Hola chicas, aquí os dejo uno de mis poemas favoritos. Lo he versionado un poquito, para sentirme plenamente identificada con él.
«No había en Valencia dos amantes como nosotras.»
Ferozmente nos amábamos desde la mañana a la noche.
De pronto aún me coge aquel viento o el amor
y rodamos por tierra entre abrazos y besos.
No comprendemos el amor como una costumbre amable,
como una costumbre pacífica de cumplimiento y telas
(y que nos perdone el casto señor López Picó).
Se despierta, de pronto, como un viejo huracán
y nos tumba en tierra a las dos, nos junta, nos empuja.
Yo deseaba, a veces, un amor educado
ahora un hombro, y después el pezón de una oreja.
Nuestro amor es un amor brusco y salvaje,
y tenemos la nostalgia amarga de la tierra,
de ir a revolcones entre besos y arañazos.
¡Qué queréis que haga! Elemental, ya lo sé.
Ignoramos el Petrarca e ignoramos muchas cosas.
Las Estances de Riba y las Rimas de Bécquer.
Después, tumbadas en tierra de cualquier manera,
comprendemos que somos bárbaras, y que eso no debe ser.
Que no estamos en la edad, y todo esto y lo otro.
En fin...
No había en Valencia dos amantes como nosotras,
porque amantes como nosotras son bien pocas, las que son paridas.
