Justo en estas fechas hace un año que respondí a un saludo. Fué más bien una bienvenida a una página, a una persona anónima, desconocida para mí. Nunca imaginé las consecuencias de esas palabras de bienvenida.
La bienvenida llevó a comentar cosas, a intercambiar impresiones.. Este intercambio de lineas, de palabras inocentes, de mensajes simpáticos.. nos llevó a empezar a sentir curiosidad por "esa otra persona". De alguna manera hubo conexión, filing o como querais llamarlo.
Hace un año acudí a una kedada en Logroño, de más de 100 mujeres de todas partes. Acudí sola, a la aventura, sin conocer a nadie, pero con ganas de pasármelo bien. Y realmente lo pasamos bien, pero me tiraba más el messenger o mirar el correo electrónico, a la espera de las últimas palabras de "esa personita anónima".
A la vuelta de Logroño llegaron las primeras palabras en viva voz, por teléfono. Cosquilleo en las tripas, la sonrisa en los labios, quizás una ilusión... Una conversación muy amena, divertida, y tras ella unos cuantos sms que fueron animando más la cosa.
LLegó la primera cita, había que poner rostro a las palabras y a las voces... Entre bromas pusimos fecha, hora y plan... me invitaban a cenar, qué guay...
Una tarde-noche lluviosa y ventosa donde las hubiera, una ciudad archicomplicada para aparcar.. pero las dos llegamos puntuales a la cita. Ella de peluquería, con sus planchas alborotadas por el viento.
Un primer saludo nervioso, una cañita, un no saber qué más decir, bromas para romper el hielo.. y a cenar.
Me dejé llevar por esa ciudad en la que nunca consigo orientarme. ¡Ay madre! pero dónde me lleva a cenar...
Un restaurante medianamente elegante, con toallitas en los servicios, el vino servido, a unos precios...ejem...
y yo con mis deportivas... joeee que me imaginaba una hamburguesa o un bocata... La niña se tomó en serio la bromita del Arzak... En fín, al menos charlamos largo y tendido, nos reímos mucho y yo con mis pies escondidos debajo del mantel de la mesa, manteniendo las apariencias..
Tras la cena, cada una a su coche y a casita, pero con las ganas e lusiones de volver a vernos cuanto antes.
En medio coincidió la kedada de Madrid, fenomenal por cierto, y en la que me lo pasé pipa.. Aún me recreo mirando las fotos.. Pero me faltaba ella, estaba muy lejos aunque su voz en el teléfono me sonara muy cerca..
- " ¡Ojalá estuviera yo ahí....- si, ojalá estuvieras aquí, nos divertiríamos..."
- "Ya iremos las dos, otro finde.."
LLegaron otras citas, entre semana, porque sus exigencias laborales le mantenían ocupada los fines de semana.
LLegaron más conversaciones, unas cañitas, otra cena (ésta vez fuí más preparada, por decir algo) y la despedida en la entrada a un Parkin que terminó en nuestro primer beso... "joeee... ésto no se hace.." fué todo su comentario, remoloneando..
Y a partir de ahí comenzó un año movidito, intenso pero feliz para mí, junto a la que es ahora mi pareja. Hemos compartido viajes, vacaciones, un piso provisional y ahora estamos en nuestra casita, capeando éste duro invierno pero con ilusión todo es llevadero, y nos damos calor mutuo..Despertarnos juntas para ir a trabajar, esperarnos para comer, hacer la compra, pasear, compartir, reir, llorar, simplemente estar juntas.. no se puede pedir más..
Todo ésto teniendo alrededor esa buena gente que nos acompaña, esas amigas fantásticas con las que tantos momentos compartimos (y más que compartiremos)..
En fín, ésto es lo que me apetecía compartir, en éste chungo lunes, con el estómago jodidillo, con problemas musculares y peleando con la rehabilitación, y mañana pelea con la mutua... así que, mejor pensar en las buenas cosas...
Jamás imaginé hace un año, que mi bienvenida a una persona anónima me llevara a donde estoy ahora. Me lo cuentan y no me lo creo...
Qué caprichosa es a veces la vida..

