La FELGT aplaude la decisión del Parlament de Catalunya porque protege a los menores y recuerda los riesgos de los niños si no se reconoce la adopción a las parejas homosexuales
La decisión adoptada por el Parlament de Catalunya es una paso muy positivo para proteger el interés de los menores que ya viven o puedan vivir en un futuro en familias de gays o lesbianas. Cuando el Partido Popular o Unió Democrática de Catalunya o el sector contrario de Convergència Democrática de Catalunya se oponen a la adopción de niños y niñas por parte de parejas homosexuales se están oponiendo a la posibilidad de compartir la tutela de los hijos de las parejas con hijos biológicos y esto implica que todos los niños que viven en esas unidades familiares pierden numerosos derechos y protecciones.
Los informes científicos más prestigiosos, españoles, europeos o norteamericanos, avalan la propuesta del Gobierno de Cataluña. PP, UDC y CDC deberían documentarse antes de seguir usando los prejuicios más retrógrados como argumentos.
La verdadera defensa de los derechos de los menores consiste en reconocer la adopción para las parejas homosexuales, dado que actualmente, de manera individual, gays y lesbianas, podemos adoptar niños y niñas cumpliendo los trámites de idoneidad establecidos en la Ley.
Para revisar todos los aspectos de esta polémica la Federación Estatal de Lesbianas, Gays, Transexuales y Bisexuales ha elaborado un informe donde aborda las consecuencias de la imposibilidad de la custodia compartida en las parejas homoparentales. La pregunta que se plantea el Informe es: ¿cuál es la mejor forma de proteger a estos niños? La respuesta es que, hasta ahora, se les están negando, sencillamente, derechos que se les conceden fácilmente a aquéllos con padrastros o madrastras heterosexuales. Y uno de los cometidos del Estado es identificar el prejuicio y separarlo de los motivos y razonamientos que deben inspirar las leyes.
Para sintetizar, éstos son algunos de los derechos que se le niegan a los hijos de un hombre o una mujer que vive con su pareja del mismo sexo (hasta ahora sin poder establecer la adopción compartida, como pareja):
- El niño no heredará automáticamente del compañero/a de su padre/madre si aquél muere.
- Al compañero/a se le puede denegar el que dé autorización para tratar médicamente al niño en una emergencia.
- El compañero/a puede verse impedido para interactuar oficialmente con la escuela del niño.
- El niño podría no quedarse con el compañero/a de su padre/madre si éste/a muriera.
- Si la pareja se separa, el padre/madre no biológico podría perder el derecho de custodia, con lo que el niño perdería el derecho a seguir viéndolo.
- El niño puede perder el apoyo económico de su padre/madre no biológico en caso de disolución de la pareja, incluso en el caso de que hubiera sido durante años el principal o el único sustento económico de la familia.
El informe señala que la existencia de una legislación discriminatoria hacia las parejas homosexuales no está impidiendo que cada vez haya más hijos educados por esas familias. Que la ley no protege a estos niños, también parece evidente. Mientras que en España ciertos sectores sociales y políticos hacen serios esfuerzos por impedir que la ley cambie no observamos los mismos esfuerzos paralelos para investigar si realmente dicha normativa tiene razón de ser. En otros países sí se han tomado la molestia de investigar el efecto que la educación en una familia homosexual tiene sobre los niños. Y los resultados de dichos estudios han sido una y otra vez los mismos: ningún efecto. Ni existe una particular influencia sobre la futura orientación sexual de los hijos ni se percibe ningún trastorno o deficiencia en la educación o el desarrollo psicosocial del niño educado en una familia homosexual. Es, precisamente, la misma conclusión a la que llega el Estudio sobre niños y niñas en familias homoparentales realizado por la Universidad de Sevilla y el Colegio Oficial de Psicólogos de Madrid por encargo de la Junta de Andalucía y el Defensor del Menor de la Comunidad de Madrid. En el informe se recoge una larga lista de los estudios realizados en todo el mundo.
La mayoría de los recelos de los detractores del matrimonio homosexual y la filiación de niños y niñas ignoran algunos de los presupuestos básicos que no podemos olvidar al tratar este tema: que la ley ya permite la adopción de niños por parte de gays y lesbianas, que la ley también permite la inseminación artificial de lesbianas, que la ley tampoco exige que haya un padre y una madre en la adopción, que los gays y las lesbianas (especialmente estas últimas) ya tienen y pueden tener hijos de manera biológica y, por último, que ya hay miles de niños y niñas que viven y se educan en familias homosexuales y son conscientes de la discriminación legal que padecen (es decir, la discriminación que ellos viven como sus familias, ya que el Estado hasta ahora las ha considerado de segunda o tercera categoría)
Por todo ello es de vital importancia que las reformas legales puestas en marcha por el gobierno estatal y por el gobierno de Catalunya sean aprobadas y resuelvan de una vez por todas las terribles situaciones de discriminación que aún existen y que sólo encuentran justificación en los prejuicios y los mitos. Ahora, con el reconocimiento del matrimonio homosexual llega el momento de proteger, de verdad, el bienestar de los menores.
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