"Mientras en otros países avanzaron hacia la tolerancia, la dictadura prolongó su persecución policial y judicial"
Arnalte: "El franquismo consagró la represión penal de los homosexuales"
Consideré importante investigar sobre la represión de los homosexuales durante el franquismo por el contraste entre el presente y pasado. Hoy vivimos una fuerte presencia del colectivo gay en lo público, capaz de convocar incluso una concentración con más gente que la de un primero de mayo de trabajadores; pero la gente con menos años no sabe que hace poco más de veinte años nadie se atrevía siquiera a manifestarse por esos derechos y hace treinta aún se les recluía en las cárceles".
De esa represión sobre la homosexualidad que instauró el régimen de Franco habló el periodista Arturo Arnalte, autor de ŒRedada de Violetas" en la editorial La Esfera de los Libros, que fue presentado por Margarita Ledo Andión, catedrática de Comunicación Audiovisual en la Universidad de Santiago. Y lo primero que dejó claro es que antes del franquismo "no es que hubiera libertad para que los homosexuales se manifestaran tal cual eran pero sí que asomaban ya grupos que podrían haber sido embrionarios de los colectivos gays. Eso se vió truncado por la guerra civil y lo que hizo después el franquismo fue consagrar su represión social y penal".
Arnalte opina que la marginación de estos colectivos no ha sido en España históricamente diferente a la sufrida en el resto del mundo pero lo peculiar del caso español es que, mientras en otros países occidentales tras la Segunda Guerra Mundial se fue avanzando lentamente hacia una cierta tolerancia, la dictadura de Franco prolongó la persecución policil y judicial de esa minoría a contracorriente de la Historia.
"Podríamos hablar de tres etapas diferenciadas dijo y la primera abarca desde la guerra civil hasta 1954. En este período no existe legislación específica sobre ellos salvo en el viejo Código Militar, aunque sí existía la figura del escándalo público que se utilizaba para reprimirles y cada comisario o juez aplicaba según sus criterios. Pero en 1954 comienza otra etapa cuando el franquismo renueva la legislación e introduce como delito, en la Ley de Vagos y Maleantes que ya existía desde la República, la comisión de actos homosexuales".
Un calvario que la ley perfila en 1954 y 1970
Con la inclusión en 1954 en el paquete de esa ley comienza el verdadero calvario de los homosexuales, según Arnalte. "La ley considera que esos actos van contra el acervo de los valores morales de la sociedad y en la misma se especifica que deben encarcelarse en condiciones que no contaminen al resto de los presos, lo que por tanto debe hacerse en módulos especiales o en colonias penitenciarias".
Otra etapa comienza para Arnalte en 1970, cuando médicos, sociólogos, magistrados... empiezan a apoyar la teoría de la reinserción social del delincuente. "La Ley de Vagos y Maleantes comentó es sustituídapor la de Peligrosidad Social, que recogió el "corpus" de la primera pero a la que se le da en la letra una vocación de reintegración social, de apoyo y rehabilitación al descarriado. Dos cárceles se especializan en su recepción, una en Badajoz y otra en Huelva, divididos en la pedestre calificación de activos y pasivos".
Una marginación que destruyó muchas vidas
"Hasta 1978 añadió, con la proclamación de la Constitución, no se derogaría esta Ley de Peligrosidad que dió con muchos homosexuales en las cárceles. Fue el PSOE quien iba a proponer una enmienda pero el PCE propone ampliarla despenalizando la comisión de actos homosexuales, lo que fue aceptado por el resto de los grupos".
Arnalte especificó que, "no obstante, la represión penal no fue más que la punta del iceberg, la estrategia más evidente para aterrorizar e impedir que se manifestaran los homosexuales, consiguiendo que un número incontable de ellos se quedara en el armario. La represión era más amplia que la policial y penal porque incluía sectores sociales como los mismos médicos, que lo consideraban una patología. También los medios de comunicación contribuyeron a este linchamiento, ridiculizándolos, violando su intimidad al publicar sus fotos cuando eran detenidos como si fueran vulgares delincuentes. Cierto que la mayoría de los que vivieron durante el franquismo no fueron detenidos, no sufrieron terapia aversiva... pero se destruyeron muchas vidas y su marginación sufrió un silencio estruendoso".
Comentarios
Todavía no hay comentarios. ¡Deja el primero!