Esta mañana me he encontrado un artículo interesante de un periodista (Llibert Ferri) que suelo seguir cuando puedo porque me resultan interesantes sus aportaciones y reflexiones como buen conocedor que parece ser de las culturas bálticas, si no recuerdo mal fue corresponsal de TV3 en Europa Central y Oriental durante 20 años.
Me ha llamado mucho la atención y os lo he traducido, en la medida de mis posibilidades, para que lo podáis leer sin problemas.
El parlamento de Lituania ha comenzado a tramitar la penalización de “la promoción pública de las relaciones homosexuales”. La ley, que prevé multas entre 580 y 2.200 €, pone especialmente en el punto de mira el séquito báltico del orgullo gay con el objetivo de suprimirlo. A Lituania más del 70% de la población tilda de perversión la homosexualidad. Algunas otras incógnitas son si esta ley, una vez entre en vigor, podrá ser aplicada a les persones homosexuales, parejas de hombres y de mujeres, que expresen públicamente su afecto, bien yendo cogidas de la mano, abrazadas o dándose un beso en la calle o en una cafetería. Las organizaciones bálticas en defensa de los derechos humanos se han movilizado para denunciar la homofobia de la ley. Y no con poca ingenuidad han apelado a la Europa de los valores. Una Europa más entretenida en esquivar los remolinos y las trampas que le pone el mercado que no estar pendiente de defensar los derechos que afectan a las personas en su día a día.
Esta Europa de los valores que ahora gañe al Báltico discriminando gays, lesbianas y transexuales es la misma que el 2004 dio el visto bueno a la incorporación de Estados que no garantizan, y han continuado sin garantir, derechos de plena ciudadanía. [...]. La realidad de la Unión Europea es que una parte nada insignificante de la población es mantenida bajo sospecha por razones de etnia, religión, lengua u orientación sexual.
Los casos más arbitrarios de discriminación de gays y lesbianas se han ido escenificando en las Repúblicas Bálticas. Antes de la actual escalada en Lituania, Letonia vivió, hace casi diez años, la campaña “Letonia sin homosexualidad”, promovida por la empresa privada Vieda, que terminó delante de la Comisión de Defensa de los Derechos Humanos del Parlamento letón, Comisión que emitió un dictamen impensable: los Diputados consideraban "justa" la campaña contra la homosexualidad porque expresaba el ejercicio de la libertad de pensamiento de una parte de la sociedad letona... Basándose en esto, la Presidenta Vaira Vike Freiberga (Vaira Vīķe-Freiberga) impuso una enmienda a la Constitución letona que establece, que el matrimonio es la unión de un hombre y una mujer, y punto. Vaire Vike Freiberga, con posterioridad a su mandato presidencial, se ha integrado en la Grupo de Reflexión sobre el futuro de Europa o Comité de Sabios, bajo la presidencia del ex presidente del Gobierno español Felipe González Márquez, comisión de "sabios" que piensan en el futuro de Europa…
Artículo original, cuyo enlace es el siguiente:
http://www.eltemps.net/web/index.php?option=com_k2&view=item&id=3332:homofobia-al-baltic&Itemid=220
Besotes,
(Vuestra) Bonika
