Si asi, asi como lo he escrito sucedia en el año 1978 precisamente en Abril ,.Esto lo he sacado de un articulo que salia en un diario de tirada gratutita .quienes lo lean sabran de lo que estoy hablando, por ello dejo aqui este pequeño detalle, en honor a una de ellas , gracias a su pericia ,hoy se puede decir que estamos consiguiendo cosas imaginables que hace 32 años nadie diria.No dejemos de luchar por querer a una mujer.¡
EN PRIMERA PERSONA: LUISA SALMERÓN
"Yo no sabía que se podía elegir entre los hombres y las mujeres"
Luisa Salmerón, de 83 años, vivió en primera persona la represión de la homosexualidad en el franquismo. Nació en 1926 en Granada aunque a los 20 días sus padres se mudaron a Almería. La Guerra Civil se cebó con su familia y su padre, un empresario, fue detenido por los republicanos. A los 20 años llegó a Barcelona buscando prosperidad y se encontró consigo misma. "Yo no sabía que se podía elegir entre hombres y mujeres como pareja. Aquello era impensable en Almería", comenta Luisa. En la Ciudad Condal se hizo amiga de una chica con novia. Ella fue su cicerone en los círculos homosexuales donde esperaba Teresa, su mujer de toda la vida. "A mí ella no me gustaba al principio, tenía la piel muy negruna, muy morena. Pero ella dijo esta chica va a ser para mí. Y así fue".
En aquellos tiempos, nadie salía del armario, sino que pasaba a ser "del asunto". "En público fingíamos e íbamos separadas de aquí y allá, saliendo con chicos en el mismo grupo", apunta la mujer. Los amigos gays vestían las reuniones de encuentros normales.
Luisa siempre salía de casa provista de un papel de su empresa en la que se la describía como "honrada y trabajadora" en caso de que tuviera algún percance con las autoridades. "Franco quería eliminar a las lesbianas", señala con rabia. En su memoria permanece el temor a las represalías. Una amiga suya salió de la cárcel "como un muerto", tres años después de besarse en la calle con una amiga. "La pelaron la cabeza e incluso le dieron pastillas para quitarle la regla y que no molestara", recuerda. Era el procedimiento habitual con las lesbianas. Luisa y Teresa fueron afortunadas en ese sentido. Siempre fueron muy cautas y precavidas. Si alguien les preguntaba siempre decía que eran cuñadas. En un salón del museo Reina Sofía Luisa recuerda como organizaban acampadas donde olvidaban la mascarada diaria. "Allí dormíamos juntas, la que se quería vestir de hombre se vestía...". El campo les brindaba la intimidad para tener encuentros sexuales. Luisa y Teresa incluso lograron tener familia con la ayuda de un amigo gay de su pandilla que le dejó embarazada. "Ella siempre había querido un niño, y yo también".
Luisa confiesa que además eran una pareja abierta. "Los siete primeros años sólo estuvimos la una con la otra, pero luego nos abrimos a más encuentros".