EL RUMBO de la actual revolución sexual es marcado por las mujeres chinas, que han desterrado el dogma de la virginidad.
La sociedad china se debate en la actualidad entre el puritanismo oficial y la transgresora actitud hacia el sexo de las nuevas generaciones, dualismo que rememora la revolución sexual de Occidente en los años 60.
Según una encuesta publicada por la Asociación de Planificación Familiar (APF), el 70 por ciento de las parejas que contraen matrimonio en China ya han mantenido relaciones sexuales, porcentaje que en algunas provincias asciende al 90 por ciento.
Estos índices de promiscuidad fuera del matrimonio serían impensables hace sólo unos años, cuando más del 80 por ciento de los hombres y mujeres menores de 25 años afirmaban desconocer los más elementales rudimentos del acto sexual.
Además, un 30 por ciento de los chinos adultos reconoce haber mantenido relaciones sexuales con prostitutas y un 17 por ciento de los jóvenes entre 24 y 33 años han tenido más de 10 parejas sexuales.
''En los años 80 únicamente un 15 por ciento de los chinos mantenía relaciones sexuales fuera del matrimonio, ahora en las ciudades el porcentaje supera el 86 por ciento'', afirma Li Yinhe, prestigioso sociólogo adscrito a la Academia de Ciencias Sociales.
Un 62 por ciento de los entrevistados incluso considera ''opresiva'' la adoración de la virginidad que caracteriza a la sociedad china tradicional y que fue heredada por los comunistas.
Al parecer, el rumbo de la actual revolución sexual es marcado por las mujeres chinas, que han desterrado completamente el dogma de la virginidad y consideran ''aceptable'' mantener relaciones con un hombre simplemente para ``disfrutar del sexo''.
Pese a que el adulterio está contemplado por el Código Penal chino desde 1979, la infidelidad se ha convertido en moneda común en las ciudades chinas, donde abundan los burdeles, karaokes y bares de cambio de parejas.
Esta nueva ola de tolerancia sexual también incluye a los homosexuales --vilipendiados y marginados socialmente durante el maoísmo--, y que disfrutan en la actualidad de un permisividad nunca vista en China.
En la Universidad de Zhejiang, la más concurrida de China, un 60 por ciento de los encuestados se mostraron inusualmente ''respetuosos'' con las tendencias sexuales de cada individuo.
La internet se ha convertido en el lugar de encuentro ideal para los jóvenes chinos interesados en relaciones de una noche, ''yi ye xing'', hasta el punto de que el 30 por ciento de estos encuentros se producen en la red.
''La castidad es una cuestión psicológica, no física. Es preferible disfrutar todo lo que se pueda antes de dar con el marido ideal'', señala una mujer de 27 años asidua a los chats de contactos en internet.
Según Liu Dalin, sociólogo en la Universidad de Pekín, ``los jóvenes chinos están obsesionados con copiar el comportamiento sexual de los occidentales''.
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