinguieron la vela de un barco. La pescadora empezó a remar con todas sus fuerzas, y la voz se puso a gritar como nunca había gritado antes. Fueron avanzando, avanzando, cuando la voz se dio cuenta de que era Tornado.

Tornado estaba quieto, a duras penas hamacado por la brisa. Apoyada en la baranda de la cubierta, se veía la cabeza del marinero. Si la voz hubiera tenido garganta, se la hubiera desgañitado. La pescadora le pidió al viento que acelerara su barca.

En eso, el marinero levantó la cabeza, había escuchado a su propia voz que lo llamaba. Se dio vuelta en dirección a donde venía la voz. Y allí la vio. Se la quedó mirando, y la reconoció.

La voz se calló. Había mucho silencio.

La barca se encontraba a pocos pasos, la pescadora remaba con los ojos clavados en el marinero. Ella también lo había reconocido.

El marinero estiró los brazos, las manos, las puntas de los dedos. Ya casi llegaba la barca. No podía dejar de mirarla. Empujada por la brisa, venía hacia él. El secreto del viento.

Ángeles Durini

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Nunca te sientas solo, siempre hay una soledad esperando por la tuya para que las dos se acompañen. MI SOLEDAD TIENE COMPAÑIA
carr #102
Mi fuerte no es la fotografia, pero es una manera de darle a UD. las GRACIAS icon_biggrin.gifkiss.gif

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Hace tiempo que no dejaba nada por aca. espero que les guste (no se quien es su autor)wink:

LO QUE SIGNIFICA NO

No es no y hay una sola manera de decirlo.

No.

Sin admiración, ni interrogantes, ni puntos suspensivos.

No se dice de una sola manera.

Es corto, rápido, monocorde, sobrio, escueto.

No.

Se dice una sola vez, No.

Con la misma entonación, No.

Como un disco rayado No.

Un No que necesita de una larga caminata o una reflexión en el jardín, no es No.

Un no que necesita explicaciones y justificaciones no es No.

No tiene la brevedad de un segundo.

Es un no, para el otro porque ya fue para uno mismo.

No es No, aquí y muy lejos de aquí.

No no deja puertas abiertas ni entrampa con esperanzas, ni puede dejar de ser No, aunque el otro y el mundo se pongan patas para arriba.

No es el último acto de dignidad.

No es el fin de un libro, sin más capítulos ni segundas partes. No no se dice por carta, ni se dice con silencios, ni en voz baja, ni gritando, ni con la cabeza gacha, ni mirando hacia otro lado, ni con símbolos devueltos; ni con pena y menos aún con satisfacción.

No es No, porque No.

Cuando el no es No, se mira a los ojos y el no se descuelga naturalmente de los labios.

La voz del No no es trémula ni vacilante, ni agresiva, no deja duda alguna.

Ese No no es una negación del pasado, es una corrección del futuro.

Y sólo quien sabe decir No puede decir sí.

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macaandme #103
Es muy bueno!

Gracias Ares

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Someone to face the day with, even at my worst I'm best with you
carr #104
La siguiente es una de las cartas finalistas del V Concurso Antonio Villalba de Cartas de Amor, 2006 .......magnifica....

MISERIAS LEXICAS Y AMORES MUDOS

Señores y, cada vez más, pero de poco me sirve, señoras: Harto de amores mudos, me dirijo a ustedes para hacerles saber que tantos años de trabajos, estudios y discusiones no han servido de nada. Al menos en lo que a mí se refiere; no obstante, tras interrogar a amigos y conocidos, la frustración es colectiva, y de ahí nace tanta impotencia y tan malos amores, que podrían explicar por sí solos el porqué de este mundo hostil; pero no es en representación de nadie que les escribo.

Es una cuestión personal, porque después de años de sufrimiento, de tortura, su incapacidad se ha revelado en su grado más extremo.

A pesar de vivir enmudecido y enamorado, algo de cordura me queda, y la empleo en buscar salidas a mi situación. Leo en la prensa que han lanzado ustedes un nuevo diccionario, el Panhispánico, que anuncian como un compendio definitivo. Lo compro, claro, con el deseo de encontrar por fin las palabras que traduzcan al papel el sentimiento que me desborda.

Otras veces me enamoré, e intenté encontrar los términos precisos para contarlo con similar suerte que en la actualidad. A cada intento fallido le sucedió una ruptura sentimental. Es evidente de quién es la culpa: suya. Yo las quise, a algunas aún las recuerdo, pero nunca les pude decir cuánto, ni cómo, ni el grado de felicidad que alcancé a su lado.

En esta ocasión, con B, no me puedo permitir el lujo de que este fracaso se repita. De ahí la compra del dichoso Panhispánico; de ahí esta carta, una vez descubierto el escaso valor de la nueva adquisición a la hora de hallar un vocabulario esclarecedor.

Esta ausencia de verbos y adjetivos, se lo aseguro, no será por falta de inversión.

He gastado como un vividor de rentas.

Compro todos los diccionarios que recomiendan ustedes: todas las reediciones del de la lengua española, el de ortografía, los de gramática (tanto los que anuncian una nueva como otra descriptiva), el primitivo, el lexicográfico, el de refranes y, por supuesto, el de desengaños amorosos. También busqué entre los diccionarios de sinónimos, de antónimos, médico-biológico (fue en mi época mas racionalista), filosóficos e, incluso, a través de un impulso mezquino, en diccionarios económicos.

Nada.

Por eso les escribo, para expresarles mi odio, mi absoluto desprecio hacia su trabajo, que brota con la misma fuerza que el sentimiento, por ahora indescriptible, que me despierta B, una mujer que no se merece estas miserias léxicas. Las mejores palabras de ustedes que encontré para hablar de ella son tan miserables que ni se me pasa por la cabeza decírselas a B. Su trabajo y el de sus predecesores académicos resultan inútiles frente a esta sensación, pero, también, frente a la misma B. El vocabulario que ofrecen es tan avaro, y ella tan rica. Esos diccionarios suyos están tan muertos, y B tan viva, que parece que en sus tomos se habla de un planeta y B viva en otro.

No quiero alargarme más. Es imposible que puedan ustedes comparar su roñosa aportación a mi problema, ya que no conocen a B, por desgracia para ustedes; aunque, eso sí, me gustaría recomendarles que, antes de lanzar un nuevo diccionario, reflexionen ustedes sobre el significado de un proverbio (extraído, obviamente, del Diccionario de Proverbios y Refranes, otra obra consultada sin éxito): con la mentira se puede llegar muy lejos, pero sin esperanza de retorno. A pesar de todo, yo tengo la esperanza de que ustedes, miembros de la Real Academia Española, encuentren palabras verdaderas para describir a B y lo que siento por ella.

David Burgera

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carr #105
Cuento ganador del I Certamen Narcisista de Relato Autocontemplativo

ME LLAMO ENRIQUE

Soy el octavo y último de los hijos que tuvo mi madre, sin embargo no tengo hermanos. Me llamo Enrique, como el primer bebé que nació, el cual falleció al año de nacer a causa de unas fiebres tifoideas. A causa de su muerte, mi madre cayó en una profunda tristeza, así que cuando tuvo su segundo hijo, en memoria del primero, le pusieron también de nombre Enrique.

Desgraciadamente éste falleció de muerte súbita al poco tiempo de nacer, al igual que los seis hijos siguientes, y a cada uno les fue bautizando con el nombre de Enrique. Así que yo soy Enrique octavo. El nombre se debía a que mi madre se llamaba Enriqueta (pero no mi padre).

Mi madre siempre estaba triste, recordando a Enrique primero, Enrique segundo, Enrique tercero, Enrique cuarto, Enrique quinto, Enrique sexto y Enrique séptimo, y rezando para que sus almas estuvieran en el cielo. ¿Y mi alma qué? ¿Dónde estaba mi alma? ¿En pedazos? No, en pedazos está el corazón, aunque, en mi caso, lo estaba el alma, pues el corazón siempre lo protegí con un caparazón muy resistente.

Mi madre solía decir, mientras miraba una foto de un bebé plácidamente dormido con un chupete que cubría la mitad de su cara: Tienes los ojos idénticos a tu hermano mayor. Cada gesto que hacía yo, aseveraba mi madre: Así sería tu hermano. Cómo si yo fuera un clon, una réplica. Como si él fuera el original y yo la copia. Era como si mis gestos, actitudes, características físicas no fueran mías propias. Ni siquiera el nombre era mío del todo. Pero yo quería llamarme como yo, ser como nadie más.

Un día mi madre trajo un perro a casa. El animal tenía ya un año de edad. El sí que era genuino. Era el único de la familia que no se llamaba como los demás, sino Whisky. Nos lo dio una vecina amiga de mi madre, con la condición de que no le cambiáramos el nombre. El animalito comía y jugaba cuando y cuanto quería, y se sentaba donde le apetecía. Desgraciadamente, un día como otro cualquiera (mi madre llevaba flores sobre la lápida de mis hermanos mayores) Whisky primero murió. ¡Ay! Mejor diré Whisky a secas. Es la costumbre.

Es una pérdida irreparable, dijo mi madre. Pero la vida continuaba, así que reuní todo el dinero de mis ahorros y me compré otro perro. Era de la misma raza, del mismo tamaño y del mismo color. Era idéntico a Whisky, y le llamé Whisky, como Whisky. Mi madre no podía mirar al perro sin ponerse a llorar. Eso no me ocurría a mí, ya que había empezado a ver las cosas bajo una perspectiva diferente: había tomado mi propio rumbo en la vida. ¿Por qué había de estar triste ahora? Cuando se me rompían unos zapatos, elegía otros de la misma marca y del mismo color. Y lo mismo hacía con mis camisas, mis calcetines, mis pantalones, bolígrafos, gomas de borrar y carteras. En el colegio tenía amigos de todas las clases, desde primaria hasta bachillerato. Cuando se lo dije a mi madre, se alegró porque pensó que yo era un niño muy sociable. Así sería tu hermano Enrique, dijo ella. (Por cierto, no hablo de mi padre porque abandonó a mi madre sin saber que yo vendría a este mundo. Por eso ella no me hablaba de él. Además, no se llamaba Enrique).

El día de mi cumpleaños invité a todos mis amigos a merendar a casa. Mi amigo Juan era de mi clase, segundo de la ESO. Juan y Juan eran de dos cursos por debajo, y Juan, que era altísimo, estaba en bachillerato y nos enseñaba a jugar al baloncesto. Era el mayor de todos. También vino Juan, un chaval de siete años, que siempre estaba detrás de mí, y jugábamos a pelearnos. Al día siguiente mi madre fue al colegio porque dijo que quería hablar con el psicólogo acerca de mí. No sé lo que mi madre debió de contarle, pero el psicólogo nunca me llamó a su despacho, pero sí a mi madre, y no sólo una vez más, sino todas las semanas durante meses. Pensé que tenían un lío amoroso porque, por primera vez, mi madre empezó a hablarme de mi padre, de quien sólo conocía su nombre, Jacinto, y no Enrique, como ya he dicho antes. Me extrañó la decisión de mi madre de revelarme tal confesión guardada durante tanto tiempo, así es que empecé a pensar que mi madre estaba superando su abandono.

Entonces, también me enteré que yo tenía un tío que se llamaba Eduardo, y una tía que se llamaba Isabel, cuyo hijo se llamaba Óscar. La única prima de mi madre se llamaba Laura, y mis abuelos maternos se llamaban, Aurelia y Tomás. Mi madre empezó a llevarme de visita para que conociera a la familia.

¿Cómo se llama el chico? preguntó mi tía Isabel a mi madre, como si yo fuera un ente, y como tal no tuviera lengua.

Enrique.

Ah, como los otros. A continuación las miradas de mi tía y mi madre adoptaron un aire nostálgico, apartándose de mí y alejándose hasta perderse en el recuerdo, hacia otro tiempo y otro lugar. Así que retomé la conversación para recordarles que yo era el que seguía vivo.

Me llamo como ellos, pero llamadme Enrique, como yo.

Isabel Moure

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Nunca te sientas solo, siempre hay una soledad esperando por la tuya para que las dos se acompañen. MI SOLEDAD TIENE COMPAÑIA
broita #106
Bueno, voy ha abrir este post porque siento la necesidad de agradecer a mi niña lo mucho que me ayuda y apoya, y tambien que me aguanta, que la verdad 3es que eso es un meritazo porque cuando m da el chungo....soy tela marinera.

Bueno pues eso: Gracias mi amor por estar a mi lado, apoyarm, aguantarme y quererme tanto. Te quiero preciosa!! xxx js

Y nada, que os animeis a escribir, y a dejar vuestros agradecimientos x aqui, que a tod"s nos gustan estas cositas, je je icon_redface.gif

Un besirio

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ole, ole, ole...
los reyes magos comiendo caracolesss
broita #108
Ahh, pues nada, no lo he visto, perdon

bueno supongo que lo colocaran alli

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ole, ole, ole...
los reyes magos comiendo caracolesss
lunita #109
Te quiero agredecer simplemente todo el cariño que me das icon_smile.gif
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PeRo TeMo Ke aL SeR De NoCHe SóLo Sea uN SueÑo...DeMaSiaDo HeRMoSo PaRa SeR ReaL
carr #110
Hace tiempo que no dejaba nada en este post ocupaciones. nueva vida.quizás un poco de desidia también, pero quiero retomarlo y quiero que se sigan dejando historias o relatos que nos dejen algo, más allá de las simples palabras que contiene.

La siguiente es la carta ganadora del concurso de cartas de amor de este año, espero que les guste.... es algo largo lo siento icon_rolleyes.gif

Rastros de pintura
por Matías Candeira

¿Te has fijado alguna vez en las paredes? ¿Las has tocado con los ojos cerrados, un instante, y sentido los surcos desnudos de la pintura blanca que se extiende por las habitaciones? Dicen que las paredes están muertas, Ana. Dicen continuamente que las paredes -ya llevo dos meses aquí- mejor en ocre; las paredes no tienen que notarse. Y no es verdad, ¿entiendes?, eso no es cierto.

El blanco siempre ha servido.

El color blanco es la tierra de todos los mensajes.

Sabes que me gustaba el blanco de la nieve en las películas. Todo lleno de nieve. Me encantaba ver ese rastro de sangre que va dejando un hombre herido en la pierna, con barba y pasado, que busca como un dios hambriento a su hija (Clara, o Anabella, o Susan). Hombres oscuros, en un castillo, muy lejos de allí, piden un rescate por ella. Padre e hija vuelven a casa, una noche, dejando pisadas blancas enormes en el sendero, hay más sangre. Blanco de una sábana erizada de luz, la siesta, y nosotros cuando vivíamos juntos. El blanco de los ojos de los mastines (¿cómo está Nubia? ¿ya come bien?)

Las paredes de este piso son blancas. Todavía no me había fijado en ellas cuando llegué aquí, Ana, pero sí -a los pocos días- en la escritura del mundo, esa carretera de óxido donde se acumulan los mensajes. El mundo está lleno de mensajes. No mucha gente lo sabe o quiere recordarlo. Imagínatelo: en este momento hay cientos de dedos derrotados garabateando una servilleta que luego irá a un bolsillo, eso es; docenas de vestuarios de instituto siendo allanados por la escritura de un muchacho gordo lleno de poesía ("las tetas de Silvia Manfredi, un mundo"). Una niña, en otro país, escribe su nombre en la arena y después lo borra. Cuando muramos, el mundo seguirá lleno de mensajes. Eso es todo.

No sé por qué, desde que te echo de menos, pienso en los mensajes que deja la gente en las cosas, sus corazones derruidos, cómo hay que mirar los rincones de los autobuses para descubrir bibliotecas de humanidad. Al mudarme aquí, después de que lo dejáramos (ese cambio de aires que me exigiste), no me iba a ninguna cafetería a permitir que la tarde devorara todo, conmigo dentro, al fondo. No entraba en los cines a respirar el dolor de los detectives entre el humo, diciéndole a una mujer alta que era demasiado tarde para el amor, para vivir, para ellos. Lo que hacía era acudir a unos baños públicos de cierta plaza, echar una moneda y arrojarme a esa oscuridad. ¿Y sabes lo que venía entonces? Pues que me fijaba en los mensajes, y pensaba en ti; me he quedado horas mirando al techo de ese baño, el rincón junto a la taza. Fíjate, a veces los mensajes varían, se transforman, como una especie carnívora que sólo unos pocos hayan descubierto:

"Te quiero, Jorge Chavarri" "Vi cómo salías de este baño el día quince, no he podido olvidarte" "Voy a morir en dos días. Ayúdame, llama a este teléfono de lunes a viernes. Podríamos llegar a querernos".

Una semana después de estudiar la caligrafía de ese urinario público me dieron trabajo en la tienda de tatuajes, y decidí empezar a llenar de palabras las paredes de este apartamento. Me encontré, una tarde, saliendo de una tienda con un bote de pintura rojo en la mano, alcanzando la escalera derrotada del edificio y después buscando un rincón de la casa. El primer mensaje lo escribí al lado de un cuadro que tengo en la entrada (los cuadros insultantes llenos de jarrones y flores chillonas estaban aquí cuando llegué, no es culpa mía). Me quedé mirando esa palabra diminuta, te juro que asustado. Por eso, si pulsaste la tecla de escuchar mensaje en el contestador, pudiste oír una respiración abrupta, creo que un bote de pintura que se vuelca, y cómo maldigo y continúo pintando.

Escribí tu nombre.

Los días eran una especie de madriguera con humo. A veces el sol salía y llenaba de luz este edificio lleno de ternura y olor a pescado cocido, todavía pasa. Era el final del primer mes. En la tienda de tatuajes empecé a fijarme en la espalda desnuda de la gente, es un gesto que todavía no evito. Mirar la superficie pálida, la curva de la espina dorsal (como una vía de tren en una estepa), esos lunares que manchaban el conjunto. Escucha, Ana: las espaldas, las paredes, no se pueden dejar de mirar nunca. Esa gente me pedía árboles negros, algunas letras góticas de las que cayera una gota de sangre, un escudo terrible, bajo los omóplatos, de algún equipo de fútbol. Y no sé por qué les decía: "¿No prefiere tatuarse un nombre? ¿De verdad no tiene a alguien a quien quiera recordar siempre? Hágame caso". A veces me miraban, furiosos, y pedían cambiar de tatuador. Era como si alguien hubiera abierto su caja llena de vísceras y palpara el dolor que guardaban, muy dentro, con reparo.

Tú a lo mejor creerías que estoy loco si no me conocieras bien. Pero no estoy loco, no más que cuando te quería.

Han venido más noches y más letras en las paredes, no podía evitar escribir (algún bolero, un mensaje inacabado, tu nombre en mayúsculas). Hace poco, vino un hombre a repintar. Era un tipo calvo, con labios de pez, y le imaginé devorando ratones los domingos en la oscuridad de un cuarto. "¿Le dejaron esto escrito cuando se mudó aquí?", me preguntó. "Es obra de un imbécil". Le odié, es verdad. Cuando terminó de pintar dije que podía haberse dado más prisa, aunque no fuera cierto, y desde entonces decidí repintar yo mismo el piso cada vez que lo necesitara. Has empezado a aparecer, escrita en rojo, siguiendo el rodapié. "Ana", junto a los marcos de las puertas. "Ana" por toda una habitación vacía que está siempre cerrada, al fondo. No la uso para nada en concreto, aunque tu nombre ocupa bastante sitio.

Cuando no queda más espacio, vuelvo a pintar. ¿Te imaginas lo que hacen los vecinos? El olor penetrante a pintura blanca lo impregna todo. Salgo al rellano, con la mascarilla todavía puesta. Me acurruco en un rincón satisfecho. Y puede que sea el anciano oscuro de la puerta de al lado el que sale del ascensor, o esa mujer casi tísica, Eva, que tiembla siempre como un frigorífico a punto de morir cuando recoge sus cartas. Miran entonces la puerta entreabierta de esta casa, muy despacio, y luego me miran a mí y notan el olor a pintura. No puedo explicártelo, pero me gusta cuando se tapan la nariz y, al poco, se meten en el quirófano amarillento que es su hogar. Alguna vez han observado unos minutos por la mirilla, esperando. Les he saludado desde el rincón.

En cierto sentido, ahora que nos recuerdo, me entristecen las superficies desnudas. Hay una pereza espantosa en los pupitres sin arañazos, las bañeras, o en esa gente que ha tirado las cartas de otros (seguro que conocemos a alguien). Te echo de menos. Y puede que aún te quiera. Es todo lo que puedo decirte.

En la tienda de tatuajes a veces no soy capaz de terminar esos árboles negros, o ni siquiera intento hacer los colores del escudo. Quieren echarme si no cambio. Eso dicen.

Hace poco, una mano poderosa, manchada de la tinta de un informe, decidió cambiar el urinario de la plaza por otro nuevo. El corazón de la gente tarda en abrirse, eso es algo que he aprendido en esta ciudad. En ocasiones voy allí, meto la moneda, y al entrar noto sólo el hueco mamífero, un rastro de perfume, nada. Apenas hay un insulto a un partido político junto a esa taza moderna. Dos frases huérfanas, a medio hacer, sobre miembros viriles. Y nadie ha vuelto escribir que quiere a nadie (tardarán un poco).

Hoy, al despertarme, lo he hecho: he pintado un corazón con pintura fluorescente en la pared que hay frente a mi cama. Dentro, he escrito nuestros nombres. No ha quedado mal; hay un tramo que se derrama hacia abajo, bordes abruptos, varios churretes, pero el corazón es gigante, sólo se ve cuando apago la luz, y me parece hermoso. El resto del piso vuelve a tener sus paredes limpias, recién pintadas.

Ana, ¿has sentido alguna vez tu cuerpo junto a una pared blanca y hallado, de pronto, el punto justo donde debía escribirse un mensaje?

No sé, puede que no vuelva a escribir nunca. Puede que mañana, si encuentro las fuerzas, deje otros mensajes -"te quiero", "¿te acuerdas de mí?", "volvamos a vernos algún día"-, o regrese al urinario, o convenza a alguien de que se tatúe ese nombre querido en su espalda. Supongo que ese día, cuando vuelva a casa y no quede más espacio, te recordaré, volveré a repintar todo. Entonces, durante un buen rato, tocaré las paredes.

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nena_vib #111
a mi mare wapa!!!!

kiero darle las gracias a mi mami,ke se ke lee esto jeje xq me kotillea muxo.
darle las gracias xq desde pekeñita siempre me tubo cerka de ella,me defendio en todo momento,komo una madre deve acer,y me dio muxo kariño...el kual muxas veces e despreciado.es a la persona ke mas e de agradecer...x averme dado la vida y aver impedido ke la perdiera un par de veces...sin ella yo no seria nada,a estado muxo a mi lado desde ke enpeze en la adolescencia...kon los estudios kuando era yo una niña rebelde y siempre me gio en buen kamino,despues gracias a ella rexace el mundo de las drogas si no ubiera sido x ella,de mi no kedaria nada absolutamente nada.no olvidar los engaños amorosos..en los ke mas ke a una amiga konsolandome...tenia a mi madre,para mi, mi mejor amiga en los momentos tan duros...siempre me acia kurar las eridas de mi korazon,y aora una vez mas vulevo a kreeer en el amor...akel ke perdi y e rekuperado.sin mas...le e de dar las gracias x awantar todos mis kaprixos..komo el agujero de la oreja ke se izo x mi,....xq yo me lo keria acer xo keria saber si dolia...el venirse konmigo de fiesta....e inkluso pasar noxes en vela konsolandome...komo tal y buena madre aria en su lugar..
la verdad ke no se komo pagarselo,xq... nose siento verwenza si se puede llamar asin...xo de todas maneras se ke algun dia te kompensare...gracias mamita!!!!!

carr #112
VENTANAS

Te escribo para decirte que tengo tus ventanas. No sé cómo sucedió, el hecho es que se vinieron conmigo. Tal vez debí decírtelo antes, pero esta situación me tomó por sorpresa y esperaba poder resolverla con el tiempo. Ahora, viendo que ya pasa más de un año y no consigo resultados, la única alternativa que encuentro es pedirte ayuda (o al menos informarte)

Están acá las dos (me miran mientras te escribo, es muy incómodo!), la de amanecer y la de atardecer.

Las descubrí la primera noche oscura. Asomaron riendo entre luces amarillas y rosadas, con todo y sus macetitas puestas. Abiertas, cerradas, ventosas....cantando. Y de verdad no me explico (vos sabés que yo necesito entender las cosas siempre) cómo pudo suceder. Tanto cuidado que tuvimos en la separación de bienes, tanta ceremonia al devolverte las llaves, tanto dolor vaciando cajones ...y se me cuelan nada menos que las ventanas.

No sé. Supongo que se escondieron en mis pulmones, o tal vez las traje en las yemas de los dedos.

En realidad no debería sorprendernos, siempre les gustó seguirme. Pero antes era distinto, mis viajes tenían boleto de vuelta, las tres regresábamos a vos. Entonces su presencia era hermosa, un recuerdo-anticipo de ser dos y uno a un tiempo. Me las llevaba como a tus libros, poblados de vos a lápiz en los márgenes. Trocitos tuyos a cuenta. Como Hansel y Gretell en el mundo del revés, llevando partes nuestras hasta volver a ser una sola mirada..

Esta vez no hay mitades que reunir ni días que tachar. Ya no saco fotos que contarte.

No hay aeropuerto, el lugar de llegada se quemó. Claro que lo sé... creo que tal vez por eso ellas no regresan. Las ventanas son seres muy sensibles, un cambio de temperatura brusco puede herirlas de muerte, y la luz de tu casa cambió tanto....

Aquí parecen a gusto. O sería más justo decir que se han adueñado de mi espacio. Disponen a su antojo cuándo dejarme dormir y el momento de despertar. Traen a tu vecino del segundo piso tocando el piano, a la vieja del tercero que cuelga ropa y a veces hasta dejan entrar sigilosamente a la michi.

Yo sé que no hay maldad en sus intenciones, solo son traviesas. Pero cuando sus juegos terminan inevitablemente me siento vacía, como si no hubiese aire y todo fuera hueco -no sé qué será.

Por eso te escribo. Necesito que me ayudes, por favor. Decime qué puedo hacer.

No es mi culpa si se acostumbraron a dormir conmigo y despertarme con la primera luz. A sostenerme en sus hombros mientras te esperaba fumando. Si nos escapamos al cielo en alguna tarde áspera o servían de tobogán en ascenso cuando el amor era demasiado. Yo no lo busqué.

Están empeñadas en quedarse y con los días colonizan el infinito.

Crecen entre mis plantas nuevas. Cierran mi paso cuando voy a salir de casa. Inventan lluvias que no son.

Están.

No quieren irse .. yo no quiero que se vayan, y ellas lo saben, por eso son dueñas.

Te lo ruego. Por última vez sé vos la fuerza. Interrumpí este tren fantasma

Te espero el martes.

Traé el martillo.

Egretta Thula

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carr #113
EL RELOJ PARADO A LAS SIETE

En una de las paredes de mi cuarto hay colgado un hermoso reloj antiguo que ya no funciona. Sus manecillas, detenidas desde casi siempre, señalan imperturbables la misma hora: las siete en punto.

Casi siempre, el reloj es sólo un inútil adorno sobre una blanquecina y vacía pared. Sin embargo, hay dos momentos en el día, dos fugaces instantes, en que el viejo reloj parece resurgir de sus cenizas como un ave fénix.

Cuando todos los relojes de la ciudad, en sus enloquecidos andares, y los cucús y los gongs de las máquinas hacen sonar siete veces su repetido canto, el viejo reloj de mi habitación parece cobrar vida. Dos veces al día, por la mañana y por la noche, el reloj se siente en completa armonía con el resto del mundo.

Si alguien mirara el reloj solamente en esos dos momentos, diría que funciona a la perfección... Pero, pasado ese instante, cuando los demás relojes callan su canto y las manecillas continúan su monótono camino, mi viejo reloj pierde su paso y permanece fiel a aquella hora que una vez detuvo su andar.

Y yo amo ese reloj. Y cuanto más hablo de él, más lo amo, porque cada vez siento que me parezco más a él.

También yo estoy detenido en un tiempo. También yo me siento clavado e inmóvil. También yo soy, de alguna manera, un adorno inútil en una pared vacía.

Pero disfruto también de fugaces momentos en que, misteriosamente, llega mi hora.

Durante ese tiempo siento que estoy vivo. Todo está claro y el mundo se vuelve maravilloso. Puedo crear, soñar, volar, decir y sentir más cosas en esos instantes que en todo el resto del tiempo. Estas conjunciones armónicas se dan y se repiten una y otra vez, como una secuencia inexorable.

La primera vez que lo sentí, traté de aferrarme a ese instante creyendo que podría hacerlo durar para siempre. Pero no fue así. Como mi amigo el reloj, también se me escapa el tiempo de los demás.

Pasados esos momentos, los demás relojes, que anidan en otros hombres, continúan su giro, y yo vuelvo a mi rutinaria muerte estática, a mi trabajo, a mis charlas de café, a mi aburrido andar, que acostumbro a llamar vida.

Pero sé que la vida es otra cosa.

Yo sé que la vida, la de verdad, es la suma de aquellos momentos que, aunque fugaces, nos permiten percibir la sintonía del universo.

Casi todo el mundo, pobre, cree que vive.

Solo hay momentos de plenitud, y aquellos que no lo sepan e insistan en querer vivir para siempre, quedarán condenados al mundo del gris y repetitivo andar de la cotidianidad.

Por eso te amo reloj. Porque somos la misma cosa tú y yo."

Giovanni Papini

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Nunca te sientas solo, siempre hay una soledad esperando por la tuya para que las dos se acompañen. MI SOLEDAD TIENE COMPAÑIA
carr #114
Carta ganadora Del concurso cartas de amor (2003)

CURVO

Señorita, ¿me concede este beso? Sólo quiero restregarme contra usted un par de veces por semana durante diez o doce meses a lo sumo, prometo no molestarla más, no inmiscuirme en sus asuntos, como mucho la llamaré un par de veces de madrugada, hurtando sus ojos al sueño, para decirle cuánto la amo y cómo la echo de menos, por lo demás no se preocupe, de las noches en que no nos veamos, prometo suicidarme sólo la mitad de ellas, la otra mitad estaré tranquilo.

Miraré sereno cómo la tarde plomiza se posa sobre la ciudad, veré los coches ladrar furiosos sobre el asfalto, buscaré sus facciones en las caras anónimas que pululan por el centro y ellos me tomarán por un estúpido al ver mi sonrisa (de estúpido), no se preocupe por mí, ya le digo, estaré bien, entraré en uno de esos restaurantes del centro y pediré una ración de pulpo y una botella de vino tinto, el camarero también me tomará por estúpido cuando vea mi cara de felicidad al hincarle el diente al cefalópodo, el camarero sonreirá, le digo, porque ignora el pobre que como pulpo porque yo también quiero ser pulpo, señorita, yo también quiero ser pulpo, para acariciarla a usted y abrazarla con mis tentaculitos, y poseerla con ellos, y después me sentaría al piano y le tocaría jazz como sólo los pulpos pueden tocarlo, porque, ¿sabe, señorita?, si yo fuese pulpo aprendería a tocar el piano sólo por complacerla, pero el camarero no lo entiende, y me mira y sonríe cuando yo rebusco entre las patatas los tentáculos para saber si son tentáculos de pianista, y pienso en los momentos de felicidad y pasión que pudo tener, y le recito las palabras del poeta: ?pulpo será, mas pulpo enamorado?, y al final suele ocurrir que me entristezco por ese pobre pianista a la gallega, con su anárquica melodía emergiendo entre las patatas y el pimentón, y me bebo el vino y me voy del restaurante, y vago un rato por las calles, pero ya ve, señorita, que no soy peligroso en esas noches, no lo soy porque aún llevaré pegado al cuello el aroma de usted desde la noche anterior, los pulpos somos muy tranquilos, aunque debo confesarle, señorita, que otra cosa será al día siguiente, en esos días enloquezco desde la mañana, ser pulpo me deja una resaca espantosa, noto un demonio dentro de mí, y consigo aplacarlo al principio, con mucho esfuerzo lo mantengo a raya, pero latente, crece, se alimenta de los restos del pulpo, y va ganando terreno poco a poco, hasta que, cuando empieza a caer la tarde ya no puedo contenerlo, sale de mí y me esclaviza, me fustiga, me hace odiarla a usted y odiarme a mí mismo por odiarla y odiar al pulpo por amarla, y empiezo a arrastrarme y se me hiela el corazón y soy una víbora, y salgo a la calle y repto por la ciudad, y no la busco a usted, porque la odio, ya se lo he dicho, la odio, porque miro a los ojos del demonio que me sodomiza y veo su mirada limpia, y creo que usted me odia por ser una víbora, pero luego pienso que simplemente le soy indiferente, le doy exactamente igual, y eso me horroriza aún más, ser una víbora indiferente, porque puedo comprender su odio, ya que su cuerpo no está hecho para ser tocado por una víbora, pero su indiferencia me hiere, y lo que haré, señorita, será buscar consuelo en el hombro del demonio, que me hará beber mil y un whiskies para engañarme, porque sus labios, señorita, lo sé, tienen el regusto amargo del whisky, y en mitad de la noche, con mis escamas de whisky y mis colmillos de odio, el diablo me acompañará hasta la calle de las putas y allí me dejará cómo una presa fácil, y, lo siento, señorita, buscaré sus labios entre los labios de las putas para inyectarles mi veneno, si es que aún tengo veneno, pobre viborilla de madrugada, y por un instante creeré haberla hallado a usted, cuando en realidad son mis colmillos los que hieden a whisky, no los labios de las putas, y mi corazón de sangre fría volverá a arrastrarse por la calle, ya ve, señorita, eso será todo lo que haré el tiempo que no pase con usted, quizá no sea muy ortodoxo, quizá espera usted algo más, lo comprendo, pero piense que yo la necesito para no perder la cabeza, porque yo la amo, y por eso, concédame usted este beso, por favor.

Bruno García

Gabriel Rodriguez

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Nunca te sientas solo, siempre hay una soledad esperando por la tuya para que las dos se acompañen. MI SOLEDAD TIENE COMPAÑIA
noctambula #115
Gracias por tu infinita paciencia.

Gracias por tu inconmensurable amor.

Tan solo Gracias de corazón,cariño.

irene #116
Gracias por existir, por hacerme ver q sigo en este mundo y no en las nubes.

Gracias por hacerm sentir asi aunq de poco nos sirva a la larga pero gracias por darme las ganas de vivir icon_cry.gif

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Aprender a ser tu amiga, Aprender a dejarte marchar. Saber que no hay amor sin sufrimiento y que nunca te dejare de amar.
dover #117
gracias por todo...no sabes ni lo q llega a signifikar para mi un abrazo tuyo,y un beso ya ni te kuento
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love is a bitch
noctambula #118
Gracias chicas,por estos días,por vuestra compañia,y por ser como sois!!

Lo hemos pasado estupendamente icon_wink.gif

lunita #119
Gracias mi niña por todos estos meses y en especial por este último; por quererme, cuidarme y hacerme sentir especial;por hacerme reir cuando estoy triste, por aguantar mis malos ratos, mis borderías; por estar a mi lado cuando estoy malita y cuidarme, preocuparte por mi en cada momento... y gracias también por haberme hecho capaz de volver a sentir esto...pero esta vez sin miedos, con confianza y como siempre te digo, haberme traido de una vez paz a la mente y tranquilidad...no sabes lo que eso siginifica....

Te quiero muchísimo txio!!!!!!!!!

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PeRo TeMo Ke aL SeR De NoCHe SóLo Sea uN SueÑo...DeMaSiaDo HeRMoSo PaRa SeR ReaL
Ex-Usuaria #120
Gracias mil, ni te imaginas la ilusión que me ha hecho recibir tu carta (con sello y escrita a mano, de las que ya no se reciben apenas).

Gracias. Lo mejor del día de hoy, sin duda icon_biggrin.gificon_biggrin.gif

Por cierto, una letra muy bonita icon_wink.gif

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