- Uncolegio debe ser un espacio de ciencia, no de religión.
- Como biendice la sentencia, la aparición de ese símbolo en un ámbito público Cuestionala separación entre iglesia y estado.
- Laeducación pública es un ámbito fundamental soberano del estado, que somos todos,donde una parte no puede imponerse al resto.
La sentencia del JuzgadoContencioso Administrativo Nº 2 de Valladolid, a juicio de la FECyLGTB, ha dadoun paso valiente en la clara separaciónentre iglesia y estado, indicando con tino que la presencia de unasimbología religiosa concreta en un colegio público vulnera los derechosfundamentales constitucionales recogidos en los artículos 14 y 16.1 de laconstitución, referidos a la igualdad y la libertad de conciencia.
Tras la sentencia, y como no podía serde otra manera, el espacio público, los colegios públicos, la educaciónpública, se establecen como el lugar común de todos los españoles, donde nocaben, no deben caber, simbologías de ninguna religión especifica, con elriesgo de apariencia de confesionalización que esto supone y de vulneración dela libertad religiosa. Para Jana Quintanilla Mielgo, Vicepresidenta de laFECyLGTB "el aula de un colegio, lugarde conocimientos, ciencia y razón, no tiene sentido que sea presidida por un símboloreligioso. Es más, a nuestro parecer la asignatura de religión se deberíaimpartir fuera del colegio o por lo menos fuera del horario lectivo, para noconfundir el ámbito de las creencias personales con el ámbito de losconocimientos científicos"
Para terminar, la FECyLGTB recuerda quela asignatura de educación para la ciudadanía promovía valores básicos,constitucionales, compartidos por todos y todas, como la igualdad y la nodiscriminación, por lo que no se podría entender que se considere estaasignatura básica, necesaria, como opcional y en cambio obligatoria la presenciade un crucifijo, un símbolo de una religión concreta y una infracción clara dela libertad religiosa.
Ignacio Paredero, Presidente de laFECyLGTB pide de nuevo que "se vuelva aimpartir la asignatura de educación para la ciudadanía en toda su extensión y nose permita que determinados padres impongan a sus hijos el desconocimiento de realidadescomo la homosexual, bisexual o transexual con las que muy probablemente tendránque lidiar a lo largo de su vida, cuando no les implicarán en primera persona".
Para la FECyLGTB, una educación pública,laica y de calidad, una educación para la ciudadanía que incluya con claridadla diversidad afectivo sexual, es garantía de libertad religiosa y deconvivencia para todas y todos. Para Ignacio Paredero "Si no avanzamos en la educación contra la homofobia, seguiremosasistiendo a las terribles tasas de suicidio entre adolescentes homosexuales y transexuales,así como a las altísimas tasas de acoso escolar por homofobia y transfobia ennuestros centros escolares".
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