Tras más de dos años de gestación nace en Barcelona Gay Circus, un estreno internacional absoluto de un nuevo concepto de circo basado en la acrobacia masculina y femenina y orientado a un público gay friendly, es decir, un espectáculo dirigido a todas las personas sin prejuicios.
En este evento excepcional participa una selección de 27 reconocidos artistas internacionales de gran prestigio, galardonados en los principales festivales circenses (Mónaco, Paris, Budapest, Massy) y triunfadores en las pistas más célebres del panorama mundial.
Dos horas de un espectáculo en el que plasticidad, sensualidad y poesía se fusionan como comunes denominadores de las actuaciones: una cuidada puesta en escena donde luces, música, vestuario y efectos escénicos envuelven los difíciles o gráciles retos físicos de los/las acróbatas y bailarines/as consiguiendo una estética actual, moderna y atractiva.
Desde el desconocimiento de Gay Circus se podría plantear si estamos frente a un oportunismo destinado a explotar una vez más al potencial económico del colectivo gay o bien si existe realmente una necesidad de etiquetar un espectáculo como gay. Nada más lejos de la realidad.
Del mismo modo que podemos hablar de la existencia de una cultura pop, rock o hippie, existe también una cultura gay. Identificamos unos colores, una música, una forma de vivir, incluso de pensar y divertirse típicamente gay... estos elementos ya serían suficientes para la creación de la puesta en escena de un espectáculo.
Pero Gay Circus va más allá. A menudo el mundo del circo ha traducido el paso a dos de la danza al trapecio, la acrobacia o la contorsión. Con frecuencia asistimos a números circenses que presentan como hilo conductor de una historia de amor... ¡pero siempre entre personas de diferentes sexos! En Gay Circus los números hacen bandera del amor homosexual: entre chicos y entre chicas con la esperanza que algún día nuestros hijos al asistir a un circo convencional descubran también, con normalidad, números hoy propios de Gay Circus.
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