Hegoak cree que los poderes públicos deberían ilegalizar a la jerarquía católica

La asociación de gays, lesbianas y transexuales del País Vasco, Hegoak, consideró hoy que los poderes públicos deberían ilegalizar a la jerarquía de la Iglesia católica y encausar a sus dirigentes después de que los obispos españoles hayan asegurado en un documento que la violencia doméstica es el "fruto amargo" de la "revolución sexual". En declaraciones a Europa Press, el presidente de Hegoak, Txema Gonzalo, aseguró que, una vez más, los dirigentes de la Iglesia católica se han distanciado "de la sociedad y de su tiempo" y agregó que no se puede consentir que "se sigan vertiendo impunemente opiniones que atentan contra los derechos humanos y los principios de libertad e igualdad proclamados en la Constitución y en el ordenamiento europeo, ni que se siga alimentando la violencia de género contra las mujeres y la violencia homofóbica contra gays y lesbianas". Por este motivo, animó a todos los creyentes católicos a denunciar y romper con la jerarquía católica que "desprecia sus derechos en un ejercicio de crueldad y cinismo impropio del mensaje cristiano del amor". "La jerarquía de la Iglesia católica ha condenado en el pasado a Galileo, ha mandado a miles de personas a la hoguera o al potro de tortura, ha contemporizado con los regímenes nazi y fascista y ha bendecido la dictadura de Franco. Ahora, al justificar la violencia doméstica culpando a las mujeres por hacer uso de su libertad, reflejan su desprecio por los derechos humanos y la dignidad de las mujeres", dijo. Asimismo, agregó que los obispos, al criticar las "tímidas conquistas" de gays y lesbianas manifiestan su "miedo a la libertad y niegan el principio de igualdad". "En ambos casos -añadió- son cómplices de la violencia y la discriminación contra todos ellos. Cuando desaconsejan, además, el uso del preservativo, se hacen cómplices de la muerte y el sufrimiento de millones de personas en todo el mundo infectadas por el virus del Sida". Para Hegoak, si la Iglesia no se "democratiza" y aprende a respetar los derechos humanos, "acabará viendo cómo toda la sociedad, que ya incumple mayoritaria y afortunadamente estos mandatos, le acaba dando totalmente la espalda". Según consideró el representante de Hegoak, el matrimonio es un derecho, no una obligación, "y vivimos en un estado laico, no religioso" por lo que "los políticos, y los poderes públicos, en general, no deben actuar nunca siguiendo instrucciones de las distintas confesiones religiosas, sino respetando el ordenamiento jurídico y los principios democráticos validados por la sociedad".

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