A finales del s. XIX en Europa estaban en auge los pintores, prerrafaelitas, los simbolistas y los decandentistas, corrientes que si bien se pueden diferenciar entre si, tienen muchos puntos en comun. Hubo una tendencia en todos ellos, por ejemplo, a la representación de escenas mitológicas, bíblicas o literarias. Muchos de aquellos cuadros resultan aun fascinantes para el espectador actual, son imágenes cargadas de fuerza y simbologia.
Al mismo tiempo, las imágenes representadas solian tener una intención moralizante poco disimulada. Como os podeis imaginar, la representación de la mujer revelaba ideas bastante misoginas: mujeres desleales, envenenadoras, brujas, destructoras... En otras ocasiones eran ideas abstractas las que se revestían de formas femeninas: la muerte, la lascivia...
Si a pesar de esto, muchos de estos cuadros siguen encandilándome es porque, como dice la critica feminista, todo mito puede ser leido en sentido contrario. Y detrás de esas mujeres malvadas que llevan a los hombres a la perdicion no hay mas que hombres debiles y temerosos, incapaces de sobreponerse a sus instintos, hombres incapaces de responsabilizarse de sus actos que buscan (mujeres) culpables. (Ojo, no hablo de todos los hombres, sino de los portadores de tanta misoginia).
Pero sobre todo, ver a esas mujeres tan hermosas, tan poderosas, tan libres... ¿Quién no quiere ser una mujer fatal?
A continuación os dejo algunos de los cuadros que representan a Circe. Para quienes no conozcais al personaje, Circe, hija de Helios y Perseis, era una hechicera que vivia en una isla (¿Aeaea?) a la que fue a parar el barco que transportaba a Ulises. Circe embruja a Ulises para que se quede con ella en la isla y transforma a los hombres de la tripulación en cerdos. Finalmente, Ulises se libera del hechizo por una planta que le proporciona Hermes y, restituidos los navegantes a su condicion humana, continua su viaje.
En primer lugar os dejo Circe ofrece su copa a Ulises, de J. W. Waterhouse. Reflejado en el espejo aparece Ulises que de un momento a otro bebera del vaso emponzoñado.
Este me encanta, dos hombres miran embelsados a Circe sin darse cuenta de que sus compañeros ya se han metamorfoseado en chanchos. El cuadro es de Arthur Hacker y sus intenciones moralizantes son claras: muchacho, no te dejes embelesar por las damas o te volveras un cerdo.
En una escalada logica, Felicien Rops representa en su cuadro Pornocrates a una Circe descarada que saca de paseo a su cerdo domestico. Muchacho, la mujer no solo te reducira a condicion porcina sino que te domesticara como a un perrito y hara contigo lo que quiera.
Este otro es bastante mas ironico, pero me encanta. Circe entre sus cerditos, de G. A. Mossa. Parece una representación contemporánea, pero es de la misma epoca que los demas.
Por ultimo, mi favorito, Circe envenenando el mar o Circe envidiosa, de nuevo de Waterhouse. La imagen representada esta desvinculada del mito de Ulises. Circe envenena el agua convirtiendo en monstruo marino (bajo sus pies) a la mujer de Glauco, del que estaba (¿lo adivinais?) encaprichada. ¡Que mirada de malota!
Otros muchos autores pintaron a Circe. Si buceais un poco en internet seguro que encontrais alguna imagen interesante.
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