Los demócratas culpan al alcalde de San Francisco de la derrota electoral, por casar a homosexuales

Gavin Newsom, el joven alcalde de San Francisco que decidió dar licencias de matrimonio a las parejas homosexuales, está siendo acusado por los miembros de su propio partido de tener gran parte de culpa en la derrota electoral de los demócratas, con John Kerry al frente.
 
“Estoy convencida de que sirvió para motivar un voto muy conservador”, declaró la senadora californiana Dianne Feinstein, que hasta la derrota de Kerry había apoyado a Newsom. “No pretendo hacer ningún juicio de valor, sólo digo que yo creo que eso les dio (a los republicanos) una posición en torno a la que agrupar a su gente. Me parece que todo esto ha sucedido demasiado pronto y demasiado rápido. La gente no estaba preparada”.

Los republicanos convocaron referéndums en 11 estados críticos para su victoria electoral, en los que se preguntaba a los ciudadanos si deseaban modificar la constitución para impedir los matrimonios homosexuales. En algunos de ellos, como Ohio, incluso se propuso negar a las parejas gays los derechos civiles que conlleva el matrimonio. En todos ganó el sí, con récords de participación que inflaron la victoria republicana. Kerry perdió en casi todos estos estados.

Barney Frank, congresista demócrata por Massachussets y abiertamente homosexual, afirma que el "espectáculo" de las parejas homosexuales que hacían cola para casarse "desató el miedo" entre los conservadores, y piensa que si no se hubieran producido esas escenas de bodas masivas, quizá el daño sufrido en las elecciones por el partido demócrata habría sido menor. Frank pidió en su día a Newsom que abandonara su repentina expedición de licencias matrimoniales y siguiera la vía legal como se había hecho en Massachusetts, donde los tribunales han ido pronunciándose a favor de estas uniones.
 
La opinión de Frank es compartida por muchos demócratas, tal y como confirmaba Kate Kendrell, directora del Centro Nacional para los Derechos de las Lesbianas. Según Kendrell, desde que se celebraron las primeras bodas en San Francisco, ha recibido "un aluvión de correos electrónicos de demócratas cabreados".
 
Newsom, por su parte, se defiende sosteniendo que el uso de los matrimonios homosexuales como arma electoral en la campaña de Bush estaba decidido antes de que él autorizase las licencias, y dice además que "Si crees que algo es lo correcto, tienes la obligación moral de hacerlo". Newsom goza de un 80% de popularidad en San Francisco.

Se estima que 120,2 millones de estadounidenses ejercieron el voto en estas elecciones, lo que supone una participación del 59,6%, la cifra más alta de los últimos 36 años. Se esperaba una gran afluencia de votantes jóvenes y de grupos marginales, aunque los que han acudido en masa a las urnas han sido los evangélicos fundamentalistas y seguidores de grupos religiosos afines al presidente Bush.

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