Kerry podría ser el segundo presidente católico de EEUU

Sin embargo, presumiblemente no lo sería con el sufragio mayoritario de los católicos. Varios obispos han denunciado el apoyo del candidato al aborto como un dato a tener en cuenta. Cuando John Fitzgerald Kennedy accedió a la Casa Blanca en 1960, el voto católico en los Estados Unidos era mayoritariamente demócrata, y no tuvo problemas en decantarse por aquel hombre carismático de origen irlandés, compendio de todas las promesas y utopías de la época, y que además era católico. Si –como parece darse ya por descontado– el senador por Massachussets y candidato presidencial John Kerry se alza con la nominación por el Partido Demócrata, y si –como vaticinan algunas encuestas en exceso tempraneras– lograse batir a George Bush en noviembre, Estados Unidos volvería a tener un presidente católico cuarenta años después. [b]Ahora bien, ¿será lo mismo?[/b] En 1960 los consensos sociales básicos en aquel país no dependían tanto de cuestiones morales como ahora, ni tampoco de adscripciones partidistas. En 2003 es todo lo contrario. Desde que la revolución conservadora de Ronald Reagan incidió en aspectos muy sensibles para la Iglesia, como la familia y el aborto, la adscripción del voto de los católicos ya no es mayoritariamente demócrata. Y de hecho, un católico norteamericano tendría que optar el próximo noviembre, si nada se tuerce, entre un candidato protestante, único mandatario del mundo que en los últimos treinta años ha adoptado medidas efectivas de limitación del aborto, y cuya postura hacia el matrimonio entre homosexuales parece tomada de los discursos de Juan Pablo II (su intención es incluir en la Constitución la definición natural de matrimonio, para evitar toda posibilidad de equiparación futura, vía legal o jurisprudencial), y un candidato católico, John Kerry, divorciado, partidario del aborto y de los derechos de gays y lesbianas. ¿Algún analista podrá pensar que va a ser decisiva, para orientar el voto, la Iglesia a que pertenezca uno u otro? De hecho, Kerry ya ha recibido dos severas advertencias de obispos de su país. El arzobispo de Boston (su diócesis), Sean O´Malley, afirmó que los políticos católicos que públicamente apoyasen el aborto no podrían recibir la comunión, por el grave disentimiento con la doctrina de la Iglesia. Y lo mismo ratificó poco después, y a preguntas referidas a Kerry, el recién instalado arzobispo de Saint Louis, Raymond L. Burke, quien en la diócesis que ocupaba anteriormente ya aplicó esa sanción a tres miembros del legislativo de Wisconsin. La orientación del voto católico, que supone en torno a un 25% de la población, es un factor decisivo, aunque no es ni ha sido nunca monolítico. Con todo, dicen las estadísticas que los católicos han apoyado al candidato vencedor en 14 de las 18 elecciones presidenciales celebradas desde 1932. Así pues, le guste o no, Kerry habrá de mirar de reojo a las sacristías, y buscar algún recurso para ganárselas.

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