Seguidamente nos dispusimos a subir a nuestros coches para regresar a casa, Petra saco del bolso la llave del suyo haciendo un mohin y alargandome con la mano las llaves del coche me dijo.
-¿conduces tu mein liebe, porrfa, que yo voy muy carrgada?
-y yo tambien,- dije molesta.
Pero reconociendo que de todas yo era la que menos habia bebido, mire por ultima vez a la extraña que caminaba cabizbaja, no se bien lo que me paso, corri en su busca calle abajo y cuando la alcance.
-Espera, oye toma mi numero de teléfono, me llamo Alicia Diaz, no se si puedo ayudarte, pero lo intentare, me llamas si quieres.
-Porque lo hace?
-Por mi gata Luna.
Regrese a por mis amigas, me puse al volante del Mercedes descapotable de Petra y les advertí seriamente.
-Chicas templanza y formalidad, que como nos pare la policía y me hagan soplar, me quitan hasta los puntos del vodafone.
Terminado el fin de semana, vuelta a la oficina, en el despacho me esperaban los problemas habituales, el vecino de la comunidad que no paga la derrama, -“porque nomesaledeloscojones” el que tenga patio de luces que lo pague”-, la reunión con la empresa de limpieza, preparar los recibos para pasarlos al cobro, controlar que todas las comunidades nuevas se hayan dado de alta, mandar a reparar el motor de elevación de agua de “El palmeral” .
A media mañana mi secretaria me pasa la llamada de una tal Amanda, lo cojo pensando que podría ser la nueva propietaria de un atico que lleva tres trimetres atrasados.
-Digame?
-Hola soy Amanda Rodríguez, ¿no se acuerda?, me dio su mumero el sabado de madrugada.
Era la ultima persona de la que esperaba una llamada de telefono.
-Si si la recuerdo, que tal? Ha encontrado a su hija ya?
-No, no se donde acudir, necesito….., le ruego que me ayude, le pagare.
La voz sonó ahogada, parecía apunto de romper a llorar.
-Mire no se preocupe, su hija estara bien, seguro, ya sabe el dicho, no hay noticias buenas noticias, digame donde esta y quedamos esta tarde.
-estoy debajo de su oficina, en la calle, me dio usted una tarjeta de su trabajo y me he tomado la libertad de venir.
-Bueno pues suba, la espero.
Cinco minutos despues entraba en mi despacho, es verdad que de noche todos los gatos son pardos, si me la hubiera cruzado por la calle de dia, no la hubiera reconocido, de dia y con luz resultaba muy atractiva, pelo castaño con mechas, naturalmente, ojos verdes y un atuendo demasiado formal para mi gusto, pero muy conjuntado.
-Hola, pase a mi despacho o prefiere que tomemos un café fuera de la oficina?.
-Lo que le suponga menos molestia, necesito su ayuda, pero no quiero interrumpir su trabajo.
Pasamos a mi despacho, una vez en el me ofrecí a ayudarla, no sabia muy bien como pero algo se nos ocurriría, Amanda me contó que había pasado parte del Domingo visitando sitios que le habían dicho que se reunían los gays, pero eran casi todos de hombres.
-No he encontrado ninguno de mujeres, excepto en el que la vi a usted.
-Es que no hay mas por la zona, tendría que ir a Valencia o a Murcia para ver mas.
-Y donde se reúnen ustedes?
-Pues en cualquier bar o cafetería.
Amanda con gesto de resignación apoyo la cabeza en sus manos, no sabia por donde empezar, ni a quien acudir.
-Mire, es casi la una, si me espera termino algo urgente y comemos juntas, la invito, y de paso me da datos de su hija, tengo una amiga que trabaja en la comisaría de Alicante y nos podría echar una mano.
-No quiero acudir a la policía, tendría que dar los datos y mi marido se enteraría, quiero encontrarla por mis propios medios.
Todo aquello me resultaba extraño y durante unos segundos me arrepentí de haber sido tan confiada, tuve esa corazonada que te advierte de que te estas metiendo en un lio del que no puedes salir sin consecuencias...............
masssssssss please.

