La agente Scully vuelve al teatro

La actriz de Los Expedientes Secretos X vive en Londres con su novio y regresó al escenario, su primer amor. Desde la sala del segundo piso del National Theatre Studio de Londres donde se realiza la entrevista, Gillian Anderson llega acompañada por el agente del Royal Court. Es menuda —exactamente 1,55, según su sitio web de admiradores— y adelanta los hombros, en una postura defensiva típica de londinense que vive en los suburbios. "Déjeme ordenar un poco mi mente; ha sido un largo día", dice, y se toma la cabeza con las manos. "Hum. ¿De qué trata la obra? La obra analiza cómo nosotros, los seres humanos, usamos distintos mecanismos de defensa para enfrentar el dolor y el miedo". "El personaje que interpreto, Dana, intenta suicidarse..." No son muchas las actrices que interpretan dos Dana en su vida. Tiene que resultarle un poco extraño, dado el legado de Los expedientes secretos X, la serie de ciencia ficción en la que Anderson interpretó a la fría agente Dana Scully desde 1993 hasta 2002. "Lo sé", dice. "Tuvimos una charla para ver si podía llegar a ser un obstáculo, si en la platea se reirían o algo así, y decidimos que nos jugaríamos". Anderson ha dado pruebas de su versatilidad como actriz, especialmente en la adaptación que hizo Terence Davies de The House of Mirth de Edith Wharton en el año 2000, pero la agente Scully, al parecer, todavía carga con una sombra potencialmente destructiva. Después de un año sin trabajar, su nueva obra, The Sweetest Swing in Baseball, de la autora de Chicago Rebecca Gilman, describe el colapso mental de una pintora de éxito y su internación en un hospital mental. Anderson ya ha hecho teatro en Londres anteriormente, y también en Estados Unidos. "Yo solía decir, antes de Los expedientes... que no me interesaba la televisión, sólo hacer cine y teatro", recuerda. La década que definió su carrera estuvo a punto de no existir. Los ejecutivos del canal no la querían como Scully; les parecía que no tenía un atractivo suficientemente convencional. Y casi terminó abruptamente: Anderson quedó embarazada en la primera temporada, cuando adjudicar el papel a otra actriz era la opción más razonable. Pero filmaron durante su embarazo y estaba de vuelta en el set 10 días después de dar a luz a su hija Piper, que hoy tiene 9 años. Mientras tanto, se casó con el padre de Piper, Clyde Kotz, diseñador de la escenografía de la serie. Un año más tarde se divorciaron. En ese momento, los días de 18 horas y los fines de semana llenos de trabajo le resultaban normales. Anderson nació en Chicago en 1965, pero enseguida su familia se mudó a Puerto Rico y después, cuando tenía 2 años, a Londres, porque su padre quería estudiar cine. Vivió allí durante 9 años hasta que se trasladó a Michigan a los 11. Ella misma dice que tuvo una adolescencia problemática y rebelde: usó anillo en la nariz y consumió cierta cantidad de alcohol y drogas; algún robo en negocios; un novio mucho mayor y una noche en la cárcel. "Me sentía como se sienten todos los chicos en los años de crecimiento, incomprendida". Actualmente, vive en Londres con su novio, el periodista nacido en Kenya Julian Ozanne, pero también tiene casas en Vancouver —donde se filmó Los expedientes... y donde su hija va al colegio y vive con su padre— y Los Angeles. "Todavía paso mucho tiempo en los otros dos lugares también —dice—, pero he hecho un esfuerzo consciente por hacer que éste sea mi hogar". Tim Dowling. THE GUARDIAN Y CLARIN. Traducción de Cristina Sardoy

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